October 22, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhmel Catacora

La Pobreza Fecunda

¿Sabía que aproximádamente 6 mil millones de personas podrían vivir cómodamente en el estado de Texas? Así lo indica el Instituto de Investigación de la Población (PIR). De modo que si los 6 mil millones de personas que conformamos la población mundial, dicidiéramos mudarnos a Texas, tendríamos todo el territorio que queda para plantar y cosechar bienes para nuestra subsistencia.

Esta idea, increíble y un tanto utópica, calma la angustia que ahondó el economista inglés, Walter Malthus, en 1797, con el problema que la población excedería las posibilidades reales de ali-mentación que ofrece la tierra por lo que la miseria tendía a estar presente. Dos siglos después Estados Unidos es el país que desmiente esa teoría; el crecimiento de la población se ha mantenido estable por varios años. El mayor problema, como acotó el New York Times recientemente, no parece ser la hambruna sino la obesidad.

Esto no quiere decir que no exista un problema poblacional. Particularmente en nuestro siglo, la población se ha cuadriplicado. Hasta el XIX la humanidad llegó a la cifra de mil millones de habitantes. Solo 125 años después llegamos a los 2 mil millones; en 1957 a los tres mil millones; en 1974 a los 4 millones y en 1987 a los 5 mil millones. Ese crecimiento es el que preocupa a las Naciones Unidas que ha señalado el 12 de Octubre de 1999, como el día en que nos concientisemos que compartimos el mundo y sus recursos con otros 5,999,999,9999 habitantes. La ONU elabora un reporte anual que nos alerta, además de las cifras, de las grandes contradicciones que abarcan este tema.

La década de 1960 fué la de mayor crecimiento poblacional en la historia. Pero fué por entonces que el gobierno de los Estados Unidos aprobó el uso de una diminuta píldora que evitaría los embarazos indeseables; ofrecía una alternativa a los abortos y sentaba un precedente, la mujer podía decir NO al embarazo sin decir NO a las relaciones sexuales. El invento de Gregorio Pincus, "la píldora" anticonceptiva hoy está calificado como uno de los más significativos del milenio. Aunque desde los romanos ya se utilizaban anticonceptivos hechos de los intestinos de los animales, la familia numerosa era la norma.

La píldora, como otros métodos anticonceptivos que llegaron después, se ha convertido en una especie de catalizador del bienestar económico de los países nórdicos de Europa central y Norteamérica donde existe un nuevo paradigma: la planificación familiar. A partir de los años setenta el índice de natalidad en Europa ha descendido de 2,6 a 1,7 hijos por mujer. De la misma forma, en Norteamérica este índice ha reducido de 3,7 a 2 hijos por cada mujer.

¿Por qué entonces la preocupación de la ONU y de otros organismos internacionales? Aparentemente porque el resto del mundo, es decir las naciones en vías de desarrollo en la India, Africa, Asia y América Latina, parecen atesorar su fecundidad. Aunque Latinoamérica también ha experimentado descensos en el número de hijos por mujer, todavía existan valores que celebran la vida, a cualquier precio.

Al inmigrar a Estados Unidos traemos en el equipaje esos valores; por ello no es necesario regresar a nuestros países para visualizar una partícula de la realidad. Somos el grupo étnico que más rápido se reproduce. Ese crecimiento nos hará la minoría más numerosa hasta el año 2005. Pero mientras se hace más evidente nuestra raza en este país se hace también evidente que la pobreza y el atraso educativo no desaparecen de nuestra comunidad. La fecundidad es motivo de alegría, pero ¿podrá también ser éste el factor que signifique nuestro atraso económico y social? ¿Mejoraría nuestra calidad de vida al planificar nuestra familia? Los estudios demográficos responden afirmativamente y no es difícil palpar que por lo general, en estos días, una familia numerosa no es siempre la más pudiente.

Este mismo escenario es el que presentan los países en vías de desarrollo y el que aparentemente desvela a las naciones desarrolladas que han intentado remediar la pobreza del mundo con peligrosos auxilios improvisados. En las últimas décadas han salido a la luz pública horrendos casos de evidente coerción inclusive de parte de las autoridades del gobierno estadounidense, al promover campañas de esterilización. En los años ochenta, de acuerdo al PIR, mujeres de 25 países desde Filipinas a El Salvador, fueron sometidas a peligrosos métodos de esterilización sin su previo consentimiento. Estos ataques —en nombre de la planificación familiar— han costado muchas vidas y si han logrado algo es acrecentar el infortunio de los menos favorecidos, de los "pobres", y perpetuar la violación de los derechos reproductivos, intrínsecos a los derechos humanos.

Estos infortunios nos hacen reflexionar sobre la realidad detrás de esa enorme cifra de los 6 mil millones. Es aparente el esfuerzo de las Naciones Unidas por alertarnos del desequilibrio entre el bienestar de la infertilidad con la fecundidad de la pobreza. Pero ¿vale obtener ese equilibrio con la brutalidad?

Una solución para mantener la balanza equilibrada sería tomar en cuenta que se trata de 6 mil millones de seres humanos, y no simplemente de una masa inerte que ocupa espacio. La planificación familiar ha sido la clave del éxito de las naciones más ricas del mundo. Pero es un proceso que debe ir de la mano de la educación, del cuidado médico adecuado, y de un gobierno responsable que demuestre respeto hacia los derechos del hombre y de la mujer.

Finalmente es nuestro deber como ciudadanos del mundo asegurarnos que conocemos y entendemos esos derechos. Existen organizaciones que velan por su bienestar solo de usted depende explorarlas. Para recibir más información gratuita sobre los derechos reproductivos y los métodos de planificación familiar, llame al servicio de información y referimiento de la Red Hispana, 1-800-473-3003.

Regrese a la Portada