April 9, 1999


Encienda una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director de The Christophers

Un Breve Curso Para Resolver Conflictos

Las naciones los tienen. Las familias los tienen. Los vecinos los tienen. Y no me sorprendería si también los pájaros y las abejas. Todos tenemos conflictos.

¿Esta porción de tierra pertenece a un país o a otro? ¿El nuevo albergue, para los desamparados sin vivienda, será construído al otro lado de la calle, o al otro lado de la ciudad? ¿Las vacaciones de la familia serán en el lago junto a la montaña —como le gusta a papá—, en la playa —como le gusta a mamá—, o junto al enorme parque de diversiones que los hijos están ansiosos por visitar?

Algunos conflictos son de vida o muerte. Otros son fricciones de la vida diaria que, más que explotar, nos irritan. Y entre uno y otro extremo, tenemos los innumerables conflictos que ocurren cuando nuestros intereses, nuestros valores y nuestras necesidades chocan con los intereses, los valores y las necesidades de los demás. Sin embargo tener diferencia de opiniones no es siempre malo. Puede forzarnos a examinar nuestra posición e introducirnos a ideas que no se nos habían ocurrido antes. Desafortunadamente las consecuencias más comunes son la ruptura de una amistad, el crecimiento de malos sentimientos, y aún la violencia.

¿Hay, entonces, alguna manera en que nosotros y "la otra persona" podamos triunfar? Sí, si ambos estamos dispuestos a buscar una verdadera solución. Y si nos damos cuenta de que ganar no significa necesariamente salirnos con la nuestra.

Hé aquí algunos consejos para recordar, la próxima vez que usted se encuentra en medio de una disputa. Primero veamos los "No". No grite ni humille a la otra persona. No tome ventaja o haga que la otra persona se sienta como un imbécil. NO se vaya a las manos, de ninguna manera.

Ahora, lo que sí debemos hacer. Manténgase calmado, objetivo y flexible. Vea al conflicto como un problema mutuo que hay que resolver. Busque puntos en común, no importa cuán diminutos esos puntos sean. Si necesita informarse, pues hágalo. Piense en una lista de soluciones alternativas. Hable claramente y escuche con atención, para que no haya malentendidos. No busque sólo sus preferencias, sino el beneficio para ambas partes. Evite una contienda de, sólo, lo que cada uno quiere.

Obviamente, en toda negociación se necesita una buena comunicación—que es, en definitiva, lo que estamos tratando de explicar. Pero antes de intentar una solución debemos reconocer las necesidades básicas cada uno. Usted tiene derecho a sus sentimientos, y también lo tiene la otra persona. Usted tiene derecho a dar su opinión, y también la otra persona. Usted tiene derecho a ser tratado con respeto, y también la otra persona.

Quizás está pensando, "¿Eso es todo? Aunque yo haga todo eso, mi cuñado o quien sea no lo hará. ¡No va a resultar!" Debemos enfrentar la realidad de que algunos problemas no se resuelven rápidamente, fácilmente, o quizás nunca. Aunque el propósito sea un término medio para las partes en conflicto, el hecho es que quizás deba usted aguantar una situación de coexistencia, y hacer lo mejor posible, aunque sea temporalmente.

A veces hay otras posibilidades, especialmente cuando tratamos con un ser querido. Podemos rendirnos. Podemos darle el gusto de darnos por vencidos—no con frustración sino pensando las cosas. Si usted decide que, aún buscando un acuerdo con un ser querido, puede ser sincero con sus propios valores y consigo mismo, entonces quizás ésa sea la solución. Pero sólo si la elige libremente, no como martir. Y solamente si la relación se basa en el respeto mutuo y la generosidad, no como dominio y sumisión.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-207 "Haciendo las paces con el pasado" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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