
December 3, 1999
Que la medicina sea tu alimento
y tu alimento tu medicina
(Hipócrates)
"Engordar" es un verbo que pone el sabor amargo al pavo, a los panetones, a los bizcochos y a tantas sabrosuras que se elaboran precisamente para celebrar las fiestas de fin de año. Sin embargo parece que el `peso' de la palabra se esfuma con el primer aroma que viene desde la cocina familiar. Año tras año nos rendimos a los sabores y colores de la temporada. Pero después del gusto vienen los disgustos.
Es decir, cuando pasan las fiestas, después de consumir los manjares, y cuando los botones de la camisa están a punto de reventar, es que pesa en la conciencia cada partícula de esos indeseables kilos de más. Pero si sólo ese pesar fuera necesario para adelgazar o por lo menos mantenerse en forma, la gordura y sus consecuencias no serían tan preocupantes.
La comunidad hispana está principalmente afectada por el mal de la gordura. Según las autoridades de salud, una gran parte de los adultos hispanos pesa más de lo debido. Más de la mitad de las mujeres latinas sufre de sobrepeso. Es más, en la última década, el índice de obesidad ha subido más que otro grupo racial. Desafortunadamente, nuestra comunidad también está afectada por problemas del corazón, hipertensión, gota, ápnea del sueño, y una de las más mortales y ligada al sobrepeso, la diabetes.
Los factores que llevan al sobrepeso pueden ser innumerables pero se pueden resumir en dos principales. No medimos lo que comemos y cada vez es menor nuestra actividad física.
Sobre los alimentos, teniendo al reino de la comida rápida a nuestros pies, no hay nada más práctico a la hora del almuerzo, que optar por una hamburguesa, una tajada de pizza, las papas fritas y, una refrescante gaseosa que contiene unas 12 cucharaditas de azúcar.
Si ni siquiera tenemos que salir del carro para comprar nuestra hamburguesa, es muy fácil explicar nuestra inactividad f sica. Inclusive en el hogar, el control remoto y todos los aparatos automáticos contribuyen a que continuemos almacenando maliciosas calorías en nuestro organismo.
Para un estilo de vida rápido y moderno también existen remedios iguales. La industria farmacéutica cada año presenta la píldora milagrosa que se encargará de quemar todas esas calorías acumuladas. De la misma forma por todas partes escuchamos de esa dieta milagrosa del doctor fulano de tal que nos brindará resultados maravillosos, sin flagelos, sin cortar grasas ni azúcares. También aparecen las cremas mágicas, que prometen hacer desaparecer la gordura con simples masajes corporales.
Millones de dólares son los que anualmente salen de los bolsillos de quienes buscan una solución rápida a la gordura. Aunque algunos de estos productos y dietas resultan `milagrosamente' eficaces, pueden tratarse también de embustes, exageraciones o estar acompañados de un manual complejo, que a veces el consumidor evita leer, y de efectos laterales que puedan incrementar las enfermedades.
Hasta el momento los expertos en nutrición están de acuerdo en un sola receta milagrosa: una dieta adecuada y saludable y una actividad física moderada. Parece sencillo, pero según el Centro de Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), la víctima de sobrepeso, tiende a hacerse de la vista gorda.
Las agencias federales preocupadas con la voluminosidad de sus habitantes alertan periódicamente a través de anuncios públicos y campañas de concientización, y simplifican las normas de nutrición, al mismo tiempo exigen a las compañías alimentícias a informar al consumidor sobre sus productos. De esta forma vemos una vistosa tabla de nutrición hasta en el diminuto envase de una goma de mascar.
La solución está en nuestras manos: si sentimos que nuestro peso está llegando a un nivel crítico y está atentando a nuestra salud general, es importante que tomemos medidas. Nuestra disciplina es lo único que nos ayudar a lograr nuestro objetivo de perder peso.
¿Sabe escoger sus alimentos? La pirámide alimenticia es quizás el primer paso a considerar. Diseñada por el departamento de agricultura, la pirámide consiste en cinco grupos de alimentos principales y un sexto misceláneo. La base de la pirámide está compuesta por los carbohidratos, es decir, el pan, los cereales, el arroz y la pasta; seguidos de las frutas y los vegetales. En menor medida continúan, las proteínas, la carne roja y blanca, y los productos lácteos. En la puntita de la pirámide están los azúcares y los aceites; lo que menos necesita nuestro organismo para subsistir. Los trastornos alimenticios surgen cuando se invierte el orden de la pirámide. Si esta pirámide quedó ignorada hasta el presente, por el bien de su salud, es importante ponerla en práctica.
Respecto a los ejercicios. Sólo 30 minutos de ejercicios diarios, podrían contribuir a un corazón saludable, y tal vez a una figura ideal. Lo más razonable es dirigirse a un especialista, realizarse un chequeo médico y obtener un plan que nos ayude a lucir una silueta agradable sin poner en riesgo nuestra salud.
El modificar nuestros hábitos alimenticios y nuestra actividad física, podría cambiar nuestras vidas, para bien, significativamente. Sólo así podemos disfrutar de las fiestas, de la diversa gastronomía que caracteriza a nuestros pueblos, y finalmente a sentirnos bien con nosotros mismos, no sólo en esta época del año, sino para toda la vida.
¿Quiere saber por cuáles alimentos optar? La Red hispana puede ayudarle, llámenos hoy, gratis, al 1-888-SU-RADIO, 1-888-787-2346.