May 7, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

La Esclavitud: Una Vergüenza Mundial

Cuando se trata de aprovecharse de las desgracias y el infortunio del prójimo, el homo sapiens, también conocido como ser humano, es verdaderamente el rey de la selva.

Se acordarán de aquella horrible historia que vino de Nueva York hace un par de años sobre unos 60 sordomudos mexicanos que vivían esclavizados por sus explotadores en el barrio de Queens. Los pobres diablos —hombres, mujeres y niños de incluso sólo meses de edad— cayeron en la trampa de una manada de mafiosos, también mexicanos, que les prometieron cambiar la sórdida pobreza de México por el paraíso resplandeciente de EEUU. El viaje "solo" costaría $1,000. La trampa resultó ser un boleto de un sólo trayecto a un infierno llamado esclavitud.

Los negreros de esta historia se aprovechaban de la imposibilidad de hablar de sus víctimas para obligarles a vender llaveros y otras baratijas en el metro y los aeropuertos de la ciudad por un dolar la pieza. Todos llevaban colgado un cartel que decía "I am deaf" (Soy sordo) y estaban obligados a regresar con un mínimo de $100 cada noche. Después de 13 y 14 horas en las calles, volvían exhaustos a entregar todas sus ganancias a sus captores y a compartir un apartamento de cuatro habitaciones con 30 personas más. Algunos vivieron en esta vergonzosa explotación más de cinco años, aguantando no sólo los gélidos inviernos y asfixiantes veranos de Nueva York, sino también los abusos físicos y sexuales de sus supuestos amos.

Hasta que un buen día cuatro de ellos se presentaron en una comisaría de policía con una carta de tres páginas que en español explicaba la situación desesperada en la que se encontraban. Eventualmente las víctimas fueron repatriadas a México, y los negreros pagan sus crímenes en la cárcel.

Este terrible caso de cobardía y crueldad desató una oleada de indignación en un país que se creía libre de la esclavitud. Es éste un sistema económico inhumano que todos relacionamos con un pasado distante de barcos llenos de esclavos destinados a trabajar en los cañaverales, algodonales y las minas de las Américas. Las modalidades de esclavitud han cambiado. Pero el concepto de la explotación del hombre por el hombre sigue vivito y coleando como un látigo.

En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Artículo 4 decretó a la esclavitud ilegal en todos los rincones del planeta.

Trágicamente, 51 años más tarde, decenas de millones de hombres, mujeres y niños viven de una manera u otra, bajo el yugo de este flagelo.

En todos los países del mundo la esclavitud es ilegal, pero en varios de ellos, la forma tradicional de escla-vitud perdura. Este es el caso de países que sufren conflictos armados, donde impera la ley de la selva, y que a punta de fusil las poblaciones civiles se convierten en legiones de esclavos.

Quizá la forma más extendida y sutil de esclavitud es la llamada servidumbre. La víctima queda atada a su amo durante décadas hasta que una supuesta deuda quede liquidada. Pero la deuda nunca parece disminuir ni eliminarse. En muchos casos pasa de padres a hijos, condenando a generación tras generación a trabajar sin compensación alguna.

Las palabras de un jurista del Tercer Mundo lo definen a la perfección: "Los siervos son exiliados invisibles de la civilización, que viven peor que los animales, porque los animales al menos tienen la libertad de vagar a su antojo".

La edad no es obstáculo para la esclavitud. La explotación laboral infantil tiene subyugados a cientos de miles de niños que a cambio de una miseria trabajan 100 o más horas semanales. El ejemplo de los niños pakistánes que fabrican balones de fútbol es quizá el más conocido.

Hay más formas de esclavitud, como la practicada contra las mujeres, condenadas a una vida de trabajos domésticos más propios de una bestia de carga que de un ser humano; o la explotación de trabajadores migratorios desesperados por encontrar trabajo en lo que sea.

Cuando se trata de la esclavitud, a nuestra especie el título de homosapiens (hombre sabio) le viene demasiado grande. Uno más apropiado sería hombre mono.

¿Ha sido usted víctima de explotación laboral o conoce a alguien que trabaje en condiciones de esclavitud? Llame gratis a la Red Hispana para recibir ayuda e información gratis. Es el 1-888-SU-RADIO, 1-888-787-2346.

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