June 3, 2005

Textos visuales

Una corta biografía de Omar Pimienta

-por Geneva Gamez

Omar Pimienta, nació y reside en Tijuana, Baja California Mexico. A sus 26 años, ha publicado su primer poemario Primera persona: Ella cual forma parte de una serie de otros dos autores junto con él. Su sección está divida en tres textos escritos a lo largo de diez años con dedicatoria a su Madre, una serie de escritos con la temática de Literatura; y por último Palabras en orden inteligente, que se enfoca en las relaciones de pareja.

En 1999, Pimienta tuvo su primera exhibición colectiva llamada Axis Mundi; de ahí en adelante ha expuesto cada vez que se le invita. Recientemente, expuso un video, que originalmente fue una video-instalacion titulado “Bookleggers” creado en colaboración con el artista Octavio Castellanos, y que se exhibió en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, este pasado Abril.

Actualmente, el artista escritor experimenta con la mezcla del lenguaje fotográfico y cinematográfico con el poético y narrativo. Para esto escribe imágenes en secuencia o fijas y a la vez confiesa se divierte mucho escribiendo lo que le gustaría fotografiar y viceversa. Su próximo proyecto es la publicación de un “problemario” de pareja donde incorpora su nueva mezcla de fotografía, escritura, y cinematografía con textos visuales con referencias naturales que parten de la idea de casa, de concubinato, espacios propios –geográficos y psicológicos, y fronteras fijadas –auto-fijadas o heredadas. De ésta idea surgen los dos poemas que leen aquí.


Detenté - fotografía digital por Omar Pimienta

Junio 10 se celebrará la apertura de su exhibición con una recepción a las 6 PM en la galería Esquina de Bodegas. Para más información sobre la exhibición o leer más escritos y apreciar sus fotos visiten su página de internet: www.omarpimienta.blogspot.com.  

Avena

El cerebro es sencillo: un buró de cajones apolillados
Sobre él:
una cámara, dos libros abiertos,
un recetario y una lista de olores. 

Cajón, lleno de residuos de polilla, para la memoria carcomida.
Hoja seca y porosa que deja pasar alguna imagen.  
Como ejercicio: recordar tus lentes sobre el buró 
(Justo abría con los dientes una bolsita de galletas de avena
cuando te vi por esta calle; tu color de algunas hojas otoñales
y el sonido de cuando se rompen)

Filmar la fragilidad de la estación,
el grano de película reventado hasta los poros.  
Desde entonces oler la avena es recordarte 

(Ese día, tu caminar a prisa por la calle me recordó la gota
resbalando por el parabrisas. También el frío)  

Olvidaste cerrar el buró
al irte, de igual forma: como gota entre la gente.  
Ahora apelo a meter la mano en los cajones  

jugar con tu recuerdo:
hojuelas de avena en costales abiertos.  
-Omar Pimienta

Tijuana no se enciende por completo

Son las seis con diez minutos
La luz de un día de pocas cenizas mancha en lo violeta. 
(residuos del incendio de la ciudad vecina, tu nueva ciudad)

 

En esta, mi ciudad de paso, desde mi única ventana,
miro como Tijuana se enciende poco a poco. 
Postes que se iluminan uno tras otro, a destiempo y variando tonos. 
Del alumbrado público seguro te llevaste algún recuerdo:
papalote enredado en tus cables. 

Los postes de tu calle haciendo propaganda política a tres partidos
al mismo tiempo en campañas distintas. 
Postes manchados por perros que se tallaron el aceite caliente
vertido en ellos por tu vecino el misericordioso. 
Sé también, por ejemplo, que te llevaste el recuerdo de los apagones,
el salir con vela encendida al igual que los vecinos
a platicar, inevitablemente, de cómo era la calle
antes de que se fueran todos. 
Nunca pensaste que tú también te irías
que te recordarían con velas en noches oscuras
comprobando que tu ciudad es un desierto.  

La noche en que te marchaste
luz entraba por el parabrisas,
cortaba tu cara,
iluminaba tu torso,  
pero se olvidó de tus piernas escondidas
bajo el tablero de un carro con muchas luces y al fin oscuro.  

De una bocina, una muchacha triste
cantaba una canción un poco alegre.  
Una lágrima cruzando la frontera de luz
marcando tu mejilla registrada por tu espejo retrovisor.  
Recuerdas, simplemente, el tono del farol y el color con que manchaba todo.

También tú, ahora que estás lejos,
sabes que de igual forma cargo equipajes de mudanzas:
memorias dobladitas y empacadas
aunque no me vaya a ningún lado  

Por último (y tal vez sea esta la más importante de mis conjeturas)
Sé que de vez en vez recuerdas de mi casa, tonterías como estas.

Déjame ayudarte:
son las 7:00 p.m. y desde mi ventana
se puede ver Tijuana
completamente encendida.

-Omar Pimienta

Para contactar a Geneva Gamez escribir a: gamezgeneva@yahoo.com

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