July 31, 1998


`Por Favor, No Te Vayas"

Casa Cuna y Casa-Hogar Santa Teresita provee una valiosa labor humanitaria

Por Ivan Barrera

Casa de Cuna Católica es una Casa-Hogar para niños y niñas entre los cuatro meses hasta los seis años provenientes de matrimonios desintegrados, madres solteras o bien, niños y niñas huerfanas. Casa de Cuna se encuentra ubicada en el Fraccionamiento Cubillas en la ciudad de Tijuana, y es atendida por las religiosas Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús.

El Instituto de Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús cuya casa principal se encuentra en la Arquidiócesis de México, tuvo su origen en el mismo lugar, a principios de este siglo, por obra y celo del Padre José María Troncoso y Herrera de los Misioneros Josefinos de México, y también de Elisa Margarita Berruecos y Juvera del Espíritu Santo, con el fin de otorgar amparo cristiano a los niños y niñas principalmente huérfanos y abandonados.

"Contamos con aproximádamente veintidós casas para niños en la República Mexicana", comenta la Madre directora de Casa Cuna, María de la Paz Angeles Romero. "Tenemos casa en Mexicali, Guaymas, Querétaro, México, Pachuca, Puebla, Tamaulipas y en otras partes de México. También tenemos casas en Perú".

Casa Cuna en Tijuana atiende aproximádamente a 120 niños y niñas. La mayoría de los niños y niñas que asisten a Casa Cuna provienen de familias desintegradas por diversas razones: padre o madre alcohólico o drogadicto, madres solteras, o bien, niños abandonados por sus familiares.

"Nuestra función principal es la educación humana cristiana", afirma la hermana Angelina Porras Sánchez, una de las siete religiosas que atienden la Casa de Cuna. "Los niños están con nosotros de Lunes a Viernes. Aquí duermen, comen, se educan, y se les atiende en todo lo posible. Los fines de semana, se les pide a los familiares que se los lleven a casa, para que convivan con ellos. Muchos niños no quieren ir a sus casas. Se sueltan llorando los Viernes. Procuramos tener reuniones con las mamás por lo menos cada dos meses para motivarlas y orientarlas sobre la manera de cómo atender a sus hijos", comenta la hermana Angelina.

La mayoría de los niños y niñas que asisten a Casa Cuna carecen de padre, y por lo tanto las madres solteras deben de proveer todo el cariño, educación, afecto y apoyo económico para sus hijos. Lo cual, es muy difícil. Gracias a esta institución las mamás pueden trabajar tiempo completo para el sostenimiento económico de sus hijos, mientras que los niños son atendidos completamente, de Lunes a Viernes, por las religiosas del Sagrado Corazón.

Casa Cuna es dirigido por siete hermanas religiosas y por siete laicos comprometidos. También cuentan con la ayuda de dos doctores pediatras que asisten a las religiosas cuando alguno de los niños se encuentra enfermo. El próximo 22 de Agosto cumplirán 50 años de brindar este servicio tan importante a la comunidad Tijuanense.

A pesar del edificio tan antiguo que cubre una cuadra entera, las instalaciones se encuentran muy limpias, los cuartos de los niños y niñas en perfecto orden y limpieza, al igual que los patios y comedores. Todos los niños reflejan constantemente una sonrisa inocente y amable. Son muy cariñosos con los visitantes. "¡Por favor no te vayas, quédate con nosotros!" comenta una pequeña de aproximádamente tres años de edad. En un ambiente enternecedor, los pequeños rápidamente rodean a los visitantes y constantemente solicitan un cariño o algún gesto de amor. La falta de afecto familiar es evidente.

"Uno de los recuerdos que más me han conmovido el corazón", recuerda la hermana directora, María de la Paz, "fué el del joven de aproximádamente veinte años de edad, que tocó a nuestras puertas pidiendo ayuda. Entre lágrimas y con una bebé recién nacido entre sus brazos, nos platicó que su joven esposa no quiso responsabilizarse de su hijita y que él no sabía que hacer ni cómo darle de comer. Fué un momento muy triste y conmovedor. Le ofrecimos cuidar y atender a la pequeña en Casa de Cuna; él aceptó", finalizó la Madre Paz.

En la ciudad de Tijuana, las religiosas del Sagrado Corazón han dividido su apostolado en dos grupos. Por una parte, niños y niñas de seis años son atendidos y educados en Casa Cuna, mientras que niñas y adolescentes enter los seis y los quince años son aceptados en Casa-Hogar Santa Teresita. La única diferencia entre Casa Cuna y Casa-Hogar Santa Teresita es la edad de las muchachas y que en esta última aceptan solamente niñas.

"Esta congregación inicia en tiempos de la Revolución Mexicana hacia 1912", comenta la hermana Guadalupe Rodriguez, una de las cuatro hermanas religiosas del Sagrado Corazón encargadas de Casa-Hogar Santa Teresita, ubicadas en el Fraccionamiento Villa Floresta en Tijuana. "Nuestra madre fundadora inició su apostolado con Casa de Cuna en el Distrito Federal a principios de Siglo cuando el orfanatorio a cargo del gobierno federal cerró e iba a ser tomado por unas enfermeras protestantes. Nuestra Madre fundadora no permitió eso y tomó cargo de la casa. Así se inicio nuestro apostolado. En aquel entonces era prohibido vestir publicamente el hábito religioso y existían muchas prohibiciones hacia la iglesia Católica. Nuestra Madre fundadora también inició en México otra casa llamada "La 5ta Magdalena", donde se atendían a niñas y adolescentes que eran abusadas y maltratadas por los soldados federales", puntualizó la Madre Guadalupe.

Casa-Hogar Santa Teresita fué iniciada por las religiosas Lauretanas en 1973, pero en 1977 no pudiendo atender la casa, dejaron la ciudad de Tijuana. Fué cuando el entonces Obispo de Tijuana, Monseñor Juan José Posadas Ocampo, solicitó a las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús se hicieran cargo del apostolado con las jovencitas. Desde entonces muchas de las niñas de seis años que salen de Casa Cuna, ingresan a Casa-Hogar Santa Teresita hasta la edad de quince años.

"Quisieramos aceptar a más niñas pero no tenemos suficiente espacio en nuestros dormitorios", comenta la Madre directora de Casa Hogar Santa Teresita, Ana María Graciela Origel Zavala. "Muchas madres nos piden que aceptemos a sus hijas, pero desgraciadamente no podemos por falta de espacio. Algunas de estas niñas han sido abusadas sexual-mente, otras han sido golpeadas por sus familiares o padrastos. Para algunas de ellas es muy difícil olvidar y sanar lo que ha sucedido", comenta tristemente la Madre Ana María.

Actualmente Casa-Hogar Santa Teresita hospeda a 36 niñas-adolescentes, de las cuales 18 se hospedan en un dormitorio para niñas entre los 6 y los 9 años y en otro dormitorio a jovencitas entre los 10 y los 15 años.

"Para recibir a las niñas en esta Casa-Hogar se necesitan algunos requisitos", comenta la Madre Ana María. "Primero, que la niña desée quedarse aquí. Segundo, que el papá o la mamá sean solteros, o sea que no reciban apoyo del otro cónyuge. Tercero, les pedimos acta de nacimiento, fe de bautismo, tarjeta de vacunas, certificado médico, cuatro fotografías (dos de la niña y dos de la madre o padre según sea el caso). Cuarto, que traigan sus utensilios y ropa de uso personal, y por último, quinto, les pedimos a los padres una cooperación monetaria al mes según sus posibilidades".

Madre Ana María comenta que en algunas ocasiones no tienen suficiente dinero para cubrir los gastos de comida y por lo tanto acuden constan-temente en oración a la Divina Providencia. "En ocasiones no sé como le hacemos, pero El Señor nos socorre y los 17,000 pesos mensuales (US $2000) que necesitamos para cubrir nuestros gastos mínimos son cubiertos de alguna y otra manera".

Para mayores informes puede dirigirse a Casa Cuna Católica en Avenida de las Rosas 441, Fraccionamiento Cubillas, Tijuana, BC, México, al teléfono (66) 86-1545 o bien a Casa-Hogar Santa Teresita, Boulevard Las Fuentes #567, Colonia Villa Floresta, La Mesa, Tijuana, BC, México, teléfono (66) 89-1861.

(Tomado de La Cruz de California, Año Dos, # 8, Agosto, 1998).

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