June 27, 2003

La Represión del 10 de Junio de 1971

Nota del Editor: El 10 de junio de 1971, centenares de estudiantes fueron atacados por un grupo de paramilitares denominado Los Halcones en San Cosme, Ciudad de México—más de 30 fueron asesinados—como parte de la política oficial contra el movimiento estudiantil, originando la guerrilla urbana.

Por Arturo Martínez Nateras
Fábrica de Letras

ACAPULCO, México—El 10 de junio de 1971 se desencadenó la oleada de la guerrilla urbana más importante del siglo XX. La represión en contra del movimiento estudiantil en México que iniciaba su recuperación, fue el detonante. Esa misma noche se reunieron “los procesos” —como se denominaba al grupo que encabezado por Raúl Ramos Zavala estaban en ruptura definitiva con la Juventud Comunista de México—. Ellos todavía dudaban de la toma de las armas, aún cuando ya había creado una amplia red de alianzas. Pretendía evadirse del militarismo y la situación no parecía clara sobre todo por el ascenso de la lucha de masas en la universidad de Nuevo León que significó un triunfo contundente impidiendo la Ley Elizondo como se conocía a la Ley para la universidad, forzando la salida del ex-gobernador Eduardo Elizondo.

La recuperación del movimiento estudiantil en la Ciudad de México era un signo promisorio. La mera solidaridad con Nuevo León fue rebasada. Los líderes sentían la coyuntura de iniciar una nueva fase de acciones y movilizaciones; de facturar agravios. Habían vuelto los dirigentes autoexiliados y quienes no aceptamos salir del país seguíamos en Lecumberri—el gobierno ofreció a los dirigentes estudiantiles arrestados en aquel entonces la opción de “autoexiliarse”, es decir, salir del pais. Los que no aceptamos, permanecimos en la cárcel. Ese día, muchos jóvenes salvaron sus vidas por milagro. Como es el caso de María de la Luz Núñez Ramos y Yolanda Gaytán, quienes habían ido a Lecumberri a visitar a familiares arrestados, y de ahí fueron a San Cosme, de donde pudieron salir ilesas de la matanza refugiándose en casa de la madre de Vicente Villamar, otra activista.

Indignados, heridos, desesperados, Raúl y sus compañeros, después de la masacre decidieron reunirse con los jóvenes cristianos de la Organización Cristiana Univer-sitaria (OCU) que dirigía Ignacio Obregón Salas. El encuentro se realizó en Ciudad de México, cerca de la diez de la noche, en la calle Vía Lactea, en una biblioteca de la Universidad Iberoamericana, por Churubusco y Ermita. Alguno de los sobrevivientes me platicó la presencia de Dulce María Sauri Riancho quien después fue gobernadora de Yucatán, Presidenta nacional del PRI y ahora senadora de la República. Los jóvenes encabezados por Raúl Ramos Zavala decidieron pasar a la clandestinidad y a la acción armada. Se inició así el tiempo de una intensa y organizada ofensiva de una guerrilla urbana nacional y coordinada; con objetivos claros y mandos definidos. Cientos, quizá miles de jóvenes ofrendaron su vida por la revolución, por el socialismo y por la democracia.

Muchos más perseveraron en la lucha de masas con un valor por lo menos similar. Destacó el papel de Joel Ortega, de Raúl Moreno Wonche, de Pablo Gómez, de Ramón Cárdenas; de Jaime Kravsov, de las Gómez y de los Terán… De una pléyade de muchachos socialistas de diferentes corrientes…

La represión del 10 de junio es uno más de los crímenes de estado cometidos desde y con el poder del estado. La responsabilidad histórica, política, moral, jurídica, la verdad ha sido más que demostrada y está acreditada en los papeles de Lecumberri. La Fiscalía Especial—creada por la administración Fox para investigar crímenes políticos del pasado—está atorada en espera de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación defina los términos de la prescripción de los delitos de estado.

¿Qué carajos esperan para consignar al ex-presidente Luis Echeverría Alvarez? Yo estoy en espera de que me fijen fecha para ampliar mi denuncia y aportar las nuevas evidencias que me he encontrado en el Archivo General de la Nación… Echeverría Alvarez negó su responsabilidad en la Matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, donde se cree unos 500 estudiantes fueron asesinados por el ejército. Entonces, Echeverría era Secretario de Gobernación y Gustavo Díaz Ordáz, presidente. Sin embargo, el 10 de junio de 1971 Echeverría Alvarez ya era presidente.

El 10 de junio es referente obligado para fincar la responsabilidad del estado mexicano como culpable que conspiró, provocó, reprimió, asesinó y actuó con premeditación, alevosía y ventaja pretendiendo, ahora sí, aniquilar al movimiento estudiantil y amedrentar a las oposiciones. Mataron pero fracasaron…

Martínez Nateras (amnateras @yahoo.com.mx) fue dirigente estudiantil nacional, encarcelado en Lecumberri de1968 a 1971 y nos cuenta su experiencia.

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