February 18, 2000


Lohengrin de Richard Wagner, Maravilla y Sencillamente Conmociona

Por Paco Zavala

El segundo montaje escénico que realiza en la temporada operística del año 2000, la compañía de Opera de San Diego causa sensación. Después de 17 años de ausencia del escenario del Civic Theatre, se repone la colosal, esotérica y matefísica ópera de Richard Wagner, Lohengrín, el caballero de la argéntea armadura, reaparece en este importante escenario.

Con un reparto verdaderamente internacional la compañía de ópera de San Diego, repone Lohengrin, ópera que es dividida en tres actos, el libreto y la música fueron escritos por el poeta músico Richard Wagner. Su estreno se realizó en Weimar en el Hoftheater el 28 de agosto de 1850.



PHOTO BY KEN HOWARD
Tenor John Keyes as Lohengrin and bass-baritone Greer Grimsley as Telramund in San Diego Opera’s production of Wagner’s LOHENGRIN.

Los personajes:

Enrique el Cazador, rey germano que lo interpreta un bajo, en este montaje le correspondió a: Reinhard Hagen, bajo alemán propietario de un impresionante curriculum.

Lohengrin, personaje central que debe interpretarlo una voz de tenor, ahora lo escenificó el tenor dramático nortamericano John Keyes, estupendo en su interpretación.

Elsa de Brabante, personaje vivído por una soprano. En ésta fecha le correspondió a la soprano danesa Eva Johansson vivirlo, poseedora de una extraordinaria voz y dominio escénico, dueña de una extraordinaria trayectoria artística mundial.

Federico de Telramundo, Conde brabantino, barítono; lo interpretó el barítono bajo norteamericano Greer Grimsley, dueño y señor de una poderosa voz, que impresionó al auditorio.

Ortruda, esposa de Federico, mezzo-soprano, estupendamente lo interpretó la mezzo-soprano búlgara Mariana Pentcheva, también como las demás voces, dueña de un impresionante y gran curriculum vitae, facultades vocales e histriónicas sensacionales.

El heraldo del rey, tiene que ser una voz de barítono quien viva a este personaje; Kimm Julian, barítono norteamericano lo vive, voz con una experiencia basta y sobrada, hace una excelente interpretación.

El duque Gofredo, hermano de Elsa, lo interpreta un niño ó niña.

Los nobles brabantinos fueron interpretados por: John Klacka (tenor), Michael Frees (tenor), David Marshman (bajo) y Daniel Koehn (bajo); los pajes son también interpretados por: Suzanne Lustgarten (soprano), Patricia McAfee (soprano), Eva Clements (alto), Lois Myers (Alto), estos elementos pertenecientes a las masas corales de la ópera.

El trabajo escénico tanto vocal, como dramatúrgico, simple y sencillamente excelente en toda la extensión de la palabra.

La música de esta ópera es un poema esotérico que lo transporta a la divinidad absoluta, desde su famosísimo preludio hasta el final, en esta ocasión, la orquesta compuesta por un gran número de maestros y dirigida magistralmente por Heinz Fricke, mantuvo al respetable con el aliento suspendido.

La producción original está bajo la responsabilidad de Elijah Moshinsky.

La dirección de Andrew Sinclair, está perfectamente lograda.

El vestuario de John Napier, muy de acuerdo con la época, pero muy modernizado.

La iluminación diseñada por Ron Vodicka y la escenografía de John Napier, impresionante y de lujo.

Terry Baliel, que es el maquillista y peinador, consideró que tuvo bastante trabajo que lo desarrolló con esmero y profesionalismo .

La coordinación de las luchas con espada y la coreografía, la desarrolló James Newcomb, buenas, muy buenas.

La dirección coral del maestro Timothy Todd Simmons, sensacional, con una cobertura muy completa en lo que se refiere al ensamble en los concertantes con los solistas y en cada una de sus intervenciones en el desarrollo de la ópera que casi es en toda.

Scott Heumann, fue o es el subtitulador.

El desarrollo de la ópera desde su iniciación es grandioso, pues se trata de una historia basada en un pasaje ubicado en el lejano medievo en Amberesa a mediados del Siglo X; la música lo transporta a la presencia del mismo Dios, es sencillamente impresionante como se perciben los cambios y los artificios musicales, esto persiste, reseñandose en varios pasajes lo que da cabida al famoso "leitmotiv" el escenario desde que se abre el telón es esplendido; se percibe una ambientación de carácter muy mistificado y los personajes que ya están en escena lo testifican.

Lohengrin, es una ópera romántica ó una tragedia literaria perfecta como la califican el maestro Franz Liszt; la acción comienza así:

Acto I. Una llanura a orillas del Escalda. Elsa, hija del difunto Duque de Brabante, comparece ante el rey Enrique, acusada por su tutor, el Conde Federico de Telramundo de la muerte de su hermano Godofredo, heredero de la corona ducal. Este afirma, que el anciano Duque de Brabante ya moribundo le había confiado a sus hijos Elsa y Godofredo, pero un día desapareció este último misteriosamente, durante un paseo por el bosque. Federico de Telramundo considera culpable a Elsa y reivindica para si la sucesión el Ducado de Brabante. Elsa, interrogada por el rey, no se defiende; en una especie de extasis cuenta haber visto en sueños a un misterioso caballero que acudía en su defensa. Este hombre cubierto con una argéntea y resplandeciente armadura. El rey remite entonces la sentencia al juicio divino: que se adelante un noble como campeón de la joven acusada y se bata con el acusador, Telramundo. Y he aquí que, entre el atónito estupor de los presentes, se aproxima un esquife tirado por un cisne blanco y desciende de él un caballero con la armadura de plata. Es Lohengrin, que, trás despedir al cisne declara estar dispuesto a defender el honor de la joven. No revela su identidad. Si vence, Elsa será su esposa, pero jamás habrá de preguntarle su nombre, ni de donde procede. Tiene lugar el duelo, Federico es abatido por el misterioso caballero y le perdona la vida. La inocencia de Elsa queda arrobada.

Acto segundo: En el Castillo de Amberes Telramundo y Ortruda, su esposa, se reprochan el fracaso de la deshonesta conjura. La mujer incita al marido a cobrar venganza y se propone infundir la duda en el ánimo de Elsa y convencerla para que pida a Lohengrin que le confiese su identidad. Elsa aparece en el balcón cantando su felicidad. Con falsas atenciones, la pérfida Ortruda le advierte que no debe creer ciegamente en el caballero desconocido. A la salida del sol la multitud se reune para asistir a la boda. Con trompetas anuncian el destierro de Telramundo y nombran a Lohengrin, protector de Brabante. Ortruda acusa a Lohengrin de haber vencido a su esposo con artes mágicas y reclama que este revele su nombre y su origen. Pero Lohengrin se niega y dice que solo a Elsa le responderá.

Acto tercero: Se ha celebrado la boda y cantando el himno nupcial acompañan a los esposos hasta el tálamo. Elsa está dudando por las palabras de Ortruda, se pregunta, ¿Cuál es el nombre de su esposo y de dónde viene? Angustiada no duda en hacer la fatal pregunta y en vano trata Lohengrin de tranquilizarla. Súbitamente, irrumpen en la estancia Telramundo y sus esbirros. Este es abatido fulminantemente por Lohengrin. Pero el destino ya está decidido; puesto que Elsa lo quiere, Lohengrin en presencia del rey y de los nobles, revelará su misterio y dirá adios a su esposa. Reunida la asamblea, habla el Caballero, revela su identidad, viene de Monsalvat, un castillo donde un grupo de héroes custodian al Santo Grial, el cáliz utilizado por Jesús en la última cena y en el que está recogida la sangre del Redentor. Los custodios del Santo Grial gozan de poderes sobrenaturales, cuando bajan al mundo a defender a los inocentes, pero si su misterio es revelado deben regresar a Monsalvat. El personaje de esta obra es Lohengrin, hijo de Parsifal, quien es el rey del Grial. Elsa trata de retener al caballero, pero este dulcemente se despide de ella. Sobre las aguas se perfila el cisne blanco que regresa para llevarlo de nueva cuenta al castillo de Monsalvat; Ortruda parece haber triunfado y con cruel alegría revela que el cisne no es otro que el joven Godofredo a quien ella transformó mediante un sortilegio. Lohengrin se arrodilla y reza; del cielo desciende una paloma para ocupar el puesto del cisne; este desaparece en el agua y surge Godofredo, a quien todos aclaman como Señor de Brabante. Mientras Lohengrin, cabizbajo se aleja, Elsa cae exámine en los brazos de su hermano.

Al poema de este drama musical, Wagner ya no le llamó ópera, esbozado en prosa, en Julio de 1845. Después de que Wagner escribió los versos, dió inicio a la escritura de la música, misma que en el manuscrito la dedica a Liszt.

Fueron muchas las fuentes de información que el maestro bebió, para inspirar y componer este hermosísimo poema, pero el núcleo fundamenteal es un poema del medioalto alemán compuesto hacia mediados del siglo XIII por juglar turingio, modificado posteriormente por un anónimo bávaro; otros elementos del drama del Parsifal de Wolfram Von Eschenbach, de El Caballero del Cisne de Konrad Von Wurzburg, y de El Joven Titurel, de Albrecht von Scharfenberg, todos ellos del siglo XIII. Se comenta que Wagner intentó figurar en el personaje de Lohengrin la soledad e incomprensión en que se siente el artista en el mundo que lo rodea. Lohengrin, según lo que el propio músico comentó en sus escritos, personifica el milagroso y difícilo intento del artista para introducirse en el mundo de los humanos.

La partitura fue compuesta en cierto modo al revés o sea desde el fin al principio. La orquestación de "Lohengrin" es una verdadera maravilla de color y de belleza. Logra compenetrar en el alma de los personajes desde el inicio y resume la esencia mística del drama. El famoso preludio comienza con unas armonías etéreas, imprecisas, purísimas y espirituales. Esto es como el presentimiento de algo sobrenatural que sobrevendrá.De esta manera surge lentamente el tema mostrando, como si la esperada visión fuera precisándose. Así, el tema se desenvuelve de tal manera que va logrando alcanzar el máximo vigor de sonoridad y de luz que la visión majestuosa nos hace arrodillarnos, que se ignora su difusa forma. ¿Es la copa sagrada? ¿Es el cáliz del Salvador? ¿Es el mismo Dios? ¿Es el divino ideal que por un instante aparece ante los pobres mortales? Esto es la forma expresiva de la música de Lohengrin.

La compañía de ópera de San Diego, en un esfuerzo extraordinario después de transcurridos 17 años, repone ésta con un costo que rebasa el millón y medio de dólares y la verdad sea dicha, qué manera de invertir bien en este tipo de espectáculos que enaltece, enorgullece y hace sentir bien a la gente de esta región, sobre todo a los mecenas de esta institución.

Lohengrin se presentará aún los días 19 y 22 del corriente mes de febrero, en el mismo teatro y en la misma dirección, procure hacer un esfuerzo y ocurra a admirar y aplaudir este espectácular montaje. Puede llamar al teléfono (619) 232-7636 ó acudir a las oficinas citas en Calle 3ra y "B" de la ciudad de San Diego. Le aseguro que lo disfrutará.

La Opera de San Diego, después de esta representación tiene pendiente tres puestas en escena que son:

Don Giovanni (Don Juan) de Wolfgang Amadeus Mozart y que se representará los días 1, 4, 7, 9 y 12 de abril próximo, con un reparto inconmensurable.

A Streetcar Named Desire (Un tranvía llamado deseo) de André Previn, y que se escenificará los días 22, 25, 28 y 30 de Abril próximo.

La Boheme (La Bohemia) de Giacomo Puccini, que se escenificará los días 13, 16, 19, 21 y 24 de Mayo; el reparto de este montaje lo encabeza nuestro gran tenor mexicano Fernando de la Mora.

Con esta escenificación termina la temporada de ópera del año 2000.

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