August 28, 1998


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

Antes Se Agarra A Un Mentiroso Que A Un Cojo

La temporada de caza del emigrante que cobrara especial intensidad hace unos dos años parece estar quedándose sin municiones. El movimiento antiinmigrante ha estado utilizando medias verdades y cifras distorsionadas para justificar ante la opinión pública sus prejuicios contra esta savia nueva que enriquece al país año tras año.

El cimiento ideológico que sustenta a estas organizaciones es un mito que ha encontrado una amplia audiencia entre el público en general: los inmigrantes son una carga económica para los EEUU. Los millones de inmigrantes —sobre todo hispanos— que se rompen el espinazo día tras día en los trabajos más duros y menos deseados, esuchan esto con tanta indignación como incredulidad. Pero ya dice el refrán que antes se atrapa a un mentiroso que a un cojo.

Las organizaciones de las que hablo incluyen a la Federation for American Immigration Reform (Federación pro Reforma Imigratoria Norteamericana), conocida por las irónicas siglas inglesas FAIR ("justo"). FAIR y otros grupos de su calaña han bombardeado a la opinión pública con exitosas campañas propagandísticas que han presentado al inmigrante como uno de los peores enemigos de la prosperidad del país. Según ellos, los inmigrantes documentados le cuestan a los EEUU $35.000 millones al año.

Pero un reciente estudio de un grupo conservador le acabó mojando la pólvora a FAIR y sus secuaces. Según el informe del Instituto Cato, patrocinado por el Foro Nacional de Inmigración, los inmigrantes son una ganga para el país. Los 25 millones de inmigrantes en los EEUU contribuyen, dice el informe, con $133.000 millones anuales en impuestos locales, estatales y federales. Además las más de un millón de empresas de inmigrantes aportaron casi $24.000 millones en impuestos. Entre unos y otros, generan más del 8% de los ingresos fiscales del país.

El estudio basa sus conclusiones en dos hechos fundamentales. Por un lado, los recién llegados, en su inmensa mayoría jóvenes, contribuyen al fondo del seguro social en una proporción mucho mayor que la población en general, cuya edad promedio es muy superior. Y por otro, la mayoría trae consigo una educación, lo cual ahorra a los EEUU miles de millones de dólares. Esto quiere decir que por término medio, un inmigrante durante su vida contribuye con $80,000 más al tesoro público de lo que le cuesta al gobierno en beneficios. No está nada mal, ¿verdad?

Aún hay más. Resulta que el estudio está de acuerdo con FAIR y otros detractores de este crucial recurso humano en que durante los primeros años, los inmigrantes utilizan la ayuda pública más a menudo que el resto de la población. Pero el informe agrega que después de década o década y media, la contribución de los inmigrantes al erario público empieza a ser mayor que los beneficios que reciben. Al cabo de sus años productivos, acaban dejando una cosecha de prosperidad para el país que les acogió.

Esta combinación de juventud y trabajo duro es especialmente cierta en el caso de los hispanos—la comunidad más joven del país. La mayoría de sus miembros todavia tienen por delante sus años más productivos y de mayores ganancias. Según el Buró del Censo, el poder adquisitivo de los hispanos en 1990 era de $211.000 millones. En 1996 ascendió en un 52% a $320.000 millones. Imagínense la explosión de ganancias que le espera en el futuro a ellos y al gobierno.

Este hecho hace de EEUU la envidia del mundo industrializado. Japón y Europa Occidental, las otras dos regiones más desarrolladas del planeta, enfrentan graves crisis sociales y económicas ya que sus poblaciones envejecen sin cesar. Cada vez menos jóvenes tienen que mantener a más ancianos. Aquí la savia inmigratoria mantiene joven y vibrante la fuerza laboral más poderosa de la tierra.

Qué duda cabe que habrá nuevas oleadas de resentimiento contra los inmigrantes en el futuro de esta nación de inmigrantes. Pero de nuevo, estudios como el patrocinado por el Foro Nacional de Inmigración y las cifras implacables del Censo harán que a las cacerías de FAIR y sus compinches les salga el tiro por la culata.

¿Alguna vez le han hecho sentirse avergonzado y humillado de ser inmigrante? Llámenos y cuéntenos su historia de trabajo duro y sacrificio. También le podremos aconsejar cómo hacerse ciudadano para mejor defender sus derechos civiles. Es el 1-888-787-2346, o 1-888-SU-RADIO. Es gratis.

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