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March 10, 2000
Basking Ridge, NJ Arturo
Vargas tenía sólo 10 años de edad cuando
se unió a sus padres en una demostración en contra
de la sobrepoblación y la falta de espacio en la cafetería
y el área de recreo en su escuela primaria en Pico Unión
en Los Angeles.
"Estaba muy orgulloso de mis padres por correr riesgos
al opinar", dijo Vargas. "Ese día fue un momento
decisivo para mí, fue cuando entendí que mi deber
era trabajar hacia el cambio social y la justicia".
El sueño de su niñez se convirtió en realidad. Actualmente, Vargas, de 36 años de edad, es el director ejecutivo del National Association of Latino Elected and Appointed Officials basado en Los Angeles. Vargas también dirige el fondo educacional de la organización, el cual motiva a los latinos a participar en el proceso político de los Estados Unidos y educarlos sobre la ciudadanía y su posible participación como funcionarios públicos.
Su servicio comunitario se extiende más allá de su propia organización. En enero de 1999, Vargas fue elegido a un segundo término como presidente de la Agenda Nacional de Liderazgo Hispano, una coalición de organizaciones hispanas a nivel nacional. Después de muchos años de trabajo, Vargas finalmente ha recibido la atención que se merece. Vargas recibió el premio Hispanic Achievement Award for Community Service de la Revista HISPANIC en 1995, el premio Leadership Award otorgado por la Federación Nacional de Periódicos Hispanos en 1998 y el premio President's Award presentado por la Asociación Nacional para la Educación Bilingüe en 1999. Además, Vargas fue incluído en la lista de los 100 Latinos Más Influyentes de la revista Hispanic Business en 1996 y 1998.
Vargas atribuye su éxito a su arduo trabajo y los consejos de personas que lo han apoyado durante toda su vida. Los primeros fueron sus padres, José y Antonieta, los cuales le inculcaron a él y a su hermana y tres hermanos lo valiosa que es la educación. Durante sus estudios en la secundaria Belmont, Vargas fue elegido presidente del concilio estudiantil y a la vez logró las más altas notas. Motivado por su maestra de historia y gobierno, Vargas decidió aplicar a la Universidad de Stanford.
A pesar de sus credenciales sobresalientes que le permitieron asistir a Stanford con una beca académica, el primer año de Vargas en la universidad no fue nada fácil en cuanto a su programa de estudios. Por primera vez en su vida, Vargas recibió bajas calificaciones que le hicieron pensar que tal vez no debería estudiar en Stanford.
Afortunadamente para Vargas, algunos de sus compañeros de escuela lo ayudaron a entender que el problema no era su inteligencia, si no que necesitaba aprender como estudiar y desarrollar sus destrezas analíticas.
"Durante mi último año, recibí A's en mis calificaciones", recuerda Vargas con una sonrisa. "Y cuando estaba estudiando para mi maestría, recibí un promedio de 4.0 en mis materias".
Después de graduarse con una maestría en educación y una licenciatura en historia y español, Vargas aceptó un puesto en Washington, DC con el National Council of La Raza. NCLR es una organización dedicada a reducir la pobreza y la discriminación y mejorar las oportunidades de los latinos. Vargas, un asociado en la política educacional, concentró sus esfuerzos en temas de lenguaje, incluyendo la educación bilingüe, el movimiento para hacer el inglés la lengua oficial del país y el alfabetismo entre la comunidad latina.
Vargas quien tenía 23 años en ese tiempo, se dió cuenta que su trabajo con NCLR podía ser bastante estimulante, especialmente cuando era invitado a testificar ante el Congreso acerca de temas relacionados con la educación. Cuando trabajaba con NCLR, recuerda Vargas, desarrolló sus habilidades periodísticas, gracias a uno de los vicepresidentes de NCLR que le corregía sus trabajos con "mucha tinta roja".
Después de tres años con NCLR, Vargas regresó a Los Angeles para trabajar con el Mexican American Legal Defense and Educational Fund, una organización nacional dedicada a litigar a favor de distintas organizaciones. Vargas dirigió el programa nacional del Censo en 1990 realizado por MALDEF, un esfuerzo de alcance y política pública que promovió la necesidad de contar a la población hispana durante el censo. El programa fue reconocido por el U.S. Census Bureau como el programa más efectivo durante el Censo de 1990.
Sus reponsabilidades también incluyeron la coordinación de los esfuerzos de MALDEF para dividir los distritos, un esfuerzo que logró aumentar el número de latinos en la Legislatura de California. Luego, Vargas fue nombrado primer vicepresidente de educación comunitaria y política pública de MALDEF.
"Vargas es inteligente, dedicado y creativo", dijo Antonio Hernandez, su supervisora anterior y presidente y cónsul general para MALDEF. "El es un gran ejemplo del liderazgo que existe en la próxima generación dentro de nuestra comunidad".
En los últimos cinco años, Vargas ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos profesionales en asegurar el éxito de NALEO. Vargas no tiene duda alguna en que la organización tiene un gran impacto en la comunidad latina.
"Lo que más me agrada de mi trabajo es el poder ayudar a personas en convertirse en ciudadanos, lo cual les permite votar y tener una voz en asuntos que los impactan. Como votantes, se convertirán en el sistema de apoyo que los políticos latinos necesitan para poder aprobar leyes que beneficien a nuestra comunidad".