August 7, 1998


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

El Que Siembra Vientos Recoge Tempestades

La lengua española está salpicada de la sabiduría de sus hablantes en forma de refranes o dichos. En una modesta imitación al maestro de los refraneros, el gran Sancho Panza, voy a usar algunos de estos dichos para ilustrar un proyecto de ley que atenta contra uno de los sectores más vulnerables del mercado laboral del país, los trabajadores agrícolas.

Se trata de la propuesta S. 2337 que el Senado Federal aprobó a finales de julio y que pretende sustituir a la ley actual, conocida como H-2A, llamada así por ser ése el tipo de visa que se concede a los braceros extranjeros que se acogen a ella. Hay un refrán que la define a la perfección: El que siembra viento recoge tempestades. El Congreso Federal está sembrando un gran temporal de desempleo y deterioro de condiciones laborales con esta iniciativa.

La S. 2337 viene disfrazada de aparentes beneficios que si los miramos con detenimiento lo son sólo para las grandes empresas agrícolas norteamericanas. La propuesta se basa en una supuesta escasez de braceros que está causando graves perjuicios a la industria. La S. 2337 incluye un sistema de registro de trabajadores disponibles en EEUU. Los empleadores podrán acceder a este banco de datos a través de un sistema de computadoras. Si no encuentran a los trabajadores necesarios usando este método, entonces pueden reclutar extranjeros que recibirían visas temporales. No sólo eso. Una vez contratados, podrán solicitar una extensión de tres años. Y si después de eso trabajan durante tres cosechas consecutivas que duren al menos seis meses cada una, podrán recibir la quimera de todo inmigrante —una tarjeta verde o "green card". Increíble, ¿verdad? Pero como dice otro refrán, las apariencias engañan.

El Fondo de Justicia para Trabajadores Agrícolas (FJTA), un grupo nacional sin fines de lucro, calificó la S. 2337 de "grave error" que hundirá aún más los ya deplorables salarios y condiciones laborales de los braceros en este país. Si el empleador no consigue a todos los trabajadores que necesite a través del sistema de registro en 14 días, podrá reclutar a tantos extranjeros como desee. Esto permitiría que decenas de miles, quizá cientos de miles, de inmigrantes dispuestos a trabajar "por lo que sea" saturen el mercado laboral. La medida podría tener devastadoras consecuencias para los 1.600.000 braceros ya asentadas en EEUU, cuyo nivel promedio de ingresos anuales no supera los $10.000.

Es un ejemplo más de que del árbol caído todos hacen leña. El bracero radicado en EEUU es quizá el trabajador norteamericano con peor representación política y por lo tanto el más vulnerable.

"Si las empresas agrícolas", dijo el Senador Demócrata por Minnesota Paul Wellstone, "no encuentra suficientes trabajadores, entonces que paguen mejor y ofrezcan mejores condiciones laborales. Las condiciones en las que viven los braceros son una vergüenza nacional".

Si la S. 2337 finalmente triunfa, esas condiciones serán aún peor. La propuesta acabaría con una exigencia de la H-2A que obliga a los empleadores a ofrecer vivienda decente y gratuita a los braceros que contraten. En infinidad de casos esto no se cumple. Una visita a un campamento agrícola en cualquier estado del país, puede ser un viaje relámpago al Tercer Mundo. ¿Qué les espera a decenas de miles de familias de braceros cuando se apruebe esta propuesta?

Quizá todos los sacrificios merezcan la pena para conseguir una "green card". Pero miles de esperanzados inmigrantes se arriesgan a que les den gato por liebre. Por un lado, es difícil que una temporada laboral dure los seis meses requeridos. Y por otro si se cumplen los requisitos, el solicitante es incluído en una lista de espera que ya lleva años de retraso. Y mientras tanto, para asegurarse de que el solicitante no se quede "ilegalmente", tiene que dejar un depósito del 20% de sus ganancias que sólo se devuelve si regresa a su país de origen. Esta exigencia de por sí es casi una invitación abierta a permanecer en EEUU como indocumentado. En otras palabras, es peor el remedio que la enfermedad.

La propuesta tiene que superar tres obstáculos más antes de convertirse en ley. La Cámara de Representantes debe aprobar su versión, luego una comisión conjunta reconciliará ésta y la del Senado, y finalmente el presidente tiene que ratificarla. Si todo esto ocurre, una gran tempestad de miseria se cierne sobre los braceros de este país.

Llame al Servicio de Información y Referimiento de la Red Hispana para que le indiquen cómo oponerse a esta injusta propuesta, al 1-888-SU-RADIO, es decir, 1-888-787-2346. Es gratis.

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