October 23, 1998


Familia Olivo: Un ejemplo de superación

Cuatro de los hermanos Olivo se graduaron de la SDSU; otro de un colegio local y el último aún estudia en ella



Hermanos Olivo Varones (izq.-der.): Ricardo y René Hembras (izq.-der.): Estella, Edalía e Irasema.

Cuando pequeños, Vicenta y Librado Olivo, residentes de San Jacinto, California, llevaban a sus hijos a sus respectivos lugares de trabajo; Vicenta a los campos de pizca; Librado a los sitios de construcción donde laboraba. Los llevaban allí para que vieran dónde y cómo se ganaban la vida. Su objetivo no era enseñarles a desempeñar el tipo de labores que ellos realizaban, sino todo lo contrario. Querían mostrarles lo duro que puede ser la vida cuando no se cuenta con una eudcación universitaria.

"Los llevaba a que me vieran a mí y a mi jefe", cuenta Librado, ahora jubilado de la construcción. "Les mostraba como vestía yo y como mi jefe siempre llevaba camisa y corbata. Les decía: `Yo quiero ser aquel, el que cuenta con un título universitario'".

La importancia de la educación

Según Librado fué de esta manera que inculcó en sus hijos, tres varones y tres hembras, lo importante que es conseguir una educación universitaria y una profesión.

Sus seis hijos -Irasema, Edalia, Estella, René, Rolando y Ricardo- aprendieron bien la lección. Cuatro se graduaron de la Universidad Estatal de San Diego; uno prefirió quedarse en casa y asistir a un colegio local y el menor aún estudia en la SDSU.

"La meta siempre fué que todos obtuviéramos títulos universitarios", recuerda Edalia Olivo-Gómez que en 1982, acompañada por Irasema, su hermana mayor, salieron de casa en busca de un mejor porvenir y del sueño que sus padres anhelaban para sus hijos. Irasema tuvo que estudiar en un colegio local durante dos años mientras Edalia terminaba la secundaria para poder asistir a la universidad juntas.

"Fué difícil para ellas porque no estaban impuestas a estar fuera de casa. Pero, gracias a Dios siguieron el ejemplo que les dimos", dice Vicenta, madre de los Olivo. "Ya que nosotros no pudimos, por lo menos ellos van a poder tener un mejor porvenir", agrega la madre explicando que tanto ella como su esposo sólo tuvieron estudios equivalentes a tercer año de primaria.

Cinco asisten a la SDSU

La entrada de Irasema e Edalia pavimentó el camino para que sus otros hermanos asistieran a la universidad, principalmente a la Universidad Estatal de San Diego.

En 1986, a la SDSU llegaron Estella y René. Cinco años después Estella se graduaría con un título en educación. Ahora trabaja como maestra para el Distrito Escolar de San Diego.

"Quise seguir el mismo camino que mis hermanas", dice René, quien llegó a la SDSU, al igual que el resto de los Olivo, gracias al Programa de Oportunidades Educativas, diseñado para proporcionar ayuda financiera a estudiantes de bajos recursos y con desventajas educativas. El hecho de que la SDSU tiene un excelente programa de ingeniería civil fué otra de las cosas que lo atrajo a la universidad. "Mi estancia en la SDSU fué una de las mejores épocas de mi vida", agrega René indicando que fué en la SDSU donde conoció a la que sería su futura esposa. Irasema e Edalia también se casaron con graduados de la SDSU. En 1992, René se graduó con un título en ingeniería civil y ahora trabaja para Rudolph & Sletten, una compañía contratista del área de San Francisco con sucursales en La Jolla.

Cuatro años después de la graduación de René, al recinto universitario de SDSU llegó Ricardo, el menor de los Olivo. Ricardo planea ser médico y cursa su segundo año en la SDSU.

La tarea termina.

Para Librado, quien siempre vigiló el desenvolvimiento académico y comunitario de sus hijos -siempre asistió a las conferencias con los maestros y jugó un papel muy importante en la implementación del programa bilingüe en su distrito escolar local, la incursión de su hijo menor a la universidad significaba que su trabajo como promotor de la educación estaba por terminar. Todos sus hijos se habían graduado o asistían a un colegio o universidad.

"Siempre los insté a superarse. Lograr que asistieran a la universidad fué la tarea más grande que he tenido", asegura Librado explicando que quiso que sus hijos asistieran a la SDSU porque "tenía un poco más que ofrecerles" y estaba convencido de que allí "apoyaban a los estudiantes latinos". También, prefirió que algunos lo hicieran a la misma vez para que se respaldaran los unos a los otros en lo moral y en aspectos económicos.

"Creía que si estábamos juntos, teníamos mejores probabilidades de salir adelante", dice Edalia indicando que tanto ella como sus hermanos trabajaron durante su estancia en la universidad para ayudar a su padres a costear sus estudios. Al principio, concuerda con su madre, a ella y a su hermana Irasema les fué difícil adaptarse a la vida universitaria y "pasábamos todos los fines de semana en casa". Pero, tan pronto empezaron a involucrarse en actividades educativas y recreativas lograron cortar el cordón umbilical de la familia. La llegada de Estella y René hizo más placentera su estancia en la SDSU ya que no sólo contaban con más apoyo moral sino con dos personas más con quien compartir los gastos. En un tiempo los cuatro llegaron a vivir juntos.

"La SDSU se convirtió en parte de la familia. Visitar la universidad era como visitar mi segunda casa", afirma Librado quien con frecuencia visitaba a sus hijos y reitera que desde temprano empezó a planear su futuro y los preparó para que "tomaran sus propias decisiones".

Una experiencia "agridulce"

No obstante, Edalia considera que la ida de ella y sus hermanos ha sido una experiencia "agridulce" para sus padres. "Están felices porque todos asistimos a la universidad. Pero, también todos -excepto Rolando- nos fuimos de casa", afirma Edalia que al igual que Irasema se graduó con una maestría en Administración Pública Ambas trabajan para la ciudad de Chula Vista; Edalia en el Departamento de Planificación e Irasema en el de Policía. Los cinco hermanos Olivo viven en esta ciudad.

No obstante, Librado dice estar satisfecho con las decisiones que han tomado y el camino que han seguido sus hijos.

"Desde temprano comprendí que era lo único que podía dejarles de herencia, mi apoyo para que sigan adelante con su educación", asegura Librado quien a pesar de que la mayoría de sus hijos viven un poco lejos de él y su esposa, dice estar orgulloso de todos por haber seguido su buen ejemplo. "Todo lo que uno quiere y lo que vale la pena cuesta trabajo".

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