February 15, 2002

Los Niños ayuda con proyectos de legumbres hasta fondos de inversión

Por Rosa Barajas

TIJUANA - Cuando Tere Franco quiere hacer una salsa, solo tiene que ir al patio de su casa para cortar chiles y unos tomates. O si quiere preparar unas acelgas para su familia, no tiene que ir a buscarlas a la tienda porque también las tiene ahí, sembradas en su pequeña hortaliza.



María Angeles Luna, una promotora de “Los Niños” en Tijuana, prende una vela para celebrar el principio de un programa de tres años diseñado para licenciar personas en desarrollo comunitario. Este programa innovador formará promotoras en varios aspectos de desarrollo personal y comunitario.

Hace diez años, una promotora de la organización Los Niños le enseñó la importancia de una buena nutrición y el cómo ella misma podría tener su propio huerto familiar.

Pero la enseñanza no se detuvo ahí. En las reuniones que la promotora encabezaba en el jardín de niños donde estudiaba el hijo de Tere o en la casa de uno de sus vecinos de la colonia Mariano Matamoros en Tijuana, los participantes aprendieron que la unión hace la fuerza.

Mientras cocinaban o plantaban legumbres en el huerto comunitario, comentaban las necesidades de la comunidad, la principal era la falta de drenaje. A los siete meses y después de la presión a las autoridades por parte de los vecinos, ya se habían iniciado las obras que por años les habían prometido.

"Ahora está por terminarse la pavimentación de la colonia ", comenta Tere que no solo ha visto el desarrollo de su comunidad gracias al esfuerzo de los vecinos surgido de aquellas reuniones de Los Niños, sino su mismo desarrollo personal.

Empezó como participante en los cursos de nutrición, ahora ella coordina a más de treinta promotoras que siguen llevando la enseñanza a comunidades tijuanenses.

La organización Los Niños empezó hace 27 años a brindar apoyo humanitario a comunidades de bajos recursos en la ciudad de Tijuana, como hacen muchas organizaciones de caridad en la zona fronteriza. Con el tiempo, dejó a un lado el concepto de asistencia para pasar a ser un foro de diálogo en el que los mismos participantes desarrollan sus propias herramientas para lograr un verdadero desarrollo personal y comunitario.

"Empezó como un curso de nutrición para mejorar la alimentación de los niños, con el tiempo nos dimos cuenta que la alimentación es solo una parte de la problemática diaria de esas comunidades y que la verdadera ayuda consiste en el apoyo para un desarrollo a largo plazo, donde los mismos participantes se autodefinan, identifiquen sus prioridades y se hagan autosuficientes", señala Rigoberto Reyes, coordinador de Proyectos Fronterizos de la organización, con la que colabora desde hace 18 años.

Sin embargo, una de las mayores dificultades que enfrenta la organización es precisamente la caridad a la que comunidades necesitadas de la frontera mexicana están acostumbradas a recibir de parte de los Estados Unidos.

"Hay muchas instituciones que se pelean por los que ellos llaman clientes. Para nosotros son participantes ", comenta Reyes.

De acuerdo a Elisa Sabatini, directora ejecutiva de la organización, la idea es cambiar la mentalidad de caridad y lograr que los individuos entiendan y a su vez, modifiquen su entorno, participando asi en su propio desarrollo.

Las clases de nutrición y huertos familiares continúan, ahora no solo en Tijuana donde se imparten en tres diferentes sectores que reúnen a alrededor de veinte colonias, sino también en Mexicali y en San Diego.

Cada año, más de tres mil personas participan en los cursos, y tomando en cuenta a sus familias, se calcula que los beneficios alcanzan a alrededor de 17,000 individuos.

Sin embargo, no es suficiente saber cómo alimentarse sanamente, es aún más necesario tener la posibilidad económica de llevar el sustento a la mesa.

Continuando con la idea la autosuficiencia en lugar de la beneficiencia, Los Niños creó un sistema de micropréstamos que permite que personas que han tenido el sueño y tienen las ganas de empezar un negocio propio, lo hagan.

Los préstamos han hecho posible la apertura de pequeñas empresas como talleres de costura, cocinas comunitarias, papelerías y hasta una colectiva apícola en Mexicali que está vendiendo miel localmente y la organización está buscando la forma de distribuirla también en San Diego.

Gracias al préstamo de $1,050 dólares que Rosalina Luna obtuvo de la organización, logró instalar su pequeño taller de costura que desde hacía años deseaba tener. "No es mucho, son solo tres máquinas, pero con ellas hago ropa y la vendo", señala Rosalina, que a sus 54 años encuentra la energía para trabajar en su negocio, colaborar con Los Niños como promotora y ahora planea terminar sus estudios de corte y confección que dejó inconclusos hace muchos años en su natal Puebla.

Con un presupuesto anual de 700 mil dólares, la organización por si sola no tendría la capacidad de otorgar estos préstamos, por lo cual, para este fin recibe apoyo de otras organizaciones como Food for All Foundation, International Community Foundation o el Club Kiwanis de San Diego.

Los Niños, que es una organización local, es reconocida en todo Estados Unidos, sobre todo en el ámbito estudiantil. Cada año, aproximadamente 600 estudiantes de nivel superior cruzan no solo la frontera física, sino la imaginaria que divide el mundo que ellos conocen con la realidad que se vive en comunidades de bajos recursos. A través de trabajo físico, colaboran con la construcción de escuelas y otras edificaciones en las comunidades en las que trabaja Los Niños. Además de la convivencia con los vecinos de esos lugares, los estudiantes cambian o inclusive crean una conciencia social.

"A veces cambian hasta de carrera", asegura Elisa Sabatini, ya que, señala, no solo se dan cuenta de lo que es la frontera, sino de cómo es el mundo en desarrollo.

Y nuevamente, con la participación de los estudiantes se fortalece la comunidad. Se contagia de ganas de colaborar también en su progreso. "A veces es dificil hacer que participen los vecinos en las obras, pero cuando ven trabajar a los muchachos, también ellos participan. No quieren solo recibir, sino también colaborar." dice Cristina Ayala, coordinadora de comunidad de grupos.

Cristina también fue promotora de Los Niños por cinco años, antes de ocupar su posición actual.

Como Tere Franco y Rosalina Luna y todas las más de cincuenta promotoras que actualmente colaboran con la organización de manera voluntaria, ella también se inició como participante en los cursos de nutrición.

Empezaron con el deseo de aprender cómo alimentar mejor a sus familias, y no solo lo aprendieron, sino que después ya estaban compartiendo con otras personas lo que aprendieron. Sin paga, en la mayoría de los casos con una educación mínima y organizando su rutina para continuar su labor sin descuidar sus obligaciones familiares.

Las promotoras son un elemento clave en la labor de Los Niños. Son ellas quienes, siendo parte de la comunidad, conocen a los vecinos y sus necesidades y como buscar soluciones.

Son ellas también, quienes más representan el cumplimiento de la misión de la organización: la superación humana. "Es una riqueza ver el desenvolvimiento y desarrollo de las promotoras", comenta Rigo Reyes, "al principio, ves a una mujer tímida que se chivea, a los dos años puedes verla dando una cátedra a un grupo universitario."

Para apoyar el desarrollo de las promotoras, Los Niños, en colaboración con la Universidad Iberoamericana y la Universidad Simon Fraser de Canada inició a mediados de enero, un programa de profesionalización enfocado a brindar a promotoras no solo de Los Niños, sino de diferentes organizaciones no gubernamentales, la oportunidad de superarse académicamente, con el compromiso y la conciencia, de regresar a su comunidad.

"No queremos repetir lo que surge en otras instituciones, de que se educa y de alguna manera se forza al estudiante a salir de su comunidad", apunta Reyes, y agrega que realmente la conciencia de ayudar a su comunidad con los conocimientos que adquieran, no es algo que se tenga que enseñar a las promotoras, porque eso ya lo traen consigo.

En el programa piloto participan 90 promotoras, pero se planea que en el programa que tendrá una duración de tres años, participen más de 300.

Los Niños, basada en Chula Vista y con oficinas en Tijuana y Mexicali, al igual que todas las instituciones no gubernamentales que se sostienen mayormente de donaciones privadas, se vio afectada por la desviación de fondos hacia las víctimas de la tragedia de Septiembre 11. Sin embargo, asegura su directora, la labor sigue adelante porque por lo menos, dice, siempre hay voluntarios.

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