November 24, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

En el Día de Acción de Gracias

 

"Gracias a la vida, que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido y el abecedario".

(Violeta Parra)"

En el supermercado tratando de acertar con el menú de la temporada, veo una escena interesante: "No mamá", corrige en un tono autoritario un niño hispano de aproximádamente 8 años, a su madre, quien está a punto de levantar una salsa de tomate. "Lo que necesitas es cranberry sauce, continúa el muchacho, con la mejor pronunciación del inglés. "Cranque?", le contesta la madre, " Qué es eso?" El niño aturdido, trata de encontrar la traducción correcta al español pero no lo consigue.

Inmediatamente comienza a buscar lata por lata. "Esto es cranberry para el pavo", dice orgulloso. "Todo el mundo tiene cranberry sauce en Thanksgiving, añade. La mamá mira a sus costados ruborizada, "Eso para el pavo?" y empieza a recorrer su carrito de compras. Todavía con la lata en la mano el niño comienza a contarle a su madre la historia del Thanksgiving. Mientras se alejan, se escucha la voz del niño, quien pronuncia en inglés las palabras claves: pilgrims, Mayflower, turkey, entre otras.

Este episodio me hizo pensar en los millones de niños que por el azar del destino crecen formando parte de dos culturas; dispuestos a asimilar todos sus aspectos, como la tradicional cena de "Acción de Gracias".

"Nosotros somos hispanos, no gringos", es una excusa de alguien que se opone a comer o cocinar pavo con salsa de arándano, el tercer jueves de noviembre de cada año. Pero al tener hijos, es más que un deber nuestro el hacer del país adoptivo, un hogar para ellos. La mejor forma de entender una cultura es a través de sus tradiciones y costumbres. Es más, el día de acción de gracias, es una fiesta que celebra la fusión del mundo europeo con esta parte del continente, con norteamérica; el primer contacto de los primeros inmigrantes con los habitantes nativos del territorio que llegó a convertirse en los Estados Unidos.

Es la fiesta más importante del año, por lo tanto las escuelas y el gobierno resaltan los hechos y la historia; el comercio aprovecha para unirse a la fiesta decorando sus almacenes con colores otoñales y el simbólico pavo.

En el año 1620, arribaron en un buque llamado Mayflower, un grupo de peregrinos que buscaban practicar su religión libremente. Según los relatos históricos, lo que ellos más temían, era un posible ataque por parte de los nativos americanos. Esos temores se evaporaron cuando dos nativos de la tribu Abnaki, se presentaron al campamento de los peregrinos para darles la bienvenida y ofrecer su ayuda. Fue esa ayuda la que fundó los cimientos de este país.

Gracias a la ayuda de los nativos, los peregrinos pudieron arar, sembrar y cosechar los frutos para subsistir. Fue la primera cosecha la que les nutrió de fuerzas y energía, pero fundamentalmente de espiritualidad; algo que cada cual entiende a su manera; los nativos y los peregrinos daban gracias a su respectiva divinidad.

Hasta el presente, millones de familias en todo Estados Unidos, se reúnen ese día especial para disfrutar de un banquete y hacer presente su gratitud por los buenos y malos momentos que conforman el diario vivir.

Si podemos disfrazar a nuestros hijos el día de las brujas o Halloween, podemos compartir con ellos lo que aprenden en la escuela sobre el día de Acción de Gracias. Nuestro interés y conocimiento, harán que se sientan parte de esta enorme familia estadounidense.

Las familias hispanas que residen en este país por muchos años, o por algunas generaciones, ya han adoptado este día festivo para reunirse con los seres queridos, condimentando esa cena con platos típicos de su país de origen. Qué mejor aderezo que una salsa picante para el pavo.

Pero los descendientes de aquellos peregrinos olvidaron muy rápido la benevolencia de los primeros habitantes de este país. Con el tiempo los nativos se dieron cuenta que habían `criado cuervos'; tal vez muy tarde, ya que en presente tienen que conformarse a habitar un espacio limitado de su tierra natal; en reservaciones.

Por otro lado, los nuevos guardias de la puerta de entrada ya no dan la bienvenida a forasteros. Es muy probable que nadie nos tienda una mano cuando cruzamos la frontera. Es casi imposible que algún nativo nos enseñe a arar la tierra o a distinguir los frutos venenosos o que nos adviertan de los peligros. Como es probable que nos pongan en la misma nave en que llegamos, sin ser permitidos pisar la tierra prometida. ¿Qué es entonces lo que resta por transmitir a nuestra familia?

Todavía mucho. Lo que debemos compartir con nuestros hijos es que en esta fiesta celebramos nuestra llegada; al igual que los peregrinos, estamos aquí en busca de una vida mejor. Debemos inculcarles a dar un giro a la historia; debemos rescatar la amabilidad perdida y enseñar la importancia de tender una mano a quien por vez primera pone los pies en una tierra extraña.

Finalmente debemos recordarles que nunca olviden el dar las gracias, por el techo que nos cobija y el pan de cada día; enseñarles que aquí o allá, lo más importante es ser y estar en esta fiesta, celebrando la vida y sobre todo, la libertad.

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