April 27, 2007

Hipertensión: un corazón grande no es necesario bueno!

Esquina del Doctor
Por Dr. Eduardo Grunvald


Varias veces por día, me encuentro negociando con un paciente que se resiste a tomar su medicamento para la presión alta porque esta condición no le causa ningún dolor o molestia. Pero más tarde, en el mismo día, puedo ver a otro paciente quejándose por sus piernas hinchadas, con fatiga y falta de aire, síntomas cosistentes con la insuficiencia cardíaca. Este problema es el resultado por no tratar durante muchos años la presión alta.

La presión sanguínea alta —o hipertensión— es una condición que es silenciosa, pero sin embargo, una condción que puede matar.

Todas las personas están familiarizadas con el chequeo de su presión arterial. El número alto se llama la tensión sistólica y el número bajo es la tensión diastólica. Ambos son importantes, ¿pero qué representan?

Básicamente, la presión sanguínea es la resistencia natural de las paredes de las arterias, los vasos que transportan la sangre del corazón a los tejidos del cuerpo – al contrario de las venas, las cuales regresan la sangre al corazón. La resistencia arterial es necesaria para mantener todos los órganos del cuerpo abastecidos con sangre rica en oxígeno. La hipertensión ocurre cuando la resistencia es demasiada alta.

El corazón tiene que latir repetidamente contra un nivel normal de resistencia, bastante parecido a la resistencia de su brazo cuando levanta una pesa. Cuando usted aumenta las pesas, con el tiempo, el músculo bíceps se agranda. El corazón también es un músculo. Si la resistencia —o presión sanguínea— sube, con el tiempo la pared del corazón también se agranda. La diferencia es que, al contrario de los músculos del brazo, un corazón grande —en el sentido literal— no es sano.

Con el tiempo el corazón se vuelve rígido y requiere más oxígeno y energía, factores que aumentan el riesgo de ataques cardíacos e insuficiencia cardíaca.

Y eso es sólo el principio.

A muchos órganos no les gusta la hipertensión, si no es tratada.

• En los riñones, las unidades microscópicas que filtran la sangre se descomponen y comienzan a derramar proteínas en la orina, eventualmente resultando en insuficiencia progresiva de riñon y la necesidad de diálisis.

• El cerebro corre más riesgo de tener embolios importantes, o inclusive derrames cerebrales “diminutos” que no producen síntomas hasta que los pacientes desarrollan problemas de memoria o demencia.

• Las venas y arterias en la parte posterior del ojo se agrandan, y a veces sangran, eventualmente perjudicando la visión.

Entonces si la presión sanguínea alta por lo general no causa síntomas, y puede terminar en complicaciones terribles, ¿qué debería una persona hacer para prevenir todo esto?

• Hágase exámenes regulares, que incluyen el chequeo de la presión sanguínea, por lo general comenzando a la edad de 40 o 50 años para la mayoría de la gente. Las personas con historias familiares de hipertensión tendrían que considerar comenzar antes. Para la mayoría de las personas una presión menor de 140/90 es aceptable.

• Reduzca su consumo de sal.

• Haga ejercicio con regularidad.

• Mantenga un peso saludable.

• Evite fumar o consumir alcohol en exceso.

Por supuesto, si usted es diagnosticado con la hipertensión a pesar de tomar estas medidas, será necesario recurrir a los medicamentos. Para la presión sanguínea hay docenas de diferentes drogas disponibles que sirven para combatir esta enfermedad. Sólo su doctor puede determinar qué combinación es la correcta para usted, dependiendo de muchos factores, incluyendo su edad, raza, historia médica, y enfermedades crónicas.

El Dr. Grunvald es Profesor Associate Clínico, Departamento de Medicina en el Perlman Internal Medicine Group, UCSD Medical Center.

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