November 12, 1999


Opinon

En Esta Semana de la Educación en los Estados Unidos, Ayude a Asegurar un Derecho Civil Fundamental

Por Reg Weaver,
vice-presidente de la Asociación Nacional de la Educación

Washington, D.C. - En ciudades y pueblos de todo el país, estamos celebrando la Semana de la Educación en los Estados Unidos. Es una buena oportunidad para que todos nosotros -- especialmente aquéllos de nosotros cuyas familias sufrieron durante las épocas de las escuelas segregadas y la discriminación - consideremos exactamente cómo nuestras escuelas personalmente para tener un impacto positivo en la vida de los niños de nuestras comunidades.

Durante los meses anteriores, he tenido el privilegio de hablar ante cierto número de reuniones en muchos centros urbanos. En esas reuniones, escuché a miembros de generaciones anteriores de afroamericanos como yo, y de hispanos y otros grupos, mientras ellos volvían a narrar sus experiencias personales para combatir a un sistema que les negaba una enseñanza equitativa. Sus experiencias y su dedicación me alentaron y renovaron mi propio deseo de continuar la lucha a favor de la enseñanza equitativa, de cualquier modo que necesite efectuarse hoy.

A través de todas las luchas de los últimos 50 años, los movimientos del trabajo y de los derechos civiles han ido de mano a mano, trenzados en un pacto de conciencia, atados por el ideal de que la enseñanza pública de calidad es un derecho de todos nuestros hijos -- no sólos para unos pocos privilegiados. Nada es más crítico para el cimiento sólido de la vida de un(a) niño(a) que una enseñanza sólida.

La enseñanza pública es la gran igualadora de la sociedad. Es el motor que mueve a los pobres hacia la clase media, que equipa a cada niño(a) - sin que importe su color - con los instrumentos para tener éxito. La enseñanza pública trata de la movilidad ascendente y de la oportunidad económica.

Hoy, el hecho triste es que no todas nuestras escuelas están sirviendo bien a nuestros hijos. Demasiadas de ellas no son lo suficientemente buenas, especialmente en los centros urbanos de la nación.

La lucha por los derechos civiles nos trajo grandes victorias. Pero estos derechos, ganados a fuerza de luchas árduas, significan muy poco para un(a) niño(a) a quien se le ha negado una enseñanza decente. Una enseñanza pública de calidad es un derecho civil fundamental - la llave para todos los demás derechos.

De modo que, ¿cómo aseguramos que todos los estudiantes sean bien servidos por nuestras escuelas públicas?

Nos enfrentamos a una selección - entre "tirar al bebé junto con el agua del baño", es decir, renunciar esencialmente a nuestras escuelas, o unirnos para hacer que funcionen para todos los niños. Cuando sólo dos instituciones quedan hoy para anclar a las comunidades de los centros urbanos - las iglesias y las escuelas públicas - yo argumentaría que no podemos darnos el lujo de abandonar a esas escuelas.

Como padre de dos hijos, comprendo cuando los padres y las madres me dicen que están cansados de las escuelas que no funcionan como deberían hacerlo. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Pero para las escuelas públicas, los proyectos tales como los vales escolares no son la curación; serían solamente un cáncer más.

Las promesas que los proponentes de los vales escolares balancean delante de los padres y las madres de los centros urbanos son fundamentalmente insinceras. Los defensores de los vales escolares promenten que el mercado libre llenará a nuestras vecindades de escuelas privadas de calidad. ¿Dónde está la prueba de que el mercado libre valore a nuestras vecindades? ¿En qué partes de los centros urbanos encuentran ustedes tiendas de Wal-Mart, o de Macy's, o del Home Depot?

En verdad, a las personas pobres ya se les está dando una forma de vales. Se les llama "cupones para alimentos". ¿Han traído estos comprobantes de cupones para alimentos a las cadenas de supermercados a las ciudades interiores? No. En vez de eso, lo que vemos es una proliferación de tiendas en las esquinas, que venden principalmente licor de malta y boletos de lotería. Los alimentos de esas tiendas cuestan más - y demasiado a menudo son de calidad inferior.

Los defensores nos dicen que los vales escolares darán "oportunidad de escoger" a los padres y las madres de los centros urbanos. En realidad, los padres y las madres no tienen esa oportunidad cuando el comité de admisiones de la escuela privada dice: "Los sentimos, pero su hijo(a) no es adecuado para nuestra escuela."

Ni tampoco tienen los padres y las madres una oportunidad de escoger cuando las escuelas privadas y religiosas ya tienen largas listas de espera, o cuando no hay transporte para una escuela que está situada a millas de distancia.

Es una selección terrible cuando se dan vales escolares a un porcentaje minúsculo de niños, pero decenas de millares se quedan atrás - en escuelas a las que sólo les quedan un financiamento menor y recursos menores.

Ninguna escuela pública está desahuciada para recibir reparaciones. Tenemos millares de escuelas públicas excelentes en este país, muchas de las cuales funcionan a niveles de categoria mundial. Es cierto, la mayor parte de ellas se hallan en suburbios acomodados. Nuestro reto es crear esa misma clase de escuelas en todos los centros urbanos, en todos los pueblos rurales, y en todas las comunidades del país. Nuestro reto es asegurar que todos los estudiantes de todas la vecindades puedan realizar logros al mismo nivel que los estudantes más adelantados de los mejores suburbios. Nuestro reto es exigir que las escuelas esperen y produzcan lo mejor de cada uno(a) de nuestros hijos.

Debemos a nuestros hijos la creación de algo duradero - algo que los trate a todos equitativamente, algo que les dote de inspiración en instrumentos para un futuro mejor.

La Semana de la Educación en los Estados Unidos es una gran oportunidad para hacer un compromiso personal con su escuela pública local. Sea un(a) defensor (a) de las cosas que sabemos que funcionan - tamaños de clases menores, normas más elevadas para los logros estudiantiles, y calidad en los maestros. Unase a un grupo de padres y madres, ofrézcase como voluntario(a) en el aula de clases. Brindo ayuda. Llegue a conocer a los maestros de sus hijos.

Ni siquiera los maestros más dedicados pueden transformar las escuelas urbanas por ellos mismos. Pero con la ayuda de los miembros dedicados y preocupados de todas las comunidades, trabajando juntos, podemos tener éxito. En esta Semana de la Educación en los Estados Unidos, resolvamos todos trabajar juntos para asegurar el derecho civil de cada niño(a) a la enseñanza de calidad.

(Reg Weaver es el vice-presidente de la Asociación Nacional de la Educación. Es profesor de ciencias en Harvey, Illinois, y uno de los dirigentes sindicales afroamericanos de más alta jerarquia de los Estados Unidos.)

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