
April 2, 1999
Por Linda Chávez Thompson
Vice Presidenta Ejecutiva
Aquellos de nosotros a quienes nos están saliendo canas o nos estamos acercando a la edad para jubilarnos, no somos los únicos que debemos preocuparnos por preservar o proteger el actual sistema del Seguro Social. Todos los americanos jóvenes en escuela superior, "baby boomers", y quienes ya llevan tiempo retirados deben preocuparse por el programa más exitoso de la nación. Los latinos y las personas de grupos minoritarios deben preocuparse aún más.
El Seguro Social protege a las familias en la eventualidad de que un trabajador se retire, se incapacite o muera. Estos beneficios de seguro garantizados son especialmente cruciales para las personas de grupos minoritarios, quienes usualmente tienen menos alternativas de recursos, se incapacitan en una mayor cantidad y cuentan con los beneficios del Seguro Social en una proporción mayor para sostener a sus familias.
Una de las razones principales por las cuáles la gente de grupos minoritarios depende más del Seguro Social para sus ingresos después de que se jubilan, es porque muchos en nuestra comunidad no están cubiertos por pensiones, o no han podido ahorrar lo suficiente. Las siguientes estadísticas demuestran contundentemente por qué los trabajadores minoritarios deben preocuparse serimente por ahorrar y por proteger el sistema de Seguro Social existente:
Un 75 por ciento de las familias de personas de la tercera edad latinas y afroamericanos dependen del Seguro Social para por lo menos la mitad de sus ingresos. Un tercio de las personas de la tercera edad latinas o afroamericanos dependen totalmente del Seguro Social para su subsistencia.
Sólo un cuarto de las personas de la tercera edad latinas y un tercio de los afroamericanos que reciben beneficios del Seguro Social reciben también algún tipo de beneficios por pensión, comparado con el 43 por ciento del total de familias de personas de la tercera edad.
Sólo 27 por ciento de las familias de personas de la tercera edad latinas y 33 por ciento de los afroamericanos tienen ingresos por concepto de ahorros, comparado con el 67 por ciento de las personas de la tercera edad blancas.
Claramente, para los latinos y la gente de color hay mucho de riesgo en relación con el futuro del Seguro Social. Es por eso que nuestra comunidad debe estar completamente educada sobre el peligroso plan para privatizar el programa, principalmente con la creación de cuentas individuales privadas. Estas cuentas pueden parecer una buena idea, pero al mirar con cuidado, las implicaciones son alarmantes. Por ejemplo:
Practicamente todas las principales propuestas para reemplazar una parte o todos los beneficios del Seguro Social también piden recortes profundos a los beneficios garantizados del Seguro Social, algunos hasta de un 30 por ciento o más. Y algunas propuestas de cuentas individuales privadas crearían un gran déficit en el presupuesto federal. Estos recortes afectarían principalmente a trabajadores que dependen mayormente del Seguro Social.
Algunas propuestas de privatización eliminarían la protección del Seguro Social contra el aumento en el costo de la vida. Este cambio sería más duro para los trabajadores hispanos, quienes tienen una expectativa de vida mayor que la población en general, el poder adquisitivo de nuestros beneficios se evaporarían con el tiempo.
Mientras los proponentes de la privatización hacen alarde del potencial de grandes ganancias en el mercado de inversiones mediante un sistema de cuentas privadas individuales, las encuestas reflejan que muchos de los americanos no tienen un conocimiento amplio de los mercados financieros. Invertir en el mercado de valores es como estar en una montaña rusa. Desde 1956 han habido nueve descensos en el mercado de valores, que han durado desde meses hasta años. Por ejemplo, si usted invirtió en el mercado de valores en 1962 con la expectativa de retirarse 18 años después, en 1980, no hubiese tenido suerte. Las inversiones hechas en 1962 no tuvieron ganancias, en promedio, hasta 1982. Al final, la única gente que se beneficia de las cuentas privadas individuales son las firmas de inversiones de Wall Street. Bajo el Seguro Social, los jubilados reciben pagos por el tiempo que vivan. Con las cuentas de inversiones privadas es posible que una persona agote sus ahorros antes de que muera, quedándose sin nada para subsistir.
La seguridad en nuestros últimos años es algo en lo que todos estamos trabajando. Es por esto que tenemos planes 401(k) o cuentas IRA. Sin embargo, las inversiones privadas no deben reemplazar al Seguro Social un programa que siempre ha cumplido y provee beneficios de por vida, garantizados, y protegidos contra la inflación a millones de trabajadores minoritarios. Las propuestas para privatizar el Seguro Social son una mala jugada para la mayoría de los americanos, especialmente para los latinos y los afroamericanos.