July 23 2004

¡Qué mala es Gatúbela!

Halle Berry se hunde tratando de sacar las garras en Catwoman

Por Jose Daniel Bort

Catwoman es exactamente lo que los últimos predecesores de su género han tratado de evitar: una historia relamida con personajes bi-dimensionales, enrevesados momentos en la trama y un exceso de efectos especiales que molestan más que atrapan la atención del público.

Su director, Pitof, es uno de los creadores de efectos especiales más ocupados de Francia, consiguiendo premios a la excelencia técnica en el Festival de Cannes y habiendo colaborado con los grandes nombres de la filmografía francesa actual: Jean Pierre Jeunet (Amelie), Luc Besson (El Profesional), entre otros. Pero este director confía demasiado en la veracidad de sus efectos y crea un ambiente artificioso e irreal que permea en las actuaciones de su elenco.

¿Quién le dijo a Halle Berry que ésta era una buena idea? La actriz firmó este proyecto justo después de haber conseguido el Oscar por Monster’s Ball. También hizo de Chica Bond, pero al menos allá tenia la malla protectora de una productora que conoce su género y sabe lo que esta haciendo con sus productos. Aquí se siente como si Gatúbela se lanzara en picado hacia el precipicio sin ser precisamente el coyote del correcaminos.

Berry es Patience, una diseñadora grafica tan deshilachada que no se cambia de ropa de un dia para otro. El detalle es importante porque refleja los evidentes problemas de edición que tuvieron después de filmar, tratando de darle sentido a un guión que tiene al menos cuatro firmas (nunca una buena señal). Cuando Patience descubre el secreto de las cremas “purificadoras” que la compañía donde trabaja esta tratando de mercadear, la persecución la obliga a tomar decisiones de las que no esta muy orgullosa.

Patience descubre sus nuevos poderes gracias a la visita de un gato particular “medianoche”, que viene de una raza muy especial proveniente de Egipto. Esta es la justificación teórica para explicar la transformación del personaje.

Aparece el principal problema de la película: ésta pretende tomarse demasiado en serio. Se nota la necesidad de los cineastas de hacer una película “de peso” y se olvidan de que están haciendo entretenimiento para el verano. Gatúbela dice: “yo no seré héroe pero tampoco soy una asesina”. La perenne justificación de sus acciones y la ambivalencia de su naturaleza la hacen un personaje difícil de concebir, y muchos menos de conseguir alguna identificación por parte del público. Los diez minutos de la transformación de Michelle Pfeiffer en Batman 2 son mucho más memorables que toda esta película.

El resto es un desesperado intento por culminar una historia que no tiene ni patas ni cabeza. El latino Benjamín Bratt es perfecto para hacer de pareja de Berry (ambos tienen exactamente el mismo color de piel, por lo que iluminarlos es una bendición), además de que su estoicismo y porte lo hace una figura respetable y carismática a la vez. Bratt es el perfecto “Policía” y tendrá una carrera muy larga haciendo estos personajes. Actoralmente, ambos mantienen una hilaridad que sobrepasa el resto de las interacciones de la película.

Por su parte, Sharon Stone luce tan espectacular como siempre. Pareciera ser la encarnación de su personaje, encargado de las cremitas adictivas, pero nada de lo que haga esta actriz puede salvarla de lo que le tienen reservado como diálogo. Catwoman es el perfecto ejemplo porque la ambición hollywoodense no puede convertir a cualquier personaje en una franquicia. Esperemos que el público les dé una lección.

Catwoman
Con: Halle Berry, Benjamín Bratt, Sharon Stone
Dirigida por: Pitof
Clasificación: PG-13
Chiles: 1 de 5

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