July 31, 1998


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

Vienen en Busca del Cielo y Acaban Caminando en el Infierno

En los países de tradición taurina, como México, Colombia o España, cuando se les pregunta por qué no temen lanzarse al ruedo y jugársela frente al toro, los aspirantes a toreros responden: "Más cornadas da el hambre". Millón y medio de inmigrantes cada año podrían muy bien responder con las mismas palabras si se les preguntara por qué arriesgan la vida al cruzar la frontera de México con EEUU. De ellos, unos 300 mueren en el intento.

Pero este año, debido a una de las peores olas de calor del siglo, el saldo mortal crece con pasmosa velocidad. Nunca mejor dicho, vienen en busca del cielo y acaban caminando en el infierno. En los desiertos fronterizos, la temperatura estos días fácilmente alcanza los 120ºF (48,8ºC). Una espantosa sequía ha borrado las fuentes naturales de agua. A esto hay que sumar los pumas, los coyotes (los de cuatro y dos patas) y los insectos venenosos, incluyendo abejas asesinas.

Sólo en el estado de Tejas, hasta el momento (28 de julio), se han encontrado 50 cadáveres de inmigrantes. Y mientras el calor aprieta, las increíbles historias de supervivencia y muerte se amontonan.

Un grupo de unas 30 personas, incluyendo mujeres, niños y ancianos, se adentró en las Montañas de Chocolate, a unos 130 kilómetros al este de San Diego, una de las zonas más áridas de la frontera, donde el paisaje parece derretirse ante los ojos. Allí, el peligro no sólo es el sol abrasador y la falta de agua, sino la aviación de la marina norteamericana, la cual usa estos parajes desolados para sus prácticas de bombardeo. Se desconoce la suerte que corrieron, pero según la patrulla fronteriza, todo parece indicar que finalmente fueron recogidos por coyotes en un camino vecinal.

Más espontoso aún, si cabe, es el uso de trenes de mercancías para cruzar la frontera. A menudo aparecen varios inmigrantes —muertos o medio muertos— en vago-nes sellados con candado para evitar inspecciones rutinarias. Los inmigrantes hacen agujeros en la madera de los vagones para tratar de respirar y alivar el calor de hasta 150ºF (65,5ºC). Los coyotes pueden cobrar $1,000 por el infernal viaje.

Desgraciadamente abundan las historias de grupos que por una y otra razón acaban abandonando a los más débiles. Pero hay otras en las que la solidaridad triunfa contra todo pronóstico, como la de Juan Antonio Alvarado, un mexicano de 35 años de edad que había prometido a su mujer y dos hijos que les enviaría dinero en cuanto consiguiera trabajo en el Norte. Intoxicado por beber agua de un charco de agua podrida, Juan fué abandonado a su suerte por sus acom-pañantes. Milagrosamente, cuando el fin parecía cerca, otro gupo de seis inmigrantes lo recogió y entre todos lograron llegar a la Carretera 83, cerca de Laredo. Allá la Patrulla Fronteriza los rescató. Juan tuvo suerte de poder contar su odisea desde la cama de un hospital.

Este drama diario tiene un protagonista irónico. La temida "Migra" está jugando esta vez el papel de buen samaritano. Con el ardiente desierto devorando las vidas de decenas de inmigrantes, no se trata de capturar a los "ilegales", sino de salvarles la vida. A caballo, en helicóptero o en camioneta, los patrulleros son a menudo la única salvación de inmigrantes exhaustos, pésimamente preparados para atravezar el infierno fronterizo.

La situación se ha hecho tan crítica que las autoridades de ambos países han lanzado una campaña de educación pública en el lado mexicano de la frontera. Un anuncio de televisión muestra el lamentable estado de los sobrevivientes, y también los cuerpos de los que nunca llegan a la tierra prometida. Al final del mensaje, un patrullero dice: "Es mejor vivir pobre que morir tratando de ser rico". Pero, trágicamente, miles responden: "Más cornadas da el hambre".

Si desconoce el paradero de un familiar, amigo o conocido que haya tratado de cruzar la frontera, o si conoce a alguien que necesite ayuda médica después de sobrevivir esta odisea, llame gratis al Servicio de Información y Referimiento de la Red His-pana de Radio al 1-888-SU-RADIO, es decir, 1-888-787-2346. Es gratis

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