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February 18, 2000
Oyamel González
Adentro de un marco de caoba, en blanco y negro veo el pasado
Su piel era un pétalo de una rosa blanca. Sus ojos eran un par de soles negros. Su mente era la campana de la iglesia alerta, alegre y resonante.
Y mientras contemplaba el pasado, inconcientemente, mis ojos traicioneros se robaron una mirada al espejo de la gran sala. Una mujer estaba sentada en un sillón.
Su pelo es como coco rajado. Su cuerpo es una tierra descolorida con largos ríos y pequeñas lomas. En su frente, la exasperación hace su casa. Su faz tiene dos abismos negros escarbados por el gusano del odio y la lombriz de la desilusión. Sus manos están pulidas como las piedas en la playa con que las olas se quebrantan. Sus pies están hinchados por tanto caminar.
Y mientras el pasado y el presente se veían, yo me preguntaba que pasó allá, allá en el olvido de la vida que el tiempo se ensañó conmigo?