![]()
June 2, 2000
Por Paco Zavala
El día en que entregamos
nuestra edición de La Prensa del pasado 19 de Mayo
en la ciudad de Tijuana, se nos acercó un señor
que desconocemos su nombre y nos pidió que si podíamos
ayudar a una ancianita que se encuentra viviendo en lamentables
condiciones en una populosa colonia de esta ciudad.
Nos avocamos a investigar y realmente no nos fue difícil
dar con el domicilio de la citada ancianita.
La encontramos en su humilde vivienda que se encuentra ubicada en la calle Baja California Sur No. 6764 de la Colonia Camino Verde. Una vivienda bastante humilde, aparte de no ser la propietaria del inmueble está a punto de ser corrida del domicilio porque no puede pagar la renta.
Percibimos en su interior una vetusta cama, un guardaropa bastante deteriorado que es cubierto por un pedazo de género porque carece de puertas, un peinador que posiblemente en sus años de gloria fue algo sensacional; su cocinita tiene una mini estufa y un refrigerador en muy mal estado.
La citada ancianita se llama Ignacia Fregoso Camberos. Actualmente cuenta con 86 años de edad; nos comentó que nació en Tenamaztlán, Jalisco. Vivió por aquellos lares hasta que tuvo 30 años. Su matrimonio duró 44 años, pero hace doce años murió su señor esposo; desde esa fecha vive un verdadero viacrusis.
Dona Ignacia Fregoso concibió
dos hijos que lamentablemente se le murieron. Es una señora
bastante enferma, pues padece diabetes. Está un poco sorda
pues a consecuencia de una caída se afectó de sus
oídos; no ve bien y ni siquiera tiene un par de lentes.
En Tijuana no tiene familiares; vive del apoyo que le brindan algunos bondadosos vecinos.
Dice Doña Ignacia, que en EE.UU. tiene unos primos que viven en Nebraska y se llaman Miguel, Moisés, Francisco y Jorge Camberos y que además son propietarios de un restaurante mexicano, pero que ninguno de ellos la ayuda.
También agrega que le gustaría recibir correspondencia pues fue a la escuela y sabe leer y escribir. Su buzón de Correo en la Colonia de Camino Verde es Calle Baja California Sur No. 6686.
Nos apena enterarnos de situaciones como estas, pero sabemos que no podemos enderezar el mundo. Casos como éste, existen en todas partes. El asunto es sensibilizarnos, percibir y sentir un poquitito de amor por la humanidad y al momento de enterarnos de una situación así, sentir el dolor que siente la parte afectada, además de que sabemos de la desigualdad existente en todos los niveles sociales y económicos.