August 20, 1999


México: Mujeres Ganan Menos por lo Mismo

Por Cecilia Navarro
Fempress
México, D.F.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), está plenamente comprobado que las mexicanas obtienen menos remuneración económica que los mexicanos por desempeñar las mismas tareas.

Esta diferencia se acentúa en el rubro de "profesionistas", en el que las mujeres, en muchas ocasiones tituladas y con estudios superiores a la licenciatura, perciben hasta 32 por ciento menos de salario que sus equivalentes masculinos.

Las funcionarias públicas y las administradoras del sector privado perciben sueldos inferiores hasta en 28 por ciento a los que obtienen los hombres dedicados a las mismas tareas.

En profesiones técnicas que requieren de especialización, como la enfermería, las mujeres ganan 11 por ciento menos que los hombres y en el caso de ventas y atención al público la diferencia se acentúa gravemente: las vendedoras perciben hasta 70 por ciento menos que los varones dedicados ese oficio, de acuerdo con el documento "Mujeres mexicanas, avances y perspectivas".

No solamente en los campos de trabajo en los que las mujeres son relativamente nuevas se ejerce esta discriminación, incluso en las tareas y profesiones consideradas típicamente femeninas ellas ganan menos: las maestras reciben en promedio 16.8 por ciento menos que los maestros; las trabajadoras domésticas obtienen 33 por ciento menos que sus equivalentes masculinos, y los oficinistas varones perciben 20 por ciento más salario que sus colegas femeninas.

A esta situación hay que añadir que ellas son quienes llevan a cabo la mayor parte de las tareas domésticas no remuneradas, independientemente de sus incursiones en las actividades económicamente reconocidas, y que a todos los requisitos de contratación relacionados con la educación y la experiencia se añaden que preferentemente sea soltera, sin hijos y menor de 30 años. Una mujer que es cabeza de familia, madre soltera y un poco mayor, casi hasta agradecida se debe sentir de tener empleo, aunque obtenga menos paga por su trabajo.

...UNA HISTORIA ENTRE MILES...

"Cuando entramos a la fábrica, Carlos, Toño, Lupita y yo, todos ganábamos el salario mínimo. Han pasado tres años y supuestamente ya somos obreros calificados, pero Carlos y Toño ganan más que nosotras. Ellos dicen de broma que porque son hombres y son más fuertes y lo hacen mejor, pero lo que hacemos no necesita fuerza. Y lo que es a mí, hasta me han puesto de ejemplo para los compañeros y las compañeras.

Lupita y yo somos puntuales, siempre estamos dispuestas a doblar turno, aunque nos avisen a la mera hora y tengamos compromisos, y a veces hasta comemos sin dejar de trabajar para no atrasarnos y sacar nuestra cuota a tiempo. Pero el día que le dijimos al patrón que nos aumentara el sueldo, que cómo era que ellos ganaban más, don Miguel se rió y dijo que para qué queríamos más dinero, que qué hacíamos con él. "Ya en serio, señor Miguel, si estamos haciendo lo mismo, ¿pus cómo va a ser? Una no trabaja por gusto, trabaja por necesidad."

Ya que el patrón nos vio serias dijo que iba a checar los tabuladores y, hasta eso, nos aumentó el sueldo, pero todavía no ganamos lo mismo que Carlos y Toño y los otros muchachos. Y otras muchachas están igual que nosotras. Pero la verdad es que ahora el patrón pus como que ya se porta más serio con nosotras. Cómo que nos toma por las rebeldes y pues no es justo, ¿verdad? Una no lo hace por maldad ni por que quiera robarle su dinero, sino porque pues no alcanza, ¿no?"

Rosa María, obrera calificada de 28 años, proveniente del estado de Michoacán y radicada en la Ciudad de México.

(Reprinted from Contacto Magazine, http://www.contactomagazine.com)

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