March 5, 1999


La Separación Entre Generaciones Debilita la Sensación de Seguridad de los Mexicano-Americanos Mayores

USC NEWS SERVICE

¿Puede uno fiarse de la familia para que nos cuiden cuando lleguemos a viejos?

Los abuelos mexicano-americanos tienen razón para preocuparse, según advierte un estudio que aparece en el número de febrero del "Journal of Marriage and the Family" (Revista del matrimonio y la familia).

"Al quedar más y más asimilados en este país, los nietos mexicano-americanos nos informan que van perdiendo relación y afecto hacia sus abuelos", dice Merril Silverstein, Ph.D. gerontólogo de la Universidad del Sur de California (USC) y el autor principal del estudio. "Las oportunidades de proporcionar apoyo y prestar atención pueden verse reducidas en las generaciones posteriores".



Merril Silverstein, Ph.D. Photo by Irene Fertik

"Este es el primer estudio de familias de inmigrantes que apunta hacia una separación generacional basada en formas de asimilación y no solamente en diferencias de lengua", dice el coautor del estudio Xuan Chen, estudiante graduado de gerontología de la USC.

El doctor Silverstein y el señor Chen analizaron datos obtenidos de 353 familias mexicano-americanas con nietos adultos y abuelos residentes en los EE.UU. Los datos se obtuvieron en 1981-82 y de nuevo en 1992-93.

Los investigadores pidieron a los participantes las dos veces que clasificaran en una escala de uno a ocho los contactos entre las dos generaciones, como son las reuniones familiares, discutir asuntos importantes y hacerse mutuamente llamadas telefónicas, considerando que el "1" representaba "nunca o casi nunca", y el "8" representaba "casi todos los días".

Los participantes también tuvieron que hacer lo mismo con indicadores de intimidad emotiva como la cantidad de respeto, confianza y comprensión que sentían entre ellos (en una escala de seis puntos, el "1" representaba "no, en absoluto", y el "6" indicaba" extremadamente bien".)

Los investigadores determinaron los niveles de asimilación cultural preguntando a cada participante que ordenara la importancia del respeto a ocho ritos y tradiciones mexicanas, como celebrar las fiestas mexicanas y celebrar la fiesta de una quinceañera. En una escala del uno al cinco, el puntaje más alto indicaba que un individuos había dejado de apreciar la cultura tradicional.

Al utilizar los resultados de este exámen de asimilación, Silverstein y Chen pudieron medir la separación generacional, por ejemplo la diferencia de niveles de asimilación cultural entre los abuelos y los nietos. Comparados con los abuelos, el 65% de los nietos aparecían como más asimilados, el 12% lo era menos, y el 23% permanecía virtualmente lo mismo. Como grupo, los nietos estaban más asimilados que sus abuelos en una medida de seis puntos.

Al ampliarse esta separación generacional, las actividades de relación de los nietos con sus abuelos disminuía.

"Por cada cinco puntos de aumento en la separación generacional entre un abuelo y su nieto, el nivel de actividad entre generaciones caía aproximádamente un punto", informa Silverstein. "La diferencia puede parecer pequeña, pero cuando un nieto piensa que ninguna de esas ochos tradiciones mexicanas es importante y el abuelo piensa que sí lo son, esto puede significar la diferencia entre una conversación telefónica casi a diario o no hablarse casi nunca".

La diferencia entre generaciones no tiene efecto significante en el grado de afecto que las nietas y los nietos tienen por sus abuelas y abuelos. Paradójicamente, sin embargo, cuando los nietos quedaron más asimilados culturalmente, hicieron notar que sentían menos afecto por sus abuelos. Por cada cinco puntos de aumento en asimilación absoluta, el grado de afecto bajaba aproximádamente un punto.

"Si un nieto ve a su abuela como una vieja gruñona, no va a querer verla con mucha frecuencia, pero no va a dejar de tenerle cariño", dice Silverstein. "Pero la asimilación tiende a causar una separación paulatina de la familia, al ampliar los nietos su círculo de relaciones. Al tener afecto a un grupo más amplio de personas, esto puede robar los sentimientos de contacto con su propia familia".

En cualquier caso, el efecto de la asimilación de los nietos en el tejido de la vida familiar de los inmigrantes puede ser dramático, advierte Silverstein.

"Si usted ve a alguien con menos frecuencia y tiene menos relaciones con la persona, usted tendrá menos oportunidades de ayudarle", dice Silverstein. "Y si a usted no le agrada, seguro que no va a sentir el deseo de ayudarle".

Cuando las relaciones se analizaron desde el punto de vista de los abuelos, los autores encontraron que cuanto más asimilados estaban los abuelos, estos tenían un grado de afecto menor por sus nietos.

Cuando el 98% de los abuelos hablaban el español bastante bien y el 25% de los nietos no eran capaces de hablar español bien o nada, la barrera lingüistica era parcialmente la razón para el menor contacto. El sexo de los nietos y las actitudes hacia las obligaciones familiares también eran factores significativos.

El nivel de la educación académica alcanzado por los abuelos también se encontró ser significativo, informa Silverstein. Mientras los abuelos tenían un promedio de 2.6 años de formación académica y los nietos un promedio de 11.9 años, los abuelos gozaban más del afecto y la atención de sus nietos al aumentar el nivel de su formación. De hecho, el nivel educativo alcanzado fué el indicador más fuerte de si un abuelo iba a gozar del afecto y la atención de su nieto.

"Esto es al revés de la separación entre generaciones", dice Silverstein. "Lo mismo que usted probablemente va a pasar menos tiempo con abuelos que están menos asimilados que usted, usted tiende a gravitar hacia abuelos que comparten su nivel educativo. Uno tiende a relacionarse con abuelos con los que tiene algo que compartir".

El nivel educativo alcanzado parece tener el mismo efecto en los abuelos. Aquellos que han alcanzado un más alto nivel de educación indican que ven a sus nietos con más frecuencia y tenerles más afecto.

Otros resultados indican lo siguiente:

La investigación ha mostrado de manera consistente más relaciones sociales y un mayor sentido de obligaciones familiares entre las familias mexicano-americanas que entre las familias anglo-americanas.

"Se considera a los mexicano-americanos la minoría modelo cuando se trata de lazos entre generaciones", dice Silverstein. "Por eso si la asimilación pone en peligro el sentido de seguridad de este grupo de personas mayores, uno puede estar seguro que otros inmigrantes ancianos se sienten aislados también".

Este estudio se ha realizado con fondos del National Institute on Aging (Instituto Nacional para la Vejez) y el grupo Brookdale Foundation. Los investigadores de la USC analizaron datos del "Estudio de tres generaciones de familias mexicano-americanos", una encuesta que lleva a cabo la Sección Médica de la Universidad de Texas en Galveston.

Silverstein es miembro del Equipo de Investigación de la Salud entre Generaciones de la USC, un grupo inter-disciplinario de profesores de comunicaciones, estudios de enfermería, antropología y gerontología. El equipo se dedica a comprender las barreras y los beneficios de la comunicación y la interrelación entre las generaciones jóvenes y mayores de familias de minorías étnicas.

Silverstein es especialista de la demografía social del envejecimiento, y profesor de gerontología de la Leonard Davis School of Gerontology de la USC y profesor de sociología de la Facultad de Letras, Artes y Ciencias de la USC.

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