July 30, 1999


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

¿Una Rabia Positiva?

La rabia es una emoción que casi todos pensamos debe reprimirse. "Cuente hasta diez", es el común remedio al desahogo de nuestras frustraciones. Sin embargo mi experiencia como consejero me ha demostrado que, en algunas circunstancias, podemos recuperar el equilibrio en nuestra vida si primero sentimos rabia.

Por ejemplo, cuando la gente está enferma o atravezando un dolor, a menudo sienten rabia. He observado que quienes están terriblemente enfermos, precisamente, afirman la vida y se aferran a ella a través de la rabia.

La doctora Rachel Naomi Remen, de la Facultad de Medicina, de la Universidad de California en San Francisco, y autora del libro Sabiduría de la Mesa de Cocina (Kitchen Table Wisdom), lo dice de esta manera: "con frecuencia, la rabia representa un aferrarnos a la vida, no necesariamente la forma más cómoda, pero quizás la única que podemos experimentar en ciertas circunstancias. Es más saludable que la apatía, la angustia y la resignación".

Pero cabe también la posibilidad de que si se deja sin tratar, a largo plazo, la rabia pueda conducir a la amargura y el resentimiento —actitudes que pueden debilitar mucho más que cualquier enfermedad.

Hace pocos meses, la cadena televisiva PBS presentó un documental conmovedor: Travis, la historia de un niño que había nacido con VIH y ahora tenía SIDA. El programa fué tan profundo que le otorgamos el premio Christopher, en nuestras entregas de febrero pasado. Y allí es donde conocí a Travis personalmente, que ahora tiene diez años. Vino con su abuela Geneva Jefferies; como su mamá es adicta al crack y no puede cuidarlo, su querida abuela le da el cariño y el cuidado que necesita. Algo que este niño inolvidable tanto necesita.

Travis tiene llagas dolorosas en la boca y en la garganta, y sólo puede alimentarse a través de un tubo conectado al estómago. Hasta ahora Travis ha tomado más de 275 medicamentos, y actualmente toma veinte clases distintas por día. Pero lo que más sorprendió a todos fué su personalidad tierna y positiva.

"No se preocupen por mí", dice el niño. "Respiro, soy feliz por estar respirando, y puedo sentir el sol en mi cara".

En este niño no hay rastros de, "¿Por qué yo?" Sea que la persona tenga rabia por una enfermedad que amenace su vida, o por algún acontecimiento contrario a sus expectativas, la rabia es realmente una manifestación de "¿Por qué yo?" Así no es como se suponía que fuese mi vida. ¡No es justo!"

Los niños, pienso yo, están tan cerca de lo básico de la vida, que muchas veces ven las cosas más claramente que los adultos. A medida que crecemos nos vamos apegando a nuestras preferencias por vivir la vida en una forma determinada, donde todo resulte como queremos. Para que los adultos tratemos la rabia con mayor eficacia, deberíamos tomar en cuenta aquellos que mantienen una conexión vital con la vida, no importa la forma que la vida adopte.

Cuando conduce a la solución de un problema, o al enfoque de nuestra energía, la rabia es valiosa y constructiva. Pero la verdadera dificultad surge cuando nos aferramos a ella, y así nos llega a dominar. En lugar de competir con la rabia, acéptela, vívala y luego déjela ir. Las emociones, entre ellas la rabia, pueden servir un propósito y afirmar la vida. Pero solamente si decidimos que así sea.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-190 "SIDA-Un llamado a la compasión", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

Return to Frontpage