February 04, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

Nosotros y el Arte

El joven Karol Wotijwa experimentó la maravilla y la belleza del teatro en su pueblo natal, Wadowice, en Polonia. Actuando en obras preparadas por un grupo teatral amateur, descubrió un mundo donde su impulso creativo y su fe religiosa se unieron, nutriéndose mutuamente. Estas experiencias artísticas en el escenario, observó años después, "fueron momentos de gracia".

Unos sesenta años más tarde, el pasado junio de 1999, el Papa Juan Pablo II visitó nuevamente Wadowice mencionando una y otra vez la importancia de "volver a nuestros orígenes". Lo que quizás fue el peregrinaje más personal y emotivo emprendido durante su pontificado, el Papa confesó que esta visita fue planificada "respondiendo a las necesidades de mi corazón".

Es lógico entonces sospechar que el tiempo en que fue publicada la epístola del Santo Padre, "Carta a los artistas" —en abril de 1999— se haya originado por esa misma necesidad de contactarse con sus orígenes teatrales. Al leer el documen-to uno se siente impactado por la referencia a autores y dramaturgos polacos, quienes tuvieron un profundo efecto en la imaginación del joven Karol. Menciona repetidamente la ilustre tradición literaria y dramática de Polonia cuando insiste que el talento artístico es una vocación que no debe desperdiciarse.

"El artista tiene una relación muy especial con la belleza. Se puede decir, en verdad, que la belleza es la vocación que ha volcado el Creador sobre el artista, en forma de talento. Y por cierto, esto también es un talento que debe dar frutos, siguiendo la parábola de los talentos en el Evangelio".

Citando celebradas figuras como el poeta polaco Cyprian y el dramaturgo Adam Mickiewicz, el Papa mostró gran entusiasmo por la rica cultura nacional que formó su vida y nutrió su profunda afinidad con artistas de todo el mundo. Para él, el teatro ofrece una síntesis de vida y fe. "Los seres humanos son, en cierto modo, extraños a sí mismos. Miramos las obras de arte para iluminar nuestro camino y nuestro destino. El arte produce maravillas en lo sagrado de la vida y lo sagrado de la persona humana. La maravilla produce entusiasmo, el cual nos ayuda a levantarnos cada vez que perdemos nuestro camino".

Al explicar la conexión entre el don del artista y Dios como creador, Juan Pablo recurre a su lengua natal: "esta relación se ve especialmente clara en el idioma polaco, en el enlace de las palabras stworca (creador) y tworca (artesano)". Como artesano, el artista recibe "la chispa de la sabiduría única de Dios, donde el Creador llama al artista para que comparta de su creación".

El énfasis de Juan Pablo sobre cómo sus orígenes llegaron a dominar su percepción es profundo. Se trata pues de una epístola de lo más personal.

Por extensión, todos nosotros podemos reconocer la importancia de nuestros orígenes y las influencias que hemos recibido al principio de nuestras vidas. Tantos aspectos del arte, de la cultura y del medio ambiente juegan un papel tan importante en la forma que vemos la vida. Cuanto más comprendamos cómo nos afecta el mundo que nos rodea, y aquellos que han partido antes que nosotros, más nos entenderemos a nosotros mismos y comprenderemos la misión que Dios nos ha dado. Podremos apreciar nuestra porción en la creación de Dios, y reconoceremos y usaremos nuestros dones y talentos.

Hacia el final de la epístola "Carta a los artistas" hay una cita del autor ruso Dostoyevsky, "la belleza puede salvar al mundo". Por cierto.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-201 "Para usted... respetuosamente", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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