
June 11, 1999
Un gran número de niños norteamericanos tiene sobrepeso. El problema no sólo radica en que el cuerpo no tiene el peso considerado ideal; los niños que no mantienen un peso saludable corren mayores riesgos de tener mala salud, especialmente si no solucionan su problema de sobrepeso antes de llegar a la edad adulta, explica Shirley Peterson, especialista en nutrición y asuntos de la familia y el consumidor con Extensión Cooperativa de la Universidad de California.
Hay muchas razones por las cuales los niños llegan a pesar demasiado. En algunos casos el sobrepeso está determinado genéticamente y es parte de las características familiares heredadas. O puede ser causado por algo totalmente diferente.
"Lo que todos estos niños tienen en común" precisa Peterson, "es que consumen demasiadas calorías de los alimentos que comen y gastan muy pocas. El resultado es una acumulación de grasa en el cuerpo.
Usted puede ayudar a su niño con sobrepeso a establecer y esforzarse por lograr las siguientes tres metas:
Ayude a que su niño mantenga su peso actual hasta que alcance la estatura adecuada para el peso que tiene. No trate de animarlo a que pierda peso pues no es algo saludable en los niños. La meta es mantener el peso de su niño estable hasta que su altura sea adecuada para el peso que tiene actualmente. Cuando eso suceda, su niño puede subir de peso para crecer de manera normal.
Establezca hábitos alimenticios que permitan que su niño crezca y se desarrolle normalmente, a la vez que mantiene un peso saludable. Los expertos recomiendan que todos los niños sanos, mayores de dos años, coman una variedad de alimentos de todos los grupos alimenticios principales, pero con un contenido de grasa menor. El poner un límite a la grasa en la alimentación ayudará a limitar las calorías y mantener la grasa al mínimo. A la vez, el comer porciones adecuadas de una variedad de alimentos dentro de cada grupo alimenticio ayudará a que su niño obtenga todos los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse normalmente.
Asegúrese que su niño haga ejercicio moderado de manera regular y divertida. Ver televisión o jugar con juegos de video no ayuda a ejercitar el cuerpo ni a gastar las calorías extras que consumen; por otra parte, estas actividades sedentarias pueden animarlas a que coman aún más.
"Hay que ser realistas", aclara Peterson. "Muchos niños hoy día escogen ellos mismos lo que comen y deciden si quieren hacer ejercicio; muchas veces, no responden bien a los pedidos de sus padres".
La especialista recomienda a los padres que animen a los niños a que hagan ejercicio y a que cambien sus hábitos alimenticios:
Trate de animar a sus niños, de buena manera en vez de forzarlos a que coman alimentos adecuados. Por ejemplo, recomiende (pero no insista) que pidan pollo a la parrilla en un restaurante en vez de una hamburguesa con queso.
Hable con sus hijos sobre los alimentos de una manera positiva. Hable más sobre cuáles alimentos son saludables en vez de mencionar los que no lo son. Por ejemplo, dígale a sus niños que está preparando espaguetti con salsa de tomate porque es un platillo sabroso, nutritivo y bajo en grasa.
Averigüe lo que sus niños comen fuera de su casa. Entonces, planee bocadillos y alimentos que les den lo que les falte y no aumenten la grasa que comen diariamente. Por ejemplo, si sus niños comen alimentos en restaurantes de comidas rápidas para el almuerzo y galletas a media tarde, ofrézcales cereal, fruta y leche con 1% de grasa o sin grasa para el desayuno. Reduzca también la grasa en la cena. Así, con el paso de los días, sus niños se habrán alimentado bien sin comer demasiadas calorías.
Haga del ejercicio una actividad familiar. Por ejemplo, caminen por el vecindario después de cenar o al centro comercial de su localidad. O en vez de comer bocadillos frente a la televisión, hagan ejercicio.
"Si los padres dan un buen ejemplo y hacen ejercicio, es más probable que los niños también lo hagan", observa Peterson.