August 13, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

El Embarazo Adolescente:

Una Cadena Perpetua a la Carcel de la Pobreza

Cuando Elena recuerda lo ocurrido en los últimos siete meses, se le llena el corazón de tristeza y arrepentimiento. Elena tiene sólo 16 años, y dentro de tres meses dará a luz una bebé, una bebé que ella no quiere. Todo empezó como un juego con su amigo Miguel, quien también tiene sólo 16 años. Llevaban varias semanas saliendo juntos. Y un mal día, sin planearlo, "sin darme cuenta", como dice Elena, los dos empezaron a hacer el amor. Hoy Elena se lamenta una y otra vez, "si yo hubiera sabido el tremendo error que estaba cometiendo, no lo hubiera hecho".

En EE.UU., un millón de jóvenes como Elena cometen el mismo error y quedan embarazadas cada año. De ellas, más de medio millón dan a luz, pero la misma mayoría no quiere a sus bebés. Son madres niñas. Y los costos de esos errores son tremendos, para los bebés, para las madres, para sus familias y comunidades, y en general para el país entero.

Los bebés de madres jóvenes tienen muchas más posibilidades de nacer con bajo peso. Para ellos, el riesgo de morir durante su primer mes de vida se multiplica por 40. También se multiplican las posibilidades de ser despreciado, abusado fisicamente o abandonado. Es 10 veces más probable que la bebé que tendrá Elena viva en la pobreza toda su vida que el hijo de una pareja adulta unida. Y lo que es peor: Es casi seguro que la hija de Elena también será madre adolescente. Es un circulo vicioso de trágicas consecuencias.

A Elena no le espera un camino de rosas tampoco. Al ser sexualmente activa, au-menta el riesgo de contraer una enfermedad venérea. Por ejemplo, con un solo contacto sexual, tiene un 30% de posibilidades de contraer herpes genital --una enfermedad incurable-- y un 50% de contagiarse de gonorrea. Ocho de cada 10 madres como Elena se hunden en la pobreza y dependen de la ayuda social o "welfare". De hecho, el salario anual medio de estas jóvenes que casi nunca completan la educación secundaria, es de 5.600 dólares, muy por debajo del nivel de pobreza. Si Elena no se convierte en una carga para su familia, lo será para la comunidad, o incluso para los dos.

El embarazo adolescente es en verdad una tragedia nacional que le cuesta al país 34 mil millones de dólares; y esto no incluye las pérdidas de productividad ni el despilfarro de recursos ni el sufrimiento emocional. Estudios aseguran que el 90% de los presos del país son producto de embarazos de adolescentes. A los contribuyentes les cuesta mil millones de dólares al año construir cárceles para los hijos de madres adolescentes.

Esta tragedia tiene varias causas fundamentales. Primero, la edad media del primer contacto sexual de los estadounidenses es 16 años. En otras palabras, la gran mayoría de los estudiantes de secundaria experimental el sexo antes de graduarse. Segundo, hay factores externos que fomentan el embarazo adolescente, como la probreza; las familias separadas; uso prematuro del alcohol, el tabaco y las drogas; y la violencia callejera. Y tercero, la falta de uso de anticonceptivos.

Es indiscutible que la mejor manera de evitar un embarazo es abstenerse sexualmente. Pero a pesar de los millonarios programas federales que promocionan la abstinencia como única solución, en los últimos 15 años, el número de adolescentes activas sexualmente se ha duplicado. Y cada año, 350.000 embarazos de adolescentes terminan en aborto. Son pues necesarias dos armas para atacar esta lacra social.

Primero, la ejecución de programas de planificación familiar que incluyan la educación sexual efectiva. Según varios estudios, los programas de educación sexual propuestos por la planificación familiar --a diferencia de los tradicionales-- sí han reducido el embarazo adolescente porque enseñan cómo usar los anticonceptivos. Asimismo, estos programas no formentan la actividad sexual entre los estudiantes.

Y segundo, una familia unida es una familia fuerte. Un hogar basado en el amor y el respeto es la fuente de apoyo familiar, relaciones sólidas, supervisión cuidadosa, amigos que se abstienen sexualmente, y sobre todo una educación que prometa un mañana próspero.

Elena jamás tuvo un hogar así. Quizá si su hija lee estos consejos, en su hogar se interrumpirá la cadena perpetua a la que están condenadas las víctimas del embarazo adolescente.

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