
November 12, 1999
Como ya sabemos el tercer milenio comienza el primer día del año 2001. El año entrante es simplemente una preparación Es como celebrar el último año del segundo milenio.
¿Pero qué importancia tienen estas celebraciones? Podemos considerar este año 2000 de varias maneras. Uno puede ver este tiempo, como el final del milenio, el principio del tercer milenio o como tiempo ordinario.
Muchas personas van a valorar este tiempo como ordinario y común. Sencillamente como un tiempo sin importancia y un valor regular como todos los tiempos.
Algunos van a pensar que son tiempos de miedo y angustia pues se acerca el gran final de este segundo milenio. Esta manera de reflexionar es muy negativa, es destructiva. Algunos medios de comunicación van a tomar ventaja y tratar de causar pánico en mucha gente. La mejor manera de valorar este tiempo es con un sentido positivo y de fe. Que este tiempo pertenece a Dios y que la mejor manera de celebrar es no con licor y fiestas sino con un compromiso positivo y de fe. Podemos utilizar estos momentos para transformar nuestra vidas y cumplir nuestra misión para provecho de Dios, la familia y la comunidad.
Es un tiempo no para ser prisioneros de una vida ordinaria carente de una misión y de ideales importantes. Cristo vino a sacarnos de lo ordinario ligándonos a lo Divino. Es Jesús que nos invita para que seamos Nuevos Hombres y Nuevos Cristianos.
Es tiempo de unirnos más y más al plan de Dios y de Cristo. Salgamos a buscar el tesoro del Tercer Milenio con una vida más completa uniéndonos a Dios y al prójimo. El tiempo es en realidad una bendición de ser ricos espiritualmente.