
June 11, 1999
El cuidado de la salud mental de muchos ancianos podría estar en riesgo, especialmente si se toman en cuenta las propuestas para financiar al Seguro Social y al sistema Medicare, y a la generación conocida como `baby boom' que se acerca a la vejez, comenta una psicóloga de la Universidad Texas A&M, especializada en gerontología.
Margaret Norris dice que esos retos y la falta de personas calificadas para trabajar con las personas mayores, conocidas como geropsicólogos, representan un gran peso para la industria del cuidado mental de los ancianos, que por cierto, ha tenido grandes logros en los últimos años. Los geropsicólogos tienen un papel clave en el diagnóstico y tratamiento de la demencia, la depresión, la ansiedad y otros males que afectan a millones de personas mayores, añade.
"El mayor reto para el sistema Medicare es el financiamiento. Su insolvencia es inminente", comenta. "Cuando hay problemas económicos, los servicios suplementarios como el cuidado de la salud mental, son los primeros en eliminarse, aunque las investigaciones comprueban que la buena salud mental ayuda a prevenir otros tipos de problemas médicos".
Norris comenta que antes que los servicios de salud mental fueran administrados por el gobierno, la industria y los proveedores tenían el control y la flexibilidad para determinar los costos y los servicios. El plan actual ha restringido tanto a los proveedores de salud, que ahora el control lo tiene el gobierno. Los proveedores y los pacientes no están contentos con los servicios tan limitados y con el hecho de que tienen que escoger a los doctores dentro de ese plan.
"Yo creo que el control está volviendo al centro, pero no sé exactamente hacia qué lado se va a cargar en el futuro", comenta Norris. "Dependerá, en gran parte, de lo que exiga el público y lo que suceda con el Seguro Social y con Medicare".
Añade que muchas veces la gente considera a la salud mental como un problema de calidad de vida, excepto en casos extremos de índices de suicidio, y no se considera tan importante como la salud física. Ni siquiera los ancianos saben que Medicare paga el 50% de los gastos generados por los servicios de salud mental y el 50% por ciento restante lo pagan los seguros Medigap y Medicaid.
"Muchos ancianos no tienen más que un seguro médico. Para mantener buenos servicios de salud física y mental, es necesario que Medicare cubra el 80% de los gastos, que es la misma cantidad que paga por el resto de los servicios médicos", añadió Norris.
Existe evidencia que mientras más dinero se gasta en el cuidado de la salud mental, menos dinero se gasta en el cuidado de la salud física, añade Norris. "Si las personas están bien emocionalmente, entonces cuidará mejor de su salud en general".
El financiamiento no será el único problema para los pacientes mayores, sino que la creciente cantidad de ancianos creará diversos problemas también, dice Norris.
"El grupo de ancianos es un grupo increíblemente diverso. Existen desde aquellos que son independientes y activos, hasta los que se encuentran permanentemente en cama en asilos y casas de reposo", comenta Norris. "Será necesario que los geropsicólogos traten a los pacientes con flexibilidad y sensibilidad por ser un grupo tan variado.
Pero primero tendrá que haber más geropsicólogos, porque no se está cubriendo la gran demanda de psicólogos con esa especialización, comenta Norris.