July 2, 1999


Los Médicos de Dios

La Pastoral Social de la Diócesis de Mexicali Coordina la Operación de Nueve Dispensarios Médicos en los que se Atiende a Personas de Bajos Recursos

Por Miguel Vázquez

"Hay muchos médicos que sienten esa inspiración de servir al más necesitado sin importarles el aspecto económico, porque es el alma de su vocación", explicó Rosa Ma. Castillo, administradora del Dispensario Médico Dr. Cañedo. "Son personas que tienen fe en Dios y aman a su prójimo. Los doctores que atienden aquí son médicos católicos y creyentes. Están dando una respuesta a Dios de su vocación y de su fe como cristianos al dar un servicio al pobre, a las personas que no pueden pagarlo. Ellos no perciben ningún salario como pudieran estarlo ganando en su propio consultorio. No cualquiera tiene el don de la medicina, es una de las vocaciones más sacrificadas, pero ellos con gusto están aquí porque no se desvirtúa el propósito de su trabajo".

La Pastoral Social de la Diócesis de Mexicali coordina la operación de nueve dispensarios médicos en los que se atiende a personas de bajos recursos para ofrecerles servicios de medicina general, medicina dental y pequeñas cirugías. En caso más grave se le brinda primeros auxilios al paciente y luego se le transfiere a un hospital.

"A veces las personas nos llegan con una necesidad muy urgente, por ejemplo, infartos y mujeres a punto de dar a luz. En ése momento sentimos la impotencia de no poder hacer lo necesario por falta de equipo e instalaciones", comentó Alicia Valencia, enfermera del dispensario desde hace 19 años. "En una ocasión nos llegó un bebé de 8 meses con neumonía y no pudimos hacer nada, pues no contábamos con el equipo necesario para atenderlo. Como venía muy grave, rápidamente lo bautizamos con la autorización de la madre, pero el niño desafortunadamente falleció en el trayecto al hospital. También procuramos brindarles auxilio espiritual".

En el Dispensario Doctor Cañedo prestan sus servicios tres médicos generales, dos dentales y una enfermera. Ellos atienden entre 40 y 50 personas diariamente de lunes a viernes. El dispensario lleva el nombre de su fundador, un hombre generoso que inició la obra hace 33 años.

"El Doctor Francisco Cañedo, que en paz descanse, tenía su propio consultorio donde llega gente muy necesitada de atención médica y sin resursos. Viviendo esta situación le nació la idea del dispensario, que fué el primero de Mexicali. El Dr. Cañedo y su esposa, Natalia, junto con un patronato, consiguieron el terreno y levantaron el edificio. Desde el inicio el doctor donó el dispensario a la Iglesia para asegurar que en todo momento se mantuviera el espíritu de caridad cristiana", subrayó Rosa María, "las personas tienen mucha fe en los doctores del dispensario pues sienten que Dios está con ellos ayudándoles en su labor, y así es".

"No se nos olvida el caso de un niño que trajo su mamá por un problema de los bronquios. La persona que lo atendió fué el Doctor José de Jesús de Santos. Cuando el médico le extendió la receta le dijo al niño, `Con esto que te estoy dando te vas a aliviar'. Dos horas más tarde la mamá regresó con el doctor De Santos para solicitarle una nueva receta y el doctor le preguntó, `¿Por qué quiere otra receta si le acaba de dar una?', y la mamá le dijo, `No me lo va a creer pero el niño se comió la receta porque usted le dijo que con eso se iba a aliviar'... no sabemos que fué lo que pasó, si fué un milagro por la gran fé del niño, pero el chiquillo se recuperó en un tiempo muy corto a pesar de que venía bastante malo de los bronquios. El caso del niño que se comió la receta, me pone también a pensar en la desesperación que sienten las personas enfermas que no tienen los medios para curarse", afirmó Rosa María Castillo.

El personal que labora en los dispensarios comenta que pueden observar el auxilio de Dios en innumerables detalles. También expresan que la principal carencia sigue siendo la falta de recursos.

"Todo lo que usamos nos llega por medio de donativos", dijo Rosa María. "Dependemos totalmente de la respuesta de la comunidad para medicamentos, equipo, instrumental médico, o efectivo. Por ejemplo, desde hace tiempo requerimos un estuche de diagnóstico que cuesta unos trescientos dólares y no hemos podido comprarlo. Las medicinas las conseguimos de diferentes fuentes —con agentes médicos, colectas en los hogares y parroquias, con los mismos doctores que aquí trabajan o personas voluntarias. Al paciente se le dá de lo que hay, y si no tenemos lo que requiere, se le extiende una receta procurando de que el medicamento sea la mejor alternativa dentro de sus posibilidades".

"Para los gastos de sostenimiento del dispensario también nos ayudamos con la cooperación que se les pide a las personas que vienen a consulta y pueden pagarlo", agregó. "Esta cooperación que es para pagar agua, luz, aire acondicionado, etc. es de $40 pesos, e incluye consulta y medicina, pero si la persona no tiene dinero no se le cobra nada, todo es gratis".

"Antes de que tuvieramos éste equipo dental, trabajaba con uno muy viejo que a veces me daba toques eléctricos cuando movía la lámpara. En otras ocasiones también los pacientes se asustaban cuando recibían un toquecito al moverse en el sillón", dijo con un humor la Dra. Leticia Pérez, dentista del dispensario desde hacer 14 años.

"Nuestra idea como médicos es crecer en servicios", puntualizó la Dra. Pérez. "Quisieramos tener el apoyo de algunos doctores especialistas como un optometrista o ginecólogo. Un sueño del doctor Cañedo era que el dispensario contara con su propio laboratorio para análisis, pero en éstos momentos nos urge quitar los escalones de la entrada y construir una rampa de acceso para los pacientes que entran y salen en silla de ruedas o en camilla, pero desgraciadamente no tenemos dinero ni materiales para hacerla. Rosa María siempre anda tocando puertas para conseguir dificultosamente lo necesario. Lo que más deseamos es poder ofrecer a las personas el mejor servicio, el mismo que recibe una persona que tiene posibilidades en un hospital o clínica particular".

Para mayor información o brindar ayuda a los dispensarios médicos, por favor comuníquese a la oficina de Pastoral Social de la Diócesis de Mexicali al teléfono (65) 52-61-22.

(Publicado en La Cruz de California, Año Tres, Número 7, Julio, 1999).

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