April 11, 2003

SARS y la Aldea Global

Por: James Santiago Grisolía, MD

SARS (Siglas en inglés del Síndrome de Insuficiencia Respiratoria Aguda) es una infección nueva, aparentemente producida por una versión nueva del virus del catarro común. Los casos iniciales se registraron en el Sur de China en noviembre 2002, pero últimamente se ha difundido rapidamente a Hong Kong, Estados Unidos, Canadá, y otros países. Según WHO (Organización de Salud Mundial), hasta el día 7 abril, hay 2,601 casos mundiales, con 98 muertos. Dentro de Estados Unidos, 148 casos quedan bajo investigación.

Historias en la prensa se han difundido más rápidamente que la misma infección. El número de mortalidades queda entre 3-4%, pero los casos estadounidenses se encuentran menos graves. Hasta la fecha, solo un caso Americano ha requerido ventilación artificial. Todos, menos 7 de los casos americanos, ocurren en viajeros recién llegados de Hong Kong o Guangdong. Se acaba de registrar el primer caso en San Diego, en alguien recién llegado de Asia. En cambio, entre 35 y 50 mil americanos morirán este año de la influenza común.

SARS se caracteriza por una fiebre alta al principio, seguida por jaqueca, fatiga y dolor de cuerpo. Después de días, se nota una tos seca, y en casos aislados esto puede llevar a insuficiencia respiratoria. SARS es mucho menos contagiosa que la influenza; respirar el mismo aire a cierta distancia es suficiente para infectarse con la influenza, pero se requieren gotas más grandes para difusión de SARS. Es preciso que el enfermo estornude o tosa inmediatamente enfrente de usted para infectarse.

Si usted empieza a notar estos síntomas y TAMBIÉN ha viajado o tenido contacto con un viajero de Asia, llame a su médico para instrucciones, sin ir al consultorio. Quédese en casa, lleve máscara o por lo menos tapese bien con Kleenex mientras tose o estornude. Todos los miembros en la casa deben lavarse bien las manos.

El comercio y turismo global nos han puesto en contacto con los microbios del mundo entero. El verano pasado, escuchamos en la televisión del Virus del Nilo Occidental, un virus de pájaros que aparentemente entró a Estados Unidos por contenedores comerciales de barco. Guangdong, China, es una zona muy fértil para la crianza de virus nuevos, debido a concentraciones importantes de personas en contacto íntimo con puercos y pollos, de modo que las mutaciones espontáneas de virus en animales domésticos se difunde rápidamente a la población humana.

Seguramente, SARS no es producto del terrorismo. Al Qaeda hace uso de armas más convencionales y no tiene acceso a las tecnologías más avanzadas de ADN recombinatorio requisitos para cambiar virus. Además, los terroristas se burlarían de una plaga con solamente 3-4% de mortalidad. En contraste, la viruela mataría alrededor de 30% de casos, si los pocos cultivos (bien guardados en pocos países) cayeran en manos terroristas.

Nuestra interdependencia global exige más recursos para salud pública, aquí tal como en el tercer mundo. Países menos desarrollados tienen que ser más honestos y transparentes; China escondía los datos de la nueva epidemia desde noviembre. También nos recuerda que la seguridad verdadera tiene que empezar desde el fondo. Nuestra mejor defensa en contra al terror de una plaga o al terrorísmo político es acabar con la pobreza, la malnutrición y la opresión en todas partes del mundo.

El Dr. Grisolía es Jefe de Comunicaciones de la Sociedad de Médicos del Condado de San Diego y Jefe de Neurología en el Hospital Scripps-Mercy.

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