December 18, 1998


Encienda una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director de The Christophers

Una Joven Judia Llamada Maria

A lo largo del año, en todo el mundo, las iglesias celebran la vida de María de Nazaret, madre de Jesús. Cada fecha tiene un enfoque distinto. El 15 de agosto los católicos celebran la fiesta de la Asunción —la creencia de que María, al final de sus días, ascendió a los cielos en cuerpo y espíritu. Los luteranos rinden honor a María, madre de nuestro Señor, y los anglicanos veneran a Santa María Virgen. Y por su parte, las iglesias ortodoxas han celebrado por mucho tiempo la fiesta del sueño de la Santa Virgen María.

La Biblia y la tradición se combinan para mostrarnos lo poco que sabemos de esa joven judía que nos dió el Hijo de Dios. Su nombre era común, llevando en sí mismo una larga tradición hebrea. María era relativamente pobre, probablemente sin educación, pero formada en los ritos y oraciones judías. Su matrimonio con José el carpintero había sido planeado para que ocurriera cuando ella tenía trece años. Sin embargo la vida de María basada en las generaciones de sus ancestros judíos, condujo a un momento que sacudió al universo, cuando le anunciaron que Dios quería que fuese la madre del Mesías. Y ella dijo sí.

Y luego hizo algo humano y bondadoso. Al enterarse de que su prima mayor esperaba un hijo, María fué a visitarla. Sus primeras palabras a Elizabeth, lo más que tenemos de su expresión, reflejan la antigua oración de Ana en ocasión del milagroso nacimiento de su hijo, quien luego fué el profeta Samuel. Las palabras de María expresan la intensidad de sus sentimientos. "Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva, porque quiso mirar la condición humilde de su esclava, en adelante, todos los hombres dirán que soy feliz. En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí, reconozcan que Santo es su Nombre, que sus favores alcanzan a todos los que le temen y prosiguen en sus hijos. Su brazo llevó a cabo hechos heroicos, arruinó a los soberbios con sus maquinaciones. Sacó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes; repletó a los hambrientos de todo lo que es bueno y despidió vacíos a los ricos. De la mano tomó a Israel, su siervo, demostrándole así su misericordia. Esta es la promesa que ofreció a nuestros padres y que reservaba a Abraham y a sus descendientes para siempre. (Lucas: 1:46-55)

Esas son palabras memo-rables, expresadas con elocuencia como sólo puede expresarlas una persona con absoluta fe en Dios y un profundo amor por la gente de Dios. A través de los si-glos, muchos la han visto como una humilde servidora de Dios, un modelo de obediencia, de bondad y castidad. Para otros, es solamente una mujer compasiva y dedicada, una voz valiente de justicia para los pobres, los explotados y marginados. ¿Nos debe sorprender que exista tal contradicción y controversia, precisamente donde convergen el plan divino y la menta humana?

No creo que ningún seguidor de Jesucristo niegue las virtudes de María. Lo que ocurre es que todos opinamos distinto sobre cuáles son las virtudes más importantes. María tenía una misión que Dios le había dado, como tenemos todos nosotros. Y la cumplió. Debía seguir los mandamientos de "amar al Señor con todo su corazón... y de amar la prójimo como a sí misma". (Mateo 22:37, 39) Y así lo hizo.

Quizás la esencia de la celebracióm de la Asunción es que la forma en que vivimos, sí, cuenta. Y la eternidad también pertenece a todos nosotros, como le pertenece a María, nuestra madre, nuestra hermana, y nuestra amiga llena de amor.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-184 "Santos: Pasado, pre-sente y futuro" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017

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