November 20, 1998


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

¿Quien Será Liebre y Quién Será la Tortuga en el 2000?

¿Se saben la fábula de la liebre y la tortuga? Claro que si. La veloz liebre, sintiéndose invencible, se mofaba de las ridículas posibilidades de victoria de su lenta adversaria. Tan confiadas se sentía la burlona liebre que se negó a tomar la salida de la carrera con la tortuga. Incluso se permitió el lujo de bromear con los espectadores, tomarse unos refrescos e incluso tumbarse en la hamaca a tomar el sol. Pero a la liebre, entre tanta presunción, se le fué el santo al cielo, y cuando quiso darse cuenta, la lenta pero tenaz tortuga, pasito a pasito, estaba a punto de cruzar la meta. La liebre corrió como perseguida por el diablo. Pero ya era tarde. Su modesta rival le acabó dando la lección de su vida.

Es curioso cómo las fábulas que aprendimos de niños se repiten una y otra vez. Y la política es un magnífico ejemplo de ello. Miren si no, a los resultados de las elecciones del 3 de noviembre. Históricamente, la comunidad hispana había sido la tortuga electoral de este país. Apartada de la vida política, hacía fácil que las liebres del oportunismo y la demagogia le hiciera morder el polvo de las urnas. Pero este año, las liebres se han llevado el susto de su vida, al ver que la tortuga fué decisiva en el triunfo de innumerables contiendas locales, estatales y nacionales. Tan demoledor fué el impacto latino en la votación que ya se califica a esta comunidad como "el premio gordo de las elecciones del 2000". Y si las liebres no quieren convertirse en las tortugas del futuro, más les vale aprender las siguientes lecciones.

1. Ya no es gratis atacar a los latinos en la arena política. Y el ejemplo más ilustrativo es el gobernador saliente de California. Cuando Pete Wilson llegó al poder en 1990, ganó casi la mitad de los votos hispanos. Pero durante los siguientes ocho años hizo lo imposible por alienar al electorado latino. El día 3, su supuesto sucesor, el también republicano Daniel Lungren, pagó la arrogancia de la liebre con una aplastante derrota ante el demócrata Gray Davis. Casi el 80% de los latinos votaron contra el republicano.

2. Atraer al electorado es una labor que lleva años. Después de décadas de ignorar a los hispanos, el Partido Republicano trató este año desesperadamente de ganar el voto hispano, y lo pidió incluso en español. Pero el acento demócrata resultó gustar mucho más, y este partido logró resonantes victorias en gran parte gracias a los hispanos. Sólo los hermanos republicanos George y Jeb Bush, en Texas y Florida, respectivamente lograron atraer a los latinos en grandes números gracias a sus años de cultivar los lazos con esta comunidad.

3. Los candidatos latinos han aprendido a mayorías de votantes no latinos con un mensaje de moderación y responsabilidad. Los ejemplos abundan en California, Colorado, Nuevo México y otros. Pero el más claro es el de la californiana Loretta Sánchez, quien destrozó al republicano Bob Dorman en el bastión blanco conservador del Condado de Orange.

4. El voto latino no es algo garantizado, sino que hay que ganárselo. En contienda tras contienda, los hispanos estudiaron su voto basándose en lo que ofrecía cada candidato, no en los partidos. Eso si, en la inmensa mayoría de los casos, la oferta más atractiva fué la demócrata.

5. El poderío hispano en las urnas no ha hecho más que empezar. La participación latina se ha disparado, pero tiene un enorme espacio para crecer. En todo el país, los votantes latinos forman el 5%, pero esta comunidad equivale al 11% de la población total. En California, la participación hispana fué del 13%, pero los adultos latinos forman el 20% del total. Además, los votantes recién naturalizados —como millones de hispanos— acuden a las urnas con mucha más frecuencia.

Los votantes latinos han demostrado al país entero que ignorar las necesidades de esta comunidad es verdaderamente un suicidio político. Y si uno y otros partido quieren llevarse "el premio gordo de las elecciones del 2000", más les vale ponerse a correr ahora mismo.

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