February 12, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

El Injusto Castigo Contra los Hijos de las Sombras

Durante los últimos cuatro años, los inmigrantes —sobre todo los latinos— hemos sufrido uno de los ataques frontales más feroces y virulentos contra cualquier comunidad en las últimas décadas. Políticos, demagogos y pseudoexpertos en sociología nos han golpeado como a una piñata de la que han llovido golosinas como la reducción de beneficios a documentados e indocumentados, la eliminación de la enseñanza bilingüe, la reducción de los programas de acción afirmativa, y un largo etcétera.

Pero de las entrañas de esta piñata también caen las vidas de cientos de miles de inocentes que vienen a partirse el espinazo en trabajos que el resto del país desprecia, para ofrecer a sus hijos las oportunidades y el bienestar que ellos jamás disfrutaron. Las actuales leyes de inmigración —supongo que involuntariamente— han dejado el campo abonado para que crezca el desdén por los derechos humanos de "legales" e "ilegales". Este exceso de celo legislativo y su correspondiente falta de visión están teniendo consecuencias desastrosas que poco a poco surgen ante la luz pública.

Una de estas consecuencias son los hijos de padres indocumentados que al haber nacido en EEUU son ciudadanos de pleno derecho, pero que viven aterrados en la clandestinidad por miedo a ser deportados. Son extranjeros en su propio país, incapaces de arroparse en su propia bandera, de abrazar los valores que hicieron de esta nación la más próspera del planeta. Son los Hijos de las Sombras.

Cada año, decenas de miles de Hijos de las Sombras —desde recién nacidos hasta muchachos de 18 años de edad— ven cumplirse su peor pesadilla al ser deportados de EEUU junto con sus padres indocumentados. En la gran mayoría de los casos, sus vidas se convierten en un exilio permanente, ya que salen del país con poca o ninguna documentación ni asistencia por parte del Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN).

El SIN no da oportunidad a que los menores se acojan a una declaración de emancipación que les permita quedarse en el país. Tampoco les aconseja sobre cómo proteger su ciudadanía ni cómo conseguir un pasaporte antes de abandonar EEUU. Asimismo, a los padres no les indica que sus hijos pueden seguir disfrutando de sus derechos de ciudadanos —como educación o cuidado médico— hasta que sean deportados, ni que pueden designar a un tutor legal que cuide de sus hijos. En resumen, son ciudadanos indeseables del país como mayor tradición democrática del mundo. ¡Qué ironía tan trágica!

Al hacer esto, el SIN no viola ley alguna. Estos procedimientos de deportación son completamente legales. Pero un juicio presentado en Salt Lake City, Utah, podría acabar con esta impunidad legal. El abogado Matthew Hilton, representando a la organización America Forever (América para Siempre), presentó una demanda ante la corte federal en nombre de 166 jóvenes ciudadanos norteamericanos que fueron deportados junto con sus padres indocumentados. Sus edades oscilan entre las dos semanas y los 17 años y sus padres son ciudadanos de Brasil, Colombia, El Salvador, Honduras, México y Perú.

"Estos menores han sido tratados como pequeños criminales toda su vida", dice Sandra Rodriguez, quien representa a los demandantes como su tutora legal. "Tienen derechos pero el miedo o la corta edad los deja indefensos contra esta situación".

Hilton dice que el propósito del juicio no es eliminar el derecho del SIN a deportar a los padres, sino asegurar que los menores salgan del país con un pasaporte norteamericano que pueda renovarse cada cinco años. Asimismo, Hilton ha presentado un juicio complementado ya que al menos a 80 de los menores se les negaron cuidados médicos debido al estado legal de sus padres.

Hilton defiende que las acciones del SIN son una violación a la 14ava enmienda a la Constitución que garantiza la defensa legal de los individuos contra las intromisiones del estado. Es increíble, pero las leyes actuales permiten a los menores que no son ciudadanos pedir una revisión legal de sus casos, pero los ciudadanos, no.

Quiero pensar que los autores de estas leyes injustas desconocían las consecuencias de su fanatismo antiinmigrante. Yo sugiero que se apruebe otra ley que obligue a los legisladores a viajar a la frontera para despedir uno por uno a 10 de estos niños. Quizá entonces se les acaben las ganas de golpear la piñata.

¿Conoce usted a algún Hijo de las Sombras? ¿Desea ayudarlo? Llame gratis a la Red Hispana, al 1-888-787-2346.

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