
December 23, 1999
La revista TIME optó esta semana por desempañará los hechos de la tragedia que vivieron padres y alumnos de la escuela Columbine en Littleton, Colorado, tras el ataque armado protagonizado por dos jóvenes, Dylan Klebob y Eric Harris, que se suicidaron después de matar a 13 otras personas. La revista publicó extractos de una de las cinco cintas grabadas por los jóvenes que explícitamente revelan sus planes de vengarse, y de "ser la chispa que despierte una revolución de los desposeídos".
La época navideña no es quizás el mejor momento para revivir el dolor causado por la tragedia a los familiares de las víctimas de la escuela Columbine, pero cualquier momento es apropiado para prestar atención al mundo de nuestro hijos. Este morboso incidente puede servir para conectarnos con la realidad que viven nuestros hijos, y que a veces nos obstinamos en ignorar.
Lo más horrorizante de las cintas es que fueron producidas, entre tragos de whiskey, en el sótano de la casa de uno de los jóvenes, cuando los padres dormían. Cuán ciegos pueden ser los padres cuando ni siquiera sospechan que sus hijos adolescentes están convirtiendo sus habitaciones en arsenales, o están planeando matar a unas "250 personas".
La publicación de esos extractos coincidió con la presentación de un documento de 500 páginas a cargo del Cirujano General de la Nación, David Satcher, quien por primera vez vierte un reporte sobre el estado de la salud mental de la población estadounidense. El reporte indica que aproximádamente 15% de la población sufre de algún desorden mental; además enfoca la importante necesidad de velar por este aspecto de la salud de los niños, de los ancianos y fundamentalmente de los jóvenes.
Existe una gran relación entre este reporte y la tragedia de Columbine. "Varias comunidades", según Nelba Chávez, Admistradora de la Oficina de Servicios para el Abuso de Substancias y la Salud Mental de los Estados Unidos, "tienden a ignorar los principales síntomas de una enfermedad mental".
El estigma de la locura, hace que los padres ignoren que alguna particularidad en el comportamiento de nuestros hijos puede ser un síntoma de algún desequilibrio mental. Las modas, según la Administradora, no son tan relevantes para detectar un problema como el percibir la tensión, el mal humor, o los hábitos alimenticios, las notas escolares, entre varios otros aspectos.
Aunque los agresores en la matanza de Littleton no fueron hispanos, no debemos excluir la posibilidad de que un caso similar ocurra en nuestra comunidad.
Adrián García, director de la división antipandillas de la oficina del Alcalde de la ciudad de Houston, Texas, a raíz de la publicación de los videos, nos alertó que el problema de las pandillas es quizás el que más amenaza a nuestra juventud hispana. "El problema es más grave de lo que pensamos, porque hoy en día el acceso a las armas es mayor", explicó García.
La mayoría de los profesionales, como García, que trabaja directamente con la juventud, opina que los jóvenes se involucran en pandillas por que quieren formar parte de un grupo, identificarse con algo o con alguien; muchas veces enmascarando el miedo hacia los más fuertes; buscando un refugio que les haga la experiencia en la secundaria más vivible.
Klebob y Harris, elaboraban un plan macabro por "toda la rabia" acumulada durante todos los años escolares, hacia "aquellos enemigos que los habían abusado y hacia los amigos que no habían hecho lo suficiente por defenderlos".
Cuánto podría haberse hecho para prevenir este hecho, pero como mencionan los periodistas de la revista Time, nadie se dio cuenta a tiempo: "ni los padres, ni los compañeros, ni los profesores, ni la policía sospecharon en algún momento la tormenta de maldad que se avecinaba". Como resultado el país vivió, quizás, los 45 minutos más horrorosos de la década.
Los padres por lo general creen conocer a sus hijos. Es posible que los padres de estos dos jóvenes hayan pensado lo mismo, y por esa misma razón ignoraban sus actividades. Los muchachos hacen lo posible, en las cintas de video, por absolver a sus padres de alguna responsabilidad, e inclusive uno de ellos cita un verso de la obra La Tempestad de Shakespeare, "los buenos vientres paren hijos malos".
Los padres deben comprender que la violencia está en el aire que respiramos. Desafortunadamente es ése aire el que más atrae a los jóvenes, independientemente de nuestra raza o nivel socieconómico. Por lo tanto, no deben conformarse con la apariencia externa de sus hijos. No necesitamos violar su privacidad, ni crear hostilidad. Necesitamos, como decía Adrián García, "convertirnos en amigos de nuestros hijos, sin hacer que ellos olviden que somos los padres".
La adolescencia es tal vez el pasaje más difícil hacia la vida adulta y es por eso fundamental que sepamos desempeñar un buen papel de padres. Si usted está experimentando alguna dificultad con sus hijos es importante que usted busque ayuda, la Red Hispana puede brindarle mayor información, llámenos hoy completamente gratis al 1-888-787-2346.