December 30, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

Con Paso Firme Hacia el 2000

Al son de un ritmo muy latino, 1999 transcurrió como un suspiro. Pero al contener el aire para respirar el aclamado año 2000, es importante reflexionar, pensar en lo que se fue y sobre todo en lo que está por venir.

Durante 1999, se escuchó en Estados Unidos, quizás más español que en el pasado, tanto en la música pop como en los discursos de los candidatos presidenciales. Los mercados han abierto sus puertas a la comunidad latina, con claros mensajes de oferta en español. Cada vez nos sentimos más a gusto en nuestro país adoptivo, pero ¿podemos estar seguros que esta es tierra firme y sólida y no un pantano que está listo a engullirnos?

Todo depende de nosotros mismos. Puede ser grato escuchar uno que otro mambo en las radios en inglés, pero no debemos dejar que esas notas nos hagan sentir que lo único que podemos hacer es agitar las maracas.

En pocos años nos convertiremos en la minoría más numerosa del país, sin embargo, de acuerdo a un fondo educativo, dos tercios de los estudiantes de la secundaria de origen hispano no están preparados para la universidad. ¿Será posible hablar de progreso, sin hablar del estado de nuestra educación?

Al llegar al año 2000 vemos que somos muchos: los suficientes para marcar la diferencia política. Pero si no nos equipamos de una de las armas más poderosas, el de la educación, en vez de despertar al "gigante dormido", como se ha denominado a la creciente comunidad latina, despertaremos a un ogro lánguido y torpe que siempre se tambalea para subsistir.

Es imposible hablar de progreso cuando mantenemos el nivel más alto de deserción escolar. Muchos organismos trabajan incansablemente en la promoción de programas educativos. Existen fondos para becas escolares y universitarias. Existen personas dispuestas a enseñar, como existen estudiantes dispuestos a aprender. Pero parece que entre estos dos polos existe una fuerza mayor que imposibilita que exista una unión entre ambos.

El problema parece ser que cuando subimos un escalón, nos preocupamos inmediatamente en subir otro, sin importarnos quien quedó atrás. Un ejemplo más concreto es que al hablar Inglés, al integrarnos un poco más en la cultura anglosajona, tendemos a ignorar nuestros orígenes. Nuestra propia ingratitud hacia los nuestros hace que solo unos cuantos lleguen a la cima, mientras muchos continuan abajo.

El solo poder leer estas líneas nos califica para enseñar a leer a un analfabeto. De la misma forma, si nosotros ya dominamos el inglés, es casi un deber moral el enseñar el idioma a otra persona.

Entre acentos y frases mal dirigidas escuchamos que los políticos nos brindan simpáticos mensajes en español, ¿pero sabemos realmente lo que nos están ofreciendo? ¿entendemos sus propuestas? ¿sabemos cuál es la diferencia entre republicano o demócrata?

Muchos de nosotros llegaremos a votar el próximo año 2000 sin entender claramente lo que buscamos en un candidato. De la misma forma, muchos ignoraremos las planillas del censo, porque pensamos que nuestra existencia no es vital en ese conteo. Una gran parte de nuestra comunidad hispana llegará al año 2000, cegados por la ignorancia.

Al cambiar los cuatro dígitos que conforman esos dos mil años debemos trazarnos una meta importante: convertirnos en seres autosuficientes, evaluar los hechos y eventos diarios, participar en el proceso electoral y político del país en que vivimos, y fundamentalmente al ver la luz, hacer todo lo posible porque nuestra comunidad entera abra los ojos.

La juventud juega un papel significativo en esa propiedad. No nos cansamos de decir que ellos, los jóvenes, son el futuro. Pero al estar conscientes de ello también debemos preocuparnos porque ellos, desde el hogar entiendan lo que es efímero en la vida. Nuestros jóvenes viven más preocupados en la última moda, en comprar el último hit musical, y en enterarse de los chismes de la farándula, que en sus estudios, desconociendo sus verdaderos talentos o su capacidad de brindar algo provechoso a la humanidad.

La revista Time recientemente eligió a Albert Einstein como el personaje del siglo; "la encarnación pura del intelecto", dice la revista sobre la indiscutible elección. Quien no reconoce esa cabellera blanca y despeinada; y la mirada profunda y distante. Ese es un ejemplo que podemos y debemos compartir con nuestros hijos: mañana podrá morir el último `look', pero una visión progresista se mantiene viva por siempre. El conocimiento, la educación y el deseo de crecer en pro de la humanidad, es lo único que trasciende por años, siglos y milenios.

Doblamos la página una vez más. El año 1999 se fue, pero nos dejó una gran labor, el abrir los ojos a la realidad y a la educación. Cuando todos comprendamos su importancia, podremos no solo apostar sino afirmar que esta tierra es firme para nosotros y sobre todo para nuestros hijos.

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