
June 18, 1999
Imagínese que esta es la noche de su vida, el acontecimiento con el que ha soñado desde niño. Es la noche que va a disputar el campeonato del mundo del boxeo. Ya está en el ring con los relucientes guantes de piel roja. En la esquina opuesta se alza su contrincante, una montaña de músculos con pantalón negro y una mirada que hiela la sangre. El tipo ha ganado todos sus combates por KO; y sus preparadores parecen más bien los domadores de un tigre hambriento.
El árbitro les ordena encontrarse en el centro de la lona. Con el tigre a un palmo de sus narices, usted se empieza a preguntar quién diablos le obligó a meterse en semejante lío. Pero poco sospecha que el primer golpe no va a venir de su rival, sino del árbitro, quien, una vez dadas las instrucciones de rigor, le pregunta su nombre. Usted dice "Pablo García". De inmediato el juez ordena que le aten una mano a la espalda. Usted pregunta indignado, ¿por qué? Y le responde "Porque es hispano, y los hispanos tienen que pelear con una sola mano".
Injusto, ¿verdad? Tan increíble como parece, éstas eran las reglas del mercado laboral en EEUU antes de que en la década de los 60 se introdujera una de las leyes más revolucionarias de este siglo, la Orden Presidencial 11246, la cual instituyó la Acción Afirmativa. Esta iniciativa del presidente Lyndon Johnson prohibió la discriminación laboral por razones de raza, credo, sexo, color u origen nacional. La Acción Afirmativa ha sacado de la pobreza a millones de hispanos y miembros de otras minorías. También ha abierto las puertas de las universidades más prestigiosas de EEUU a millones de estudiantes que han probado que en igualdad de condiciones, lo que importa es la solidez del carácter, no el color de la piel.
Igualmente increíble es el enfurecido ataque que está sufriendo la Acción Afirmativa en todo el país. En este fuego cruzado ya han caído los programas de California y Washington entre otros. Y el francotirador más certero en esta caza contra la justicia social se llama Ward Connerly, un ultra conservador de raza negra dispuesto a darle la vuelta a la historia y regresar a las prácticas del compadreo y la injusticia social. Connerly fué quien lideró los esfuezos por desmantelar la Acción Afirmativa en California y Washington, calificándola de "discriminación a la reversa". Connerly ignora el hecho fundamental de que pese a los avances logrados por la Acción Afirmativa, la sociedad norteamericana sigue estando en manos de los hombres blancos, es decir, el 33% de la población. Hombres blancos siguen siendo el 85% de los catedráticos, el 90% de los senadores federales y el 95% de los líderes empresariales del país.
No contento con el desbarajuste que ha ocasionado en la Costa Oeste, Connerly tiene ahora en el punto de mira a Florida, donde quiere someter a votación el futuro de los programas de Acción Afirmativa del estado el año entrante. Para lograrlo, necesita recolectar 430,000 firmas. Y con la debida dosis de demagogia y preguntas tendenciosas, es muy probable que lo logre y que finalmente una a Florida a su rosario de triunfos.
El secreto del éxito de Connerly es cómo presenta sus destructivas teorías. En California y Washington la pregunta que se les hizo a los votantes fué si apoyaban el "tratamiento preferente" para las minorías en cuestiones laborales y educacionales. Obviamente, la respuesta mayoritaria fué "no". En cambio, en un referéndum similar realizado en la ciudad de Houston, la pregunta fué si apoyarían la "prohibición de la Acción Afirmativa en la adjudicación de contratos o la contratación de trabajadores". Los votantes rechazaron la propuesta.
Pero Connerly ha encontrado un inesperado muro de resistencia en Florida. No sólo se le opone el Partido Demócrata, sino también el Republicano, al que pertenece el gobernador. Jeb Bush llegó al poder cortejando a las minorías, y si la propuesta de Connerly triunfa, sería un serio revés para sus propuestas de armonía racial y étnica.
El plan de Connerly ha desatado una ráfaga de repulsas en todo el país. Kweisi Mfume, presidente de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color, instó a los votantes a "mostrar un frente unido para mantener vivas la justicia y la igualdad en Florida oponiéndose a Connerly y sus compinches".
Los enemigos de la Acción Afirmativa quieren atar la mano a la espalda a las minorías de Florida. Prepare su mejor golpe: hágase ciudadano e inscríbase para votar.
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