April 23, 1999


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Javier Sierra

Una Visita a Nuestro Orgulloso Pasado

El alto desierto brilla en un estallido de color. Las recientes lluvias han impregnado los prados que bordean a las Montañas de la Sangre de Cristo, llenándolos con infinitos mosaicos de colores que alfombran el paisaje hasta donde alcanza la vista. Un cielo de rabioso color azul intensifica aún más el arco iris de tierra y vegetación.

Moviéndose hacia el norte, a lo lejos, pasan lentamente cientos de miles de mariposas monarca formando una nube que las manos invisibles del viento moldean continuamente. Regresan con el buen tiempo de los bosques de México, donde invernaron.

Otra nube se divisa en el horizonte. Es el polvo levantado por decenas de carretas tiradas por recuas de mulas. El convoy partió hace meses de la Ciudad de México y está a punto de entrar en su destino final, Santa Fe. Su carga de toneladas de mercancías es la sangre que alimenta a los asentamientos y pueblos de la provincia más remota del extremo norte del Imperio Español en América, Nuevo México. Es la primavera de 1790, y la caravana ha dejado detrás casi 1.800 millas de la arteria por la que circula esa sangre, El Camino Real de Tierra Adentro, una de las vías comerciales más importantes del Imperio Español.

Desde la conquista de México hasta mediados del Siglo 19, El Camino Real sirvió de vínculo comercial y cultural para indígenas, españoles, mexicanos, ingleses, franceses y norteamericanos. Hoy en día, para la comunidad hispana, el Camino Real es también la ruta hacia nuestras raíces. La inmensa mayoría de los norteamericanos están convencidos que el espíritu de este país nació con la llegada de los peregrinos del Mayflower y la fundación del primer asentamiento inglés en lo que se convertiría en los Estados Unidos de América en 1620.

Sin embargo, 22 años antes, el explorador Juan de Oñate ya había fundado el asentamiento de San Juan de los Caballeros en el norte de Nuevo México. Fué precisamente Oñate quien extendió el Camino Real dentro del territorio de lo que hoy es EEUU. Procedente de México, condujo a sus colonos a través de El Paso, y de parajes que él mismo bautizó con nombres como la Jornada del Muerto, Paraje de San Cristóbal, Laguna del Muerto, las Montañas de Fray Cristóbal, Charcos del Perrillo, Socorro, Santo Domingo (al norte de Albuquerque) y finalmente San Juan de los Caballeros (cerca de Santa Fe).

En las décadas sucesivas, el Camino Real se utilizó para abastecer las misiones que quedaron salpicadas a lo largo de la ruta a raíz de la expedición de Oñate. El tráfico fué interrumpido por la Revuelta de los Indios Pueblo de 1680, la cual expulsó a los colonos y les obligó a refugiarse en El Paso.

Pero en el Siglo 17, con la recolonización de Nuevo México la ruta recobró su esplendor sirviendo no sólo a las misiones sino también al sector privado, convirtiendo a Taos, al norte de Santa Fe, en la sede de la feria más concurrida de la provincia. Las carretas llegaban repletas de tejidos, cosméticos, perfumes, zapatos, herramientas, medicamentos y miles de artículos. La feria no sólo atraía a cientos de comerciantes sino también a miembros de las tribus Comanche, Arapaho, Pawnee, Ute y Navajo, quienes por su parte traían pieles, mantas e incluso prisioneros para ser intercambiados.

El comercio también fluía hacia el sur. De regreso, las caravanas cargaban los productos de los colonos que a su vez vendían o intercambiaban en ferias como la de Chihuahua, el evento comercial y cultural más importante del norte de México.

El Camino Real alcanzó su época más próspera después de la independencia mexicana en 1820. Para entonces, el Santa Fe Trail, la ruta que conectaba Nuevo México con el este de EEUU, multiplicó el valor comercial de la vía e hizo ricos a muchos comerciantes y próspera a una incipiente clase media nuevo-mejicana.

La llegada del ferrocarril a El Paso en 1882, sin embargo, marcó el principio del declive del Camino Real. Y hoy, en total desuso, parece condenado al olvido. Sería una tremenda lástima que el legado del Camino Real desapareciera bajo la hierba. Después de todo es parte de nuestra herencia cultural, una herencia que incluye otros lugares asombrosos en la geografía norteamericana.

¿Quiere saber cuáles son, o cómo llegar a ellos? Llame a la Red Hispana para ayudarlos a organizar una visita a nuestro orgulloso pasado al 1-888-SU-RADIO, es decir, 1-888-787-2346. Es gratis.

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