
September 3, 1999
Por Antonio Santiago y Rita Montaner
Cual brutal señor feudal que dispone de su país y de las vidas y haciendas de sus habitantes, Fidel Castro indicó al presidente norteamericano Lyndon B. Johnson en 1964 (según documento oficial recientemente desclasificado) "que podía tomar una medida hóstil contra Cuba, si eso facilitaba su triunfo electoral". "Yo lo comprenderé y no tomaré ninguna represalía seria", expresó el tirano Castro a Johnson.
Posteriormente, en 1968, agentes cubanos enviados por Fidel Castro a Vietnam del Norte, torturaron cruelmente a 18 prisioneros de guerra norteamericanos a quienes interrogaban, a pesar que Cuba no estaba en guerra con los Estados Unidos y que la tortura a prisioneros de guerra viola la Convención de Ginebra y otras leyes internacionales de las cuales Cuba es signataria.
¿Cómo se puede dudar que el desvergonzado que propone al gobernante de un país extranjero que agreda a su país o que manda a torturar prisioneros de guerra sea capaz de usar los mismos métodos contra sus opositores políticos?
El economista Armando Lago está completando un minucioso informe sobre los millares de muertos que son directamente atribuibles a Fidel Castro, que evidencia el abuso ilegal y sostenido del aparato castrista contra sus opositores políticos, que incluye detalles sobre las "misteriosas" muertes de presos políticos en las prisiones cubanas, y abarca desde los primeros años de la revolución en la sierra hasta el presente.
Estos hechos indican la naturaleza y las características de la cruel dictadura cubana. Una dictadura que ha utilizado, a veces, el asesinato disfrazado y oculto y otras el paredón criminal donde millares de cubanos fueron fusilados, condenados por tribunales irregulares que obedecían órdenes policiacas, sin pruebas de ninguna clase.
Entre los millares de cubanos asesinados por Fidel Castro, entre ellos muchos pertenecientes al movimiento revolucionario, fueron fusilados en el paredón el legendario Eufemio Fernández, que fué a combatir a España para defender la República Dominicana, combatiente siempre por la libertad de Cuba y de otros pueblos de América; el comandante del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, Humberto Sorí Marín, primer Ministro de Agricultura del gobierno revolucionario: el valiente capitán del Ejército Rebelde, Ricardo Olmedo; el Comandante Plinio Prieto, y el leader Capitán del Ejército Rebelde Porfirio Remberto Ramírez.
Al comandante Félix Pena, uno de los mejores hombres de la revolución, lo asesinaron porque como Presidente de un Tribunal Militar, absolvió a un grupo de pilotos del ejército cubano, los cuales Castro quería que fueran condenados a muerte; a Pedro Luis Boitell, dirigentes del Movimiento 26 de Julio en la Universidad de La Habana, lo dejaron morir de hambre en la prisión política, a Carlos Guerrero y a Alberto Cruz, dirigentes del autenticismo revolucionario, los dejaron morir en prisión sin asistencia médica; al Comandante Aldo Vera, uno de los jefes de la revolución en la ciudad de La Habana, lo asesinaron en Puerto Rico y al líder estudiantil Alfredo Carrión, tuberculoso y pesando menos de 100 libras, lo asesinaron por la espalda en una prisión.
Algún día, en Cuba, le rendiremos el tributo que merecen todos los mártires de la revolución y entonces, al tirano Fidel Castro, lo juzgará la historia.
(Miembros del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, Miami, FL).