November 19, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

El trabajador indocumentado también es humano

"Nuestro amor por la justicia no es solo lo mejor de nuestro ser, es el más puro de nuestra naturaleza"

César Chávez

 

Trabajar indocumentado es ilegal. No es difícil entender por qué.

Pero tampoco es difícil entender que millones de trabajadores inmigrantes indocumentados se vean forzados a recibir bajos salarios, maltratos por parte de sus superiores o inclusive colegas, al hostigamiento sexual, a una larga jornada laboral que nunca acaba; en fin, nombrar todas las desagradables sorpresas que se encuentra en el callejón oscuro que algunas veces atraviesa el inmigrante indocumentado en su condición de empleado, sería imposible.

Basta visitar una de las esquinas de algunas de las ciudades en Estados Unidos, donde se congregan los jornaleros en las primeras horas de la madrugada: obreros, albañiles, agricultores que esperan ganarse ese día que comienza. Las charlas de los que impacientemente esperan que algún empleador requiera sus servicios, tocan un sin fin de temas, el torpe trato de los empleadores, la impaciencia de los colegas no-inmigrantes, la mísera paga, los achaques del cuerpo, las ampollas, mientras que uno u otro suspiro denota el dolor interno y la frustación. Para muchos inmigrantes el poder trabajar, sin aún tener permiso legal de hacerlo, es una dicha que se acepta sin reclamos.

El abuso, la discriminacion, e inclusive la explotación suelen estar presentes en la odisea que vive un traba-jador indocumentado en este país; sin embargo, la discriminación resulta trivial al compararla con "la migra", ese temible ogro, que en cualquier momento puede aplastar a su sueño americano. Un inmigrante que ha sufrido esa odiosa experiencia, de haber sido "ilegal", sabe lo que eso significa.

Lo que resulta difícil para muchas entidades gubernamentales es aceptar la nueva norma adherida al Título VII de la ley de Derechos Civiles de 1964, que protege los derechos de los trabajadores independientemente de su estatus migratorio. Ese título originalmente prohibía la discriminación basada en la raza, el color, la religión o nacionalidad del trabajador. Al anunciar la medida, Ida Castro, Directora de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades de Empleo (EEOC), enfatizó que los trabajadores ilegales son "vulnerables al abuso y a la explotación" y que "el gobierno federal no tolerará ese tipo de abusos."

La crítica no logra entender por qué el gobierno debe velar por los derechos de los trabajadores que en primer lugar no están permitidos a trabajar en este país. "Absurda", es el adjetivo que mejor ha descrito la opinión que se opone a esta regulación.

Si un inmigrante ilegal prueba que su empleador lo ha discriminado, puede obtener una compensación por daños y perjuicios, y en algunas circunstancias podría ser restituído a su cargo. No obstante, Castro dejó claro que todo el poder de la ley será aplicado en contra de los que violen las leyes de los derechos civiles y discriminen a los indocumentados.

Aunque la medida puede ser `prometedora', no deja de ser contradictoria. El EEOC hace hincapie que si un inmigrante ilegal presenta una denuncia de discriminación en contra de su empleador, no informar al Servicio de Inmigración sobre su estatus migratorio. Pero será posible que un trabajador indocumentado, se arme de valor y denuncie los abusos de su empleador sabiendo que eso podría poner en riesgo su precaria estadía en este país?

Debido a su corta existencia todavía resulta imposible determinar sus resultados o consecuencias de la regu-lación.

Lo destacable es que se sienta un precedente importante: los empleadores que se han beneficiado de la ilegalidad de inmigrantes para pagar menos, tanto al empleado como al fisco, y que a su vez han participado activamente en los abusos y la explotación, valiéndose del miedo del empleado de ser deportado, ahora corren el riesgo de ser demandados y juzgados ante un tribunal.

Antes de la existencia de esta norma, el empleador solo podía ser juzgado por emplear a inmigrantes indocumentados; ahora, éste será inculpado también por la violación de los derechos civiles de ese trabajador.

Aunque la medida, según el EEOC, se ha estudiado en los últimos diez años, son muchos más los años de abusos a los que se han sometido trabajadores indocumentados.

En medio de la confusión generada, podemos rescatar el corazón de un interesante dilema. El argumento de la crítica defiende que el inmigrante indocumentado, pese a su condición de trabajador ilegal, no puede gozar de los derechos laborales de este país. Esto podría resultar muy lógico si no existieran leyes que velen por nuestra condición de seres humanos, y que vayan más allá del estatus de un inmigrante.

Es posible que esta norma alerte a los oportunistas, de la famosa frase que se lee en las pancartas de los manifestantes, "Ningún ser humano es ilegal". Y que alerta al trabajador que su estatus legal no los sitúa en un nivel inferior de humanidad.

Cada inmigrante en este país tiene una historia que contar. Si usted todavía está en esos primeros días y está sufriendo abusos por parte de su empleador, la ley lo protege, por lo tanto es su deber informarse al respecto; es la única forma de frenar esos abusos. La Red Hispana puede brindarle mayor información llame gratis al 1-888-SU RADIO, 1-888-787-2346.

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