
April 30, 1999
Uno de los refranes más sabios de la lengua castellana dice "siembra vientos y recogerás tempestades". Pues bien, nuestra sociedad lleva sembrando vientos y cosechando tempestades desde tiempo inmemorial, y parece que nunca aprende la lección. Hablo de una tragedia social llamada abuso infantil, una lacra que arruina las vidas de cientos de miles de niños y jóvenes y mata a por lo menos 2,000 de ellos cada año.
El abuso y maltrato infantil ha llegado a niveles de crisis nacional. Las muertes causadas por esta plaga son más numerosas que las provocadas por los accidentes de auto, los incendios, las caídas o los ahogamientos. Unos 160,000 menores quedan seriamente heridos o incapacitados de por vida. En 1996, se denunciaron 3 millones de casos de abuso y maltrato infantil, de los cuales al menos un millón se pudieron confirmar o dieron claros indicios de que había ocurrido.
Lo más trágico es que a pesar de que los niveles de criminalidad han descendido espectacularmente en todo el país, los de abuso y maltrato infantil aumentan cada año. Por ejemplo, entre 1986 y 1993 el número de menores que sufrieron graves heridas a causa del abuso se cuadriplicó, llegando a un total final de 565,000 casos. Lo que hace a esta cifra realmente estremecedora es pensar dos veces en la edad de estas pobres criaturas. Según la organización Force Against Child Abuse (Fuerza Contra el Abuso Infantil), más de la mitad de las víctimas tienen menos de ocho años de edad, y el 25% menos de cuatro. Es decir, cuanto más indefenso el niño, más probabilidades tiene de ser una víctima.
La mayoría de ellos, el 52%, sufren el olvido y la dejadez de sus padres o tutores; el 24%, maltratos físicos; el 12%, abusos sexuales; el 9% maltratos emocionales o falta de cuidado médico. En suma, son las víctimas inocentes de un comportamiento social y psicológico que convierte al ser humano en Saturno, el dios griego que devoraba a sus propios hijos.
Las causas de este comportamiento son varias, pero según un estudio del Departamento Federal de Salud y Servicios Humanos una de las más devastadoras es la pobreza. El informe indica que las posibilidades de sufrir abuso u olvido son 25 veces mayores entre los hijos de familias cuyos ingresos sean inferiores a los $15,000 anuales que en los de familias con ingresos superiores a los $30,000 anuales. Asimismo, el alcohol y las drogas avivan las llamas de esta tragedia. En todo el país, entre el 50% y el 80% de los casos de abuso o maltrato infantil involucran el uso de alcohol o drogas por parte de los padres.
Y a pesar de las fuertes tradiciones familiares de la comunidad hispana, esta lacra nos azota con especial intensidad, de acuerdo con la organización The Commonwealth Fund. Un estudio de este grupo reveló que entre todos los niños y muchachos del país, los hispanos reciben más abusos sexuales y físicos que el resto de los grupos étnicos excepto los asiáticos. Es decir, el 20% de los menores latinos los sufren, mientras que sólo el 13% de los afroamericanos y el 11% de los blancos.
Estamos condenando a una vida miserable a un enorme porcentaje de nuestra juventud, de nuestro futuro, ya que las consecuencias a largo plazo del abuso y maltrato infantil son devastadoras. Según The Force Against Child Abuse, el 78% de los presos del país fueron niños abusados, el 96% de las prostitutas y el 55% de las drogadictas fueron víctimas de abuso sexual infantil, y el 80% de los menores que huyen de sus hogares lo hacen a causa del maltrato.
Y en realidad no hay que salir de casa para encontrar a los culpables del abuso infantil. La gran mayoría de las ocasiones, el 88%, son los padres o familiares quienes lo causan, mientras que sólo el 2% son tutores, profesores y niñeras.
¿Cómo detener este cáncer? Hay varias maneras, como ofrecer educación preventiva a todos los niños, adolescentes y adultos jóvenes; proveer de acceso directo a los servicios de protección a los hijos de padres alcohólicos o drogadictos, y facilitar servicios de asesoría a los padres que sufran graves niveles de estrés.
Pero la cura más efectiva es el amor. Amar, cuidar y proteger a nuestros hijos es plantar la semilla de un futuro próspero y el mejor refugio contra las tempestades del abuso infantil.
¿Ha sido usted víctima del abuso infantil o conoce a alguien que lo esté sufriendo? Llame gratis a la Red Hispana para que le ayuden de inmediato al 1-888-SU-RADIO, 1-888-787-2346.