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January 28, 2000
El teléfono suena. Después de varios timbres atiende una voz joven que se desvanece interrumpida por el alarido de un bebé. La joven, a quien vamos a llamar Ana María se excusa y segundos más tarde el llanto ha cesado. "No era nada grave", nos dice, con la sabiduría maternal que le ha brindado la experiencia de haber sido madre cinco veces.
No obstante a través de los años han habido llantos de fiebre, resfriados y víruses que Ana María no ha podido apaciguar tan efectivamente. Más de una vez ha tenido que correr al médico, a veces a la sala de emergencia del hospital. Más de una vez ha tenido que pagar todos los costos médicos, a veces a la sala de emergencia del hospital. Más de una vez ha tenido que pagar todos los costos médicos de su bolsillo por que no contaba con seguro médico. En cierta ocasión tuvo que viajar a su país de origen, México, porque incluyendo los costos del viaje para toda su familia, resultaba más barata la consulta dental familiar fuera de este país. Ana María ha sabido cuidar la salud de sus hijos pero en ese afán ha visto sus ahorros evaporarse lentamente: al curar un tobillo dislocado, una caída practicando un deporte, la miopía y tantos otros incidentes que acompañan el desarrollo y la actividad de nuestros niños.
La vida sin seguro médico es costosa, y cuando se trata de nuestros seres más queridos, de nuestros hijos, lo más normal es recurrir a un profesional, a cualquier precio. La situación es aún peor cuando venimos de otros país y no hablamos el idioma, ni entendemos el nuevo sistema. El miedo de romper las leyes nos paraliza y nos rinde. En nuestra condición de inmigrantes comenzamos a tachar de la lista algunos privilegios que simplemente no podemos permitirnos; la atención médica parece ser la primera en la lista. Muchas veces los más afectados por nuestras decisiones son nuestros hijos. Así lo demuestran las estadísticas, los niños hispanos conforman el 29% de la infancia que vive sin seguro médico.
Ana María es solo una de miles de personas que corrió el gran riesgo de haber criado por varios años a sus hijos sin seguro médico. Ella cumple su labor como ama de casa y su marido trabaja ganando un salario promedio, pero los beneficios de su trabajo no incluyen seguro médico ni para él ni para su familia. Sus ingresos la descalifican de programas federales como el Medicaid. Pero Ana María no se ha dado por vencida y ha explorado otras posibilidades, encontrando así nuevas opciones.
Una de esas opciones es la que produce el optimismo y el buen humor que sentimos en la voz de Ana María. La razón de tanta alegría es que en el presente sus hijos no solo gozan de buena salud, sino que pueden visitar al médico regularmente para exámenes tan importantes como los dentales, de la vista y del oído, obtener vacunas, y recibir el chequeo médico periódico para monitorear su salud. "Todo totalmente gratis", dice Ana María, todavía incrédula de tanta maravilla.
Las cifras elevadas de los niños sin seguro médico no han dejado de alarmar a la colectividad. Esa preocupación es lo que ha hecho posible la implementación del programa nacional para el seguro médico de niños hasta los 19 años de edad, más conocido como CHIP o el Children's Health Insurance Program. Aunque los requisitos del programa varían de estados a estados, generalmente califican aquellos niños de bajos o medianos ingresos. "Este programa es un aliciente a las malas noches y a la preocupación de los gastos del seguro médico", comenta Ana María.
Podemos ver un ejemplo en el caso de Ana María del estado de Ilinois. Cuatro de sus cinco hijos son menores de 19 años y califican para obtener el seguro médico de niños estatal, tomando en cuenta que el salario anual de la familia es inferior a los $33,000. El número de personas, el monto de los ingresos familiares y la edad de los niños son los aspectos que determinan al eligibilidad de los beneficiarios de CHIP.
"¡Todo estaba a la vuelta de mi casa!" cuenta Ana María, "Solo bastó dirigirme a la escuela de mis hijos para enterarme de este programa". Pero sabemos que aunque la información estuvo disponible, Ana María contó con un elemento fundamental, su voluntad de buscar la información apropiada. El programa CHIP está vigente y disponible, y podría beneficiar a miles de hogares hispanos que todavía desconocen su existencia.
Si usted tiene hijos sabe perfectamente lo que este seguro significa para una familia numerosa. Si tiene hijos menores de 19 años y no tienen seguro médico es posible que usted también se beneficie de este programa. No deje pasar otro día, ni esta oportunidad que puede significar el presente y el futuro de sus hijos. De la misma forma si usted no tiene hijos pero conoce a personas cuyos hijos no cuentan con seguro médico, infórmeles de lo que acaba de leer. Recuerde, los niños, los nuestros o los ajenos son responsababilidad de cada uno de nosotros, de los adultos; nuestro deber es velar por su bienestar.
La Columna Vertebral provee apoyo informativo sobre los temas que más preocupan a la comunidad hispana. Para recibir más información gratuita sobre el seguro de salud para niños más conocido como CHIP, llame gratis al servicio de información y referimiento de la Red Hispana, 1-800-473-3003.