![]()
January 28, 2000
Estoy convencido de que muchas personas usan el entusiasmo en sus vidas en pequeñas dosis como si fueran náufragos en una isla desierta y el entusiasmo fuera su última botella de agua.
Por qué la gente parece sentirse más cómoda actuando con excesiva cautela en lugar de con entusiasmo, no lo sé. Pero ocurre a menudo. Cuenta la historia que un atardecer, hace muchos años atrás en Amherst, Massachusetts, el padre de la poetisa norteameircana Emily Dicksinson fue corriendo a la iglesia y empezó a sonar las campanas como con urgencia. Y al oirlas la gente del pueblo salió a la calle.
"¿Qué pasa? ¿Incendio? ¿Un accidente?"
Pero no era nada de eso. Conmovido por la belleza del crepúsculo, el señor Dickinson se puso a llamar a la gente para que todos los disfrutaran. Lo que la historia no nos dice es cómo reaccionaron los vecinos.
Bueno, tengo que reconocer que el constante sonar de las campanas de una iglesia o, en el mundo de hoy, el sonido de un teléfono celular porque un amigo llama para decir que la luna es hermosa... quizá no sea muy bien reconocido. Pero aún así, me parece que hay mucho que decir sobre el simple regocijo de las pequeñas cosas de la vida, con las que comúnmente contamos con seguro.
Se dice que la vida sin entusiasmo es como un paisaje en tonos de gris todo formas y sin color. Considere este pensamiento de Robert Muller, ex Secretario General Auxiliar de las Naciones Unidas: "Sea feliz, haga feliz a los demás, difunda su júbilo, ame apasionadamente su vida milagrosa. No espere por un mundo mejor, agradezca cada momento de su vida".
Cada día nos ofrece una oportunidad única para gozar y apreciar. Esto no quiere decir que debamos estar constantemente alborozados, o que pretendamos que los problemas no existen. Pero tratemos de poner brillo a nuestro día, y al día de quienes nos rodean familia, amistades, compañeros de trabajo, vecinos, la empleada que nos sirve el café en la cafetería, el empleado en el supermercado.
Permítanme ofrecerles un plan de tres pasos, para cultivar más gusto y regocijo: despiértense contentos y sonrientes bueno, quizás esto es pedir demasiado, pero la gente aprecia la jovialidad. Una palabra amable, un gesto amistoso, un elogio sincero, pueden significar mucho. Déle a la vida lo que usted tiene haga lo mejor que pueda, haga el bien a los demás, y así también cambiará la imagen que usted tiene de usted mismo y del mundo. Crea en algo más grande que usted Dios quiere que tengamos grandes ideas, tanto las expresemos en grande o en pequeño. Hable con Dios, disfrute de su compañía. Dígale, "¡Gracias!"
La palabra "entusiasmo" viene del griego "en Dios". Cuando nos inspiramos por el reconocimiento de la presencia de Dios en nosotros mismos, es mucho más fácil celebrar cada nuevo día. El cacique Tecumseh, de los indios Shawnee, lo dijo de esta manera: "Cuando se levantan a la mañana, dén gracias por la luz de la mañana, por su vida y su energía. Dén gracias por la comida y por la alegría de vivir".
Se me ocurre que el entusiasmo no puede expresarse plena y profundamente sin que haya gratitud. Y asimismo, no puede haber gratitud sin entusiasmo.
Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-209 "Compartiendo el Evangelio de la Vida", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.