December 18, 1998


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

Las Despedidas Cuanto Más Breves, Mejor

Dijo el poeta que las despedidas son una dulce tristeza. Si el poeta, William Shakespeare, hubiera vivido en la California de 1998, es muy probable que hubiera escrito algo muy distinto. En estas fechas quien prepara su despedida es el Gobernador Pete Wilson, quien, no contento con haber alienado a la comunidad latina durante ocho años, está dando los últimos toques a un vergonzoso legado.

Wilson acaba su segundo mandato de cuatro años el 4 de enero próximo, y pasará el relevo a Gray Davis, el primer demócrata en ocupar la mansión del gobernador californiano desde 1982. Wilson había apoyado al candidato republicano Daniel Lungren. Pero la derrota de éste fué estrepitosa, en gran parte debido a que el 80% de los latinos votaron en su contra. Ocho años de iniciativas antiinmigrante confirmaron aquel refrán que dice: el que mal anda mal acaba.

Pero Wilson está haciendo todo lo posible por quitarse ese amargo sabor de boca que deja la derrota, aunque sea la de un compañero republicano. En los últimos días de su mandato está completando varios nombramientos y órdenes ejecutivas que van a tener un impacto directo en las vidas de los californianos.

En primer lugar —y siguiendo con su terca fobia contra los inmigrantes— su administración está implementando varias medidas que harán aún más difícil a los indocumentados conseguir trabajo. Ahora será obligatorio presentar certificados de nacimiento o pruebas de residencia documentada para conseguir licencias comerciales o profesionales. Esto se aplica, por ejemplo, a cualquier interesado en lograr una licencia de conducir para manejar vehículos comerciales. No hay nada de ilegal en estas iniciativas, pero Wilson parece tener un rinconcito de su corazón reservado para cualquier medida que atente contra los inmigrantes. Por otro lado, los sindicatos californianos calificaron la medida como "una molesta intrusión en la intimidad de las personas".

En segundo lugar, el mes pasado Wilson aprobó una regulación de emergencia que hace más fácil para las compañías e individuos contaminar el agua y el aire del estado. La regulación incluye cláusulas que dichas industrias no lograron conseguir en la legislatura estatal. Además, se aprobó con todo sigilo el 3 de noviembre, días de las elecciones, cuando la atención, naturalmente, estaba centrada en el futuro político de California y del resto del país. El senador demócrata Byron Sher, presidente de la comisión que regula el deshecho de residuos tóxicos, calificó la medida de Wilson de "indignante", agregando que lo que la administración saliente parece buscar "amargarnos la despedida".

Pero no sólo los inmigrantes y el medio ambiente son víctimas de este vergonzoso legado. La vida silvestre californiana también va a pagar el pato. El Departamento de Pesca y Caza está trabajando en regulaciones que eliminarán los estudios ecológicos previos antes de conceder permisos a urbanizadores, compañías madereras y agricultores, aunque dichos permisos causen la muerte de miembros de especies en peligro de extinción. La abogada Tara Mueller de la Fundación de Derecho Ecológico, dijo que "la iniciativa no es sino otro intento vergonzoso del departamento de satisfacer a los intereses corporativos".

Las extremas medidas de última hora de Wilson son un claro intento de ganarse el apoyo de los sectores más derechistas de su partido, sin los cuales su próximo proyecto fracasaría. El gobernador está considerando muy seriamente presentarse a la candidatura republicana a la presidencia de EEUU en el 2000. No sería la primera intentona presidencial de Wilson. En 1995 —un año después de haber logrado la reelección aprovechándose descaradamente del intenso sentimiento antiinmigrante que reinaba en California—lanzó su candidatura por la Casa Blanca. Y tuvo la desfachatez de hacerlo a los pies de la Estatua de la Libertad, la misma que ha dado la bienvenida a millones de inmigrantes de todo el mundo. Aquel día Wilson dijo que él no estaba en contra los inmigrantes sino contra los inmigrantes "ilegales". Quizá algún día se dé cuenta que, como dice un buen amigo mío, ningún ser humano es ilegal.

Hasta entonces, la inmediata salida de Wilson de la mansión de gobernador le hubiera inspirado al famoso poeta escribir que las despedidas, cuanto más cortas, mejor.

Si usted también cree que ningún ser humano debería considerarse ilegal, llame a la Red Hispana para que le ayuden a hacerse ciudadano e inscribirse para votar. El número es el 1-888-787-2346. Es gratis.

Return to Frontpage