
December 23, 1999
Miles de residentes y negocios de South Bay se han unido a Pardee Homes, uno de los principales consuctores de hogares de San Diego, con 75 años en el negocio de construcción de viviendas, para oponerse a la ampliación propuesta en Brown Field. La oposición combinada está basada en una revisión concienzuda del Informe de Impacto Ambiental de Brown Field (EIR), el cual revela que el proyecto presenta una amenaza no mitigada a la calidad de vida que se experimenta en la actualidad en el sur de San Diego. La vasta revisión del EIR por parte de Pardee ha llegado a la conclusión de que los impactos de ruido, tránsito y seguridad provenientes del proyecto no están siendo debidamente evaluados ni mitigados en el EIR.
Uno de los mayores po-blemas es que la totalidad del EIR está basada en una d-manda estimada, en vez de en la capacidad real de Brown Field una falla fatal que distorsiona las conclusiones del EIR. Esto significa que los vuelos de carga podrían incrementarse más allá de la demanda proyectada sin tener un sistema instalado para vigilar los aumentos en los impactos al ambiente. Este hecho está exacerbado por las suposiciones económicas no comprobadas de los proponentes del proyecto que han dejado a aquellos que toman las decisiones en la Ciudad con una impresión falsa en cuanto a los costos y beneficios del proyecto.
Carlene Baskevitch, Administradora de Proyectos de Pardee Homes, citó las cuatro razones fundamentales siguientes para oponerse al proyecto:
1. La intrusión significativa del contorno 65 CNEL en la comunidad de Ocean View Hills más allá de Dennery Canyon y el impacto, que es todavía más significativo, del Ruido de Suceso Unico en una comunidad de residentes. Está claro que el EIR actual engaña al lector en cuanto a los impactos de sonido al no basar sus cálculos en su propio patrón establecido para los arribos desde el oeste y despegue de salida y aterrizajes por el oeste.
2. La demanda proyectada para el aeropuerto en el EIR es una invención total, sin limitar el crecimiento futuro de los vuelos de carga, y es significativamente menor de la mitad de la capacidad actual establecida para el aeropuerto.
3. Los impactos significativos en la seguridad de la comunidad han sido disimulados por los proponentes del proyecto. Con las operaciones oeste-oeste que se mencionaron anteriormente, todas las operaciones ocurrirán sobre Otay Mesa, así como en las ciudades de Imperial Beach, National City.
4. El proyecto del EIR trata inadecuadamente los impactos significativos en el aire, el tránsito y el cumulativo a la región, evitando de este modo una Declaración de Impacto Ambiental Federal completa, como se requeriría, en otras circunstancias.
En 1987, la Ciudad de San Diego adoptó una Resolución por medio de la cual se le daba prioridad al desarrollo residencial en Otay Mesa, y restringía todos los desarrollos futuros de aeropuerto en Brown Field, al establecer límites en los contornos de ruido. Esta política fue adoptada como respuesta a posibles conflictos debido a la doble función de la Ciudad de administradora del aeropuerto y de directora de uso de terrenos en toda la Comunidad de Otay Mesa.
El apoyo de la Ciudad al proyecto de ampliación actual viola esta política del 1987 ya que el proyecto es incompatible con los usos de terreno ya aprobados. Con posterioridad a la limitación de la ampliación de Brown Field, la Ciudad de San Diego aprobó miles de unidades residenciales de vivienda, escuelas, parques e iglesias para el progreso de South County, y para aportar las comunidades planificadas tan necesarias para satisfacer la escases de viviendas de precios razonables en San Diego. Pardee considera que la propuesta actual para Brown Field es incompatible con las aprobaciones anteriores de la Ciudad.
La ampliación de Brown Field afectará adversamente la calidad de vida en las comunidades residenciales que se necesitan para alojar a un millón de residentes nuevos que se estima van a hacer de San Diego su hogar durante los próximos 20 años. El área que resulta afectada inmediatamente por Brown Field es la que está contenida en el Plan de la Comunidad de Otay Mesa, que contiene 11,574 unidades residenciales de vivienda, 8 escuelas públicas, 1 escuela parroquial, 8 parques vecinales y 1 Parque de la Comunidad, con una población estimada de aproximádamente 35,000.
Otras áreas que resultan afectadas por los impactos más allá de la autopista 805 son las ciudades de Chula Vista, Imperial Beach y National City las cuales sufrirán impactos cada vez que un avión despegue o aterrice. Aquí la población directamente impactada sobrepasa fácilmente los 100,000.
Al ampliar Brown Field para albergar aeronaves de mayor tamaño, el Concejo de la Ciudad podría estar aprobando un aeropuerto más peligroso que Lindbergh Field que está considerado como uno de los más peligrosos en el país. Las montañas hacia el norte y el este, los vientos de cola del oeste, el espacio aéreo mexicano hacia el sur y los constantes despegues y aterrizajes constituyen, en su totalidad, restricciones que hacen de la llegada y salida de aeronaves de mayor tamaño una amenaza peligrosa a la seguridad de las comunidades circundantes.