
March 19, 1999
Por David Hernández
Washington, D.C. ¿Recuerdan el dicho de que "El buen padre en la casa comienza"? El ser un buen padre, o una buena madre, empieza en casa.
El ayudar a nuestros hijos a aprender nos da la mayor oportunidad, como padres y madres, de ayudarles a alcanzar sus potenciales. Ellos llegan a tener éxito porque nosotros, y nuestras familias alrededor de nosotros, invertimos tiempo y esfuerzo en casa enseñandoles y cuidándoles. Los niños que reciben la enseñanza correcta de nosotros especialmente para desarrollar las habilidades de lectura se hallan entre los que tienen un mayor éxito en la escuela, y después en la vida. Eso es un hecho.
De modo que, ¿cómo podemos nosotros, como padres y madres, ayudar a nuestros hijos para que aprendan en casa? He aquí algunas indicaciones sencillas que he reunido durante algún tiempo y que pueden funcionar tambien para ustedes como lo han hecho para mí, en mi condición de maestro de escuela y padre de tres hijos, y para los amigos que las compartieron conmigo:
Para los niños más pequeños:
Conozco a una familia que separa tiempo cuando se sientan a tomar la cena juntos, para que sus hijos hablen sobre "los buenos y malos acontecimientos" de su día. Los padres escuchan hasta que los hijos terminan de relatar todas las cosas que habían salido bien o mal para ellos en ese día. Los niños estaban tan emocionados de tener la atención de sus padres, que hasta discutían para ser cada uno el primero.
He aquí algunas ideas para todos los niños:
"Para saber hablar, hay que saber escuchar". Algunas veces los niños sólo quieren que nosotros, como padres y madres, escuchemos. Muéstrenles que sus pensamientos e ideas son importantes. Ellos llevarán esta creencia con ellos a sus empleos y en sus vidas personales. El oir que estamos orgullosos de ellos y emocionados acerca de su trabajo en la escuela les motiva para aprender.
El vivir en un mundo que exige constantemente nuestra atención, nuestro tiempo y nuestro dinero, puede agotar casi toda la energía que tengamos. Aún cuando algunos días pueda parecer posible el hallar el tiempo necesario para sentarnos y hablar o leer con nuestros hijos e hijas pequeños. Estos intervalos son precisamente los bloques de construcción que les ayudan a ellos para desarrollar habilidades importantes para toda la vida.
Recuerden que "lo tuyo, como tú ninguno". Nadie más puede hacer nuestro trabajo como padres y madres mejor que nosotros. Somos los primeros y más importantes maestros de nuestros hijos.
(David Hernández, maestro de enseñanza primaria en el Distrito Escolar de Alum Rock, de San José, California, es el presidente del Grupo Hispano de la Asociación Nacional de la Educación.)