December 9, 2005

Alegoría bíblica en technicolor

Efectos especiales dominan las crónicas de Narnia

Por Jose Daniel Bort

Era imposible hacer la película sobre Narnia en el pasado, la visión de su autor C.S. Lewis corría el riesgo de ser puesta en ridículo tratando de recrear leones parlantes y la entera población del infierno en combate. Tuvo que venir las aventuras del contemporáneo de Lewis, “El señor de los anillos”, para pavimentar el camino de la posible serie de películas.

Lo cierto es que la historia de cuatro niños refugiados en la provincia inglesa durante la segunda guerra mundial no pudo encontrar un mejor contador de historias que Andrew Adamson, quien había trabajado con anterioridad en las versiones de “Shrek”. El director posee el balance ideal entre la creación de animación por computadora y el manejo de la acción real que la enmarca.

Lo que no se puede decir de muchos directores en Hollywood últimamente. Con la debacle que las películas costosas de acción sufrieron este año, Narnia se ve como un oasis de creatividad, con tan solo King Kong rondando sus dominios cuando abra la semana siguiente. De todas formas, ya las iglesias cristianas tienen anotadas una cita en el cine para ver Narnia, y nadie puede negar la profunda influencia que tienen en la afluencia al cine en estos días.

Esta es la principal fortaleza y debilidad de Narnia. Su historia, con alegorías directas al nuevo testamento, enmarca la historia en una familiaridad que reverbera o redunda, de acuerdo a la posición del espectador.

Los hermanos Peter, Susan, Edmund y Lucy descubren un armario abandonado en la mansión donde esperan el resultado de la guerra que los transporta a un mundo fantastico increíble.

Este mundo llamado Narnia pasa por un invierno de más de cien años, dominado por la malvada bruja blanca, quien tomo el poder por parte de Aslan, listo para retomarlo y devolver la primavera a la tierra encantada. Quien hubiera imaginado que la musa de Derek Jarman, Tilda Swinton se convertiría en la princesa de las tinieblas del cine comercial. Su fiera mirada esta por encima de cualquier trabajo de actuación en esta película.

Y es de pensarse ya que prácticamente la mitad de los personajes son creados por computadora. La animación del león Aslan es impresionante, aunque la voz de Liam Neeson se queda a mitad de camino. El trabajo de recrear cientos de animales en la batalla final (la mitad de ellos creaciones “infernales” completamente inventadas) significa la mayor cantidad del presupuesto de más de 180 millones de dólares invertidos en la película y se refleja en pantalla cien por ciento.

Adamson no deja de lado ninguna de las referencias bíblicas de la historia (el sacrificio de Jesucristo, la resucitación con dos figuras femeninas a su lado, Lucifer demonizado en forma de mujer, Judas vendiendo a sus hermanos por un pedazo de “Turkish delight”, etc.) que resulta una historia demasiado conocida como para sentirse original. Si bien muchos disfrutaran de la presencia de estos elementos dentro de la trama, muchos veces la imposición del nuevo testamento impide a la historia terminar de cobrar vida por si sola. Esta es la principal crítica a la obra de Lewis, y también se ve reflejada con absoluta certeza en su versión fílmica.

Las crónicas de Narnia: la bruja, el león y el armario
Con: Tilda Swinton, Liam Neeson
Dirigida por: Andrew Adamson
Clasificación: PG
Chiles: 4 de 5

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